La Veranda de Rafa Rius
Los abuelos Cebolleta que forman la más lúgubre pareja de la más rancia política española -Felipe González y Juan Luis Cebrián- han visto gravemente atacada su libertad de expresión en un acto patrocinado por el diario El País (¡Quién si no!) en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid donde pretendían dictar una conferencia –imaginemos que a dúo que queda más aparente- sobre el tema “Sociedad civil, España, Europa” y con el divertido subtítulo de “El futuro ya no es lo que era”. Pues bien, al parecer, unos centenares de energúmenos convocados por la Federación de Estudiantes Libertarios se apostaron a las puertas del salón de actos y les impidieron el paso al grito (entre otros) de “terrorista de Estado” y “terrorista informativo” respectivamente. Y encima, los bárbaros iban con las caras ocultas, ¡Así no hay quien aplique la Ley Mordaza! Y es que el presente tampoco es lo que parece y ya no se respetan las canas y los pasados gloriosos.
Y ya que el pasado sí es lo que era y pese a los intentos de manipulación histórica, permanece inamovible a nuestras espaldas, quizás no estaría de más recordar algunas de las hazañas bélicas de uno de los susodichos, tiempo ha.
En los lejanos años setenta, Felipe González, que de joven había militado en las Juventudes Universitarias de Acción Católica y en las Juventudes Obreras Católicas, venteó con su fino olfato, las posibilidades que tras la muerte de Franco ofrecería en el PSOE un socialismo moderado y comprensivo con las necesidades del poder financiero (¡Vaya pleonasmo!) Tras el vodevil de su retirada de la Secretaría General al no ser aceptada su renuncia al marxismo y su vuelta triunfal tres meses después, en “olor” de multitudes como máximo líder eterno, se presentó a las elecciones de octubre del 82, patrimonializando el cambio y los cien años de honradez de su partido. Ganó con casi el 50% de los sufragios y 202 diputados y se puso a gobernar desde posiciones económicas ligeramente ultraliberales que ya dieron la medida de lo que se nos venía encima, a saber:
– Reconversión industrial: eufemismo para designar la concentración de capital en grandes empresas con el consiguiente cierre de numerosas PYMES y autónomos.
– Aparente arbitrariedad en sus decisiones, como el cierre de la Cuarta Planta Siderúrgica de Sagunt a pesar de los informes técnicos favorables a su mantenimiento.
– Plan de Empleo Juvenil, que trajo consigo la aparición de los primeros contratos basura: los jóvenes tenían que trabajar a cualquier precio.
– Legalización de las primeras Empresas de Trabajo Temporal que inauguraban una época de precariedad y ausencia de derechos laborales de la que todavía disfrutamos.
– Aumento de seis meses a un año trabajado para cobrar el paro.
– Primer “medicamentazo” que obligaba a pagar numerosos medicamentos, antes gratuitos.
En otros ámbitos de la política, será recordado por el terrorismo de Estado ejercido por los GAL y que él decía ignorar, por el caso del asesinato de Lasa y Zabala por el que fueron condenados varios mandos militares y policiales, la malversación de fondos reservados en tiempos de Corcuera y Barrionuevo, las mangancias del Director general de la Guardia Civil Luis Roldán y el agente de “inteligencia” Francisco Paesa, los trapicheos de los hermanos Guerra, la financiación ilegal a través de Filesa etc, etc…
Tras cuatro legislaturas consecutivas en las que fue disminuyendo progresivamente su apoyo electoral, fue derrotado por Aznar (“váyase señor González”) tras lo cual se retiró a un segundo plano, dejando hondamente desconsolados a sus fieles. Tranquilos, era un espejismo, su figura patriarcal siempre ha estado ahí.
Y ahora vuelve. Tras su paso por el Consejo de Administración de Gas Natural para hacer caja y diversos cargos honoríficos, ya está de nuevo ejerciendo de gurú máximo del socialismo español. El macho alfa de los dinosaurios del PSOE ya está aquí y, como es época de berrea, está berreando profusamente acerca de la necesidad de dejar gobernar a Rajoy, que es lo que le han ordenado imponer al partido socialista sus benefactores.
Pues bien, en lugar de eso, más le valdría explicar en sus conferencias cómo han podido defraudar a tanta gente, tantas veces, durante tanto tiempo.








































