La Veranda de Rafa Rius
¡Oh, el Papa Paco!
¡Cómo mola el Papa Paco!
¡Qué bien vende la burra el Papa Paco!, no como el soseras de Benedito equis uve palito, tan estirao él y capaz de aburrir a las piedras.
Y es que…Casi lo que más necesita la Santa Madre Iglesia en estos tiempos aciagos de corrupciones varias, escándalos financieros y pederastias que no cesan, es sin duda un buen comercial, alguien que sepa vender un producto como si fuera nuevo, cuando lleva muchos años, siglos, con la fecha de caducidad pasada.
Y el Papa Paco, por lo que se ve, parece que es, en efecto, un buen comercial. Desde que el Papa Polaco andaba recorriendo los cuatro puntos cardinales del mundo y besando las pistas de todos los aeropuertos, que no se había visto nada igual.
En cualquier caso, que nadie espere milagros. El Papa Paco, no pedirá la supresión inmediata de los indignos centros de detención de menores –tampoco hay que pasarse- pero se acercará a uno de ellos para lavarles y besarles los pies a los niños reclusos, que siempre es un consuelo para ellos y queda muy evangélico.
Y es que en poco tiempo, ha realizado cambios de mucho calado y gran trascendencia doctrinal: no se desplaza en papamóvil blindado sino en rovermóvil descubierto. No calza ridículos mocasines rojos sino playeras blancas. No vive en los apartamentos papales sino en una residencia religiosa, donde por cierto, se entera mucho mejor de lo que se está cociendo en el revuelto puchero vaticano… en fin, cosas así.
No hay que excederse y pedirle que revise de un día para otro todas las carcundias vaticanas, durante tantos y tantos años fuera de onda. Seguramente no lo escucharemos decir que la sexualidad no tiene por qué estar relacionada con la reproducción y que por tanto son lógicos e inevitables los métodos anticonceptivos, pero igual nos sorprende y dice algo tan revolucionario como que cuando una persona seropositiva folle, si es buena católica, va a misa todos los domingos y está en gracia de dios, puede ponerse un condón. O que, cuando una menor -piadosa- es violada, puede utilizar la pastilla del día después.
Tampoco hay que precipitarse. Que nadie espere que vaya a vender los tesoros de la Iglesia para paliar el hambre en el mundo. Eso sería una exageración y una falta de respeto a los feligreses, a los que les encanta ver a sus vírgenes bien guapas y enjoyadas. Será suficiente con que se explaye en declaraciones genéricas que a nada obligan sobre la Iglesia de los pobres y tal y tal…
En fin, congratulémonos de la llegada de un porteño tan simpático y campechano a la sede de San Pedro, para que una vez más se entregue a la vieja y rentable tarea de cambiar algo las formas para que en el fondo todo siga igual.
Y, eso sí, confiemos en que no se dedique a hurgar demasiado en la gusanera vaticana, no vaya a ser que acabe como su reciente antecesor Luciani que murió por un pecado de curiosidad excesiva. Esperemos que la Historia no lo recuerde como Francisco I el Breve, aunque hay que reconocer que los 35 días de Luciani, son difíciles de batir.
De cualquier manera, lo verdaderamente significativo, es que nos han llevado al huerto una vez más, entreteniéndonos con insólitas dimisiones, cónclaves, Papa Pacos y papa-rruchas, que maldito lo que nos importan, para que no nos preocupemos de lo que realmente nos interesa.









































