La Veranda de Rafa Rius

Lo que está pasando ahora en tierras palestinas, no tiene nombre y va más allá de cualquier adjetivo; las hipérboles que describen la masacre ya se han agotado. Quizás sería pertinente buscar sus orígenes.
Si Hamas no existiera, el Gobierno de Israel lo habría creado (y no es de descartar que así haya sido) Hamás, fruto perverso de la desesperación, ha estado masacrando civiles judíos, sabiendo de sobra que la réplica del Gobierno sionista -encabezado por un tal Netanyahu, un corrupto sin ningún tipo de escrúpulos como no sean defender sus intereses personales, aliado a su vez con lo peor del integrismo religioso judío- iba a suponer para los habitantes de Gaza una masacre del ejército de Israel muy superior a las anteriores.
Mucho más criminal que Hamas es el ejército sionista que amparado en la “comprensión”, el silencio cómplice internacional y la ayuda segura e incuestionable de los EEUU, lleva a cabo sus continuas matanzas que sólo acabarán con la eliminación física de toda la población de Gaza y después de Cisjordania; con el paso de Rafáh cerrado y los vecinos (Egipto, Jordania, Siria, Irak, Líbano, Turquía…) negándose a acoger más refugiados palestinos, no les queda otra salida que perecer junto a sus casas devastadas.
Sólo así acabará el conflicto para los sionistas si tenemos en cuenta que Sión no es Palestina, Sión es su Tierra Prometida porque en sus textos bíblicos mitológicos, se la ha prometido Yaveh, su dios. En 2016, su Parlamento, sancionaba que “Israel es la nación del pueblo Judío” -sólo judío- los palestinos podían seguir viviendo allí, pero sin derechos, como parias sin identidad, eternamente perseguidos.
Veamos de qué polvos vienen estos lodos:
El colonialismo imperialista es seguramente el responsable de la mayor parte de conflictos que asolan el planeta pero es quizás en el llamado Oriente Próximo -por cierto ¿Próximo Visto desde dónde? ¿próximo a qué? A la Madre Europa, por supuesto, sede y origen de la inmensa mayoría de colonialismos que en el mundo han sido y son.
Y es, junto con África, en el Oriente más cercano a Europa, donde las lacras del colonialismo se siguen poniendo de manifiesto de forma más evidente.
Inglaterra, Francia y en menor medida, Alemania, Holanda, Bélgica, España, Portugal, Italia… han chupado y siguen chupando con nuevas formas la sangre de un continente como África, tan desolado y a un tiempo, tan rico en recursos y posibilidades para una vida digna.
Pero también en Asia Menor, mucho menos rica en recursos, fueron ingleses y franceses quienes tras la caída del imperio otomano, después de la 1ª Guerra Mundial, dejaron caer sus zarpas opresoras -remember Lawrence de Arabia- bajo el eufemismo de administradores del territorio y se repartieron la jurisdicción sobre la zona como buenos hermanos mafiosos: Líbano y Siria para Francia; Irak y Palestina para los ingleses. Sin tener en cuenta la geografía, la historia o la sociología de los lugares ocupados, con el trazado de unas fronteras totalmente arbitrarias y dejando a pueblos enteros como los kurdos o los armenios sin un referente territorial.
Tras la 2ª Guerra Mundial y como colofón: la gran cagada; en el año 1948, la ONU crea en un territorio habitado desde tiempo inmemorial por los palestinos, un Estado de fronteras arbitrarias y artificialmente democrático pero en realidad teocrático a mayor honra y gloria de Yaveh que, como decía, les había prometido a los judíos, según su mitología bíblica, una tierra en exclusiva.
Veamos algo de Historia:
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU adopta la resolución que establece la partición del Mandato británico de Palestina en dos estados, uno judío y otro palestino, dejando el área metropolitana de Jerusalén bajo mandato internacional. El estado judío supondría un 55% del territorio del Mandato, incluido el desierto del Néguev, y su población estaría formada por 500.000 judíos y 400.000 palestinos. En ese momento, los judíos solo poseían el 7% de las tierras de Palestina. El estado palestino por su parte, tendría el 44% del territorio del Mandato británico junto con una minoría de unos 10 000 judíos. Los líderes palestinos rechazaron la resolución, mientras que los líderes judíos la aceptaron. Cheap Panerai Replica El liderazgo palestino proclamó una huelga general como medida de protesta, mientras que la Haganá, el grupo militar judío, llamó a todos los judíos entre 17 y 25 años a registrarse para el servicio militar.
El 13 de diciembre de 1947, un coche se detuvo cerca de la Puerta de Damasco en Jerusalén y acribilló a tiros a la multitud, causando la muerte de veinte palestinos. Dos semanas después, Cheap Panerai Replica atacaron una cafetería en Lifta y mataron a otros seis palestinos. El 30 de diciembre lanzaron granadas a un grupo de trabajadores palestinos en la refinería de petróleo de Haifa y causaron la muerte de once de ellos. Los trabajadores árabes se vengaron matando a treinta y nueve trabajadores judíos de la misma refinería.
El 1 de enero de 1948, miembros de la Haganá atacaron la cercana aldea de Balad al-Shayj y mataron a varias docenas de civiles palestinos, incluidos mujeres y niños. Cuatro días después, el 5 de enero de 1948, la Haganá colocó una bomba en el Hotel Semiramis del barrio de Qatamon en Jerusalén, matando a 26 civiles, incluido el cónsul español. Poco después, el 7 de enero, comandos sionistas lanzaron bombas en la Puerta de Jaffa y dejaron un saldo de 25 civiles muertos. También en la primera semana de enero, miembros sionistas con uniforme británico detonaron un camión bomba en Jaffa y matan a 28 palestinos.
El 8 de enero de 1948, el primer contingente de 330 voluntarios del Ejército Árabe de Liberación llegó al norte de Palestina. Al día siguiente el kibutz Kfar Szold fue atacado por una fuerza palestina proveniente de Siria. Nuevos ataques de la Haganá se sucedieron contra barrios palestinos de Jerusalén como Sheikh Badr, Lifta y Romena… el cuento de nunca acabar.
A partir de ese momento, la Nakba (la catástrofe): 500 pueblos son destruidos y 700 000 palestinos son expulsados hacia campamentos de refugiados en chabolas como los tristemente famosos de Sabra y Shatila en Líbano u obligados a vivir en el Estado de Israel como parias, mientras Israel llegaba a controlar el 80% del territorio. En estas condiciones no son de extrañar los 75 años de terror, miseria y muerte que llevan soportando los palestinos ante la indiferencia generalizada de un mundo sordo y unas instituciones inoperantes, acostumbrados a la iniquidad, que se limitan a difundir declaraciones de buenas intenciones, tan retóricas como huecas, para solucionar una situación que en buena medida ellos mismos han creado.
Ahora, suma y sigue: Hamás, hartos de impotencias varias que han convertido la franja de Gaza en un cementerio de muertos vivientes; han bombardeado algunos enclaves de Israel, con lo cual han logrado la gran hazaña de matar población civil y conseguir que, como respuesta, en Gaza se muera más deprisa, sin luz, agua, combustible ni alimentos; podríamos considerar que eso es una masacre terrorista por parte de Israel, pero ya sabemos que el terrorismo de Estado, no es nunca terrorismo.
Tal como están las cosas en estos momentos, no se vislumbra otra expectativa como no sea la desaparición física del pueblo palestino, porque el sionismo, como fin último, parece tenerlo claro. Esa tierra es exclusivamente suya ¿Por qué? Porque se lo ha dicho su Dios.
Y a Dios, a ver quien le discute…











































