La Veranda de Rafa Rius
Greetings! ¡Felicidades!: Siria, Somalia, Sudán, el Sahel, el Sáhara… ¡Cuánta felicidad en estos lugares durante estas entrañables fiestas! Los saharahuis, sin ir más lejos, a pesar de los treinta y cinco años de ninguneo y abandono internacional, seguro que ya tienen sus jaimas llenas de abetos de plástico y bolas de colores mientras miles y miles de lucecitas brillan esperanzadas en la fría noche del desierto. Y en todas partes lo mismo: en las favelas de Río, en los basureros de Bogotá, en las maquilas de Ciudad Juárez donde intentan olvidar los muchos cientos de feminicidios, en los espléndidos talleres textiles de Bangladesh donde celebrarán la Navidad recordando las 120 muertas en el último incendio por no tener extintores ni salidas de emergencia… ¡Cuánta felicidad!
¡El Niño Dios, si es que antes no le ha caído encima un misil israelí, nacerá de nuevo en un pesebre de Belén!
Al menos eso dicen los textos del Nuevo Testamento, eso sí, escritos los más antiguos, doscientos años después de los supuestos hechos. Las más descreídas se atreven a dudar de su veracidad. Total porque los cristianos sólo empezaron a celebrarlos desde la Edad Media, apropiándose de las fechas en que celtas y romanos celebraban el solsticio de invierno. Ya son ganas de enredar. El caso es que si non è vero, è ben trovato que dicen en Italia.
Y bien que lo celebraremos en España, con nuestras panderetas y zambombas, con nuestros entrañables villancicos. A pesar de que los recortes papales nos hayan dejado el pesebre sin la mula y el buey (seguramente porque se los han comido, que el hambre es mu mala y no respeta nada) Debemos congratularnos de haber sobrevivido a un año más de continuas estafas y eso hay que celebrarlo… comprando. Si no podemos ir a una tienda de lujo, siempre nos quedarán los chinos. El caso es comprar. Si te han quitado la paga de Navidad, te han desahuciado, te has visto afectada por un ERE o simplemente estás en el paro, al menos no te pierdas la cena de Nochebuena, con sus entrañables discusiones familiares: y si no tienes con qué cenar, para eso están los bancos de alimentos. Luego, eso sí, asiste con devoción a la misa del gallo para agradecer a dios todos sus favores –piensa que te está poniendo a prueba y aún podría ser peor.
Y si no, siempre nos quedarán los tópicos: Dios aprieta pero no ahoga, no hay mal que cien años dure, a mal tiempo buena cara y si no, de aquí a cien años, todos calvos, ¡Que no decaiga!
Deben ser días para olvidar nuestras penas, días en los que tó er mundo é güeno, días de paz y felicidad perfectas en los que ningún rollo chungo puede venir a perturbar nuestra digestión satisfecha. Atrás quedaron los recortes, las privatizaciones, la corrupción generalizada, los impagos, los ERES, los desahucios, el olvido y la condena a las dependientes, a las personas presas, a las emigrantes que se pudren en los CIES, cuyo único pecado es haber nacido tras una frontera que ellas no han trazado… debemos dejar atrás de una vez por todas el resto de mamoneos de una lista inacabable.
De eso se trata, de que olvidemos, de que inmersos en el empalagoso almíbar navideño, olvidemos… y en la medida de lo posible compremos. Habría que recordar que para el Sistema no somos personas sino unidades de consumo.
Circula por ahí estos días un video que ha causado el cachondeo general, pero que sin pretenderlo ha dado en el clavo. En él, un futbolista poseedor de un alto nivel de inglés, felicita las navidades con estas sabias y originales palabras: güi güis yu a morry crismas. Esta más que claro: morri, mucho morri, un morri que se lo pisan. Pues eso, ya digo: güi güis yu a morri crismas an a jevi niu yir.
Ya digo, que no nos pase nada en el jevi niu yir.









































