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Kaspar Hauser somos todos

La Veranda de Rafa Rius

hauserDe Paul Auster a Paul Verlaine. De Peter Handke a Werner Herzog. De Suzanne Vega a Georges Moustaki, hasta llegar a dar nombre a una pareja de DJs valencianos, las insólitas peripecias de Kaspar Hauser se han paseado de manera recurrente por los más variados meandros de la cultura occidental desde que viviese su corta vida en el Sur de Alemania allá por el primer tercio del S. XIX. Desde entonces, psicólogos, novelistas, cineastas, músicos y poetas, han partido de su imagen para elaborar sus reflexiones acerca de la vida humana y sus perplejidades.

Para aquellos que lo desconozcan, baste decir que Kaspar Hauser fue un adolescente que apareció a finales de la segunda década del XIX en las calles de Nuremberg, con una carta en la mano dirigida a un militar y totalmente atónito y desorientado, incapaz de comunicarse de alguna manera. Posteriormente se dedujo por sus reacciones que había permanecido en cautividad desde su nacimiento, desconocía cualquier tipo de lenguaje y carecía de referencias externas que le pudieran dar alguna pista de lo que sucedía a su alrededor.

Diversos psicoterapeutas y pedagogos lo tomaron como objeto de sus investigaciones, y de sus venturas y desventuras –lamentablemente más de las segundas que de las primeras- podemos extraer interesantes conclusiones perfectamente extrapolables a nuestras vidas de ahora mismo.

En el guión de la película de Herzog, en una de las reuniones que montan los hombres de conocimiento para evaluar la evolución mental de un Kaspar que había aprendido a hablar y comprender con fluidez, uno de ellos le interroga acerca del problema lógico de la doble negación y se produce el siguiente diálogo:

– Escucha Kaspar, imagina que estás situado en la encrucijada de dos caminos que conducen a dos ciudades. Sabes que en una de ellas todos sus habitantes mienten y en la otra, todos dicen la verdad. Ves acercarse a un caminante. ¿Cómo, con una sola pregunta, adivinarías de que ciudad viene?
Ante la perplejidad y el silencio de Kaspar, el supuesto sabio se enreda en una complicada explicación acerca de la doble negación como único método para dilucidar de donde viene. Cuando acaba, Kaspar al fin habla:
– Yo sé otra manera.
Y el otro responde, condescendiente:
– No hombre, no hay más método que preguntarle de donde no viene para así, por medio de la doble negación… A lo que Kaspar insiste:
– Pues yo tengo otra manera. Le preguntaría al hombre si es una rana. Si me dice que sí, es que miente.

Tal parece que en muchos momentos necesitemos recordar que la línea más corta entre dos puntos es la sencillez. Que en demasiadas ocasiones, la retórica inútil es un camino vacío hacia ninguna parte.

Náufragos perdidos en un mar de signos, todos somos un poco Kaspar Hauser. De la factura de la luz a la declaración de Hacienda, pasando por las enrevesadas explicaciones de nuestros políticos (esto es… en fin… lo que sería… un finiquito en diferido…) Bueno sería que preguntáramos sencillamente: ¿Eres una rana verde? Así sabríamos sin más monsergas si dicen verdad.

\ Segueix-nos/

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Un Comentario

  • Estupendo todo esto de Kaspar Hauser.

    En CORTIJO-BANAÑA lo que existe es básica y principalmente mierda, basura, cinismo, mentiras, patrañas, torturas sociales impunes, infamias, capitalismo-terrorismo-usurpación-genocidio, etc., etc., etc.

    SALUD.

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