La Veranda de Rafa Rius
«Ningún empresario triunfa en el mundo de los negocios con una flor en la mano. Se aprovechan de sus contactos, sellan alianzas secretas, pagan sobornos, financian ilegalmente a partidos y a personalidades políticas. Eso es lo que les abre el camino hacia el éxito”
Petros Márkaris: “Pan, educación, libertad.”
En el mundo de los negocios nadie da nada gratis. El que empieza a dar algo por nada pronto desaparece. En el ámbito de la empresa, el humanitarismo, la solidaridad, la ética, son elementos extraños, factores de distorsión que, en la medida en que no aparecen en la cuenta de resultados, suponen un lastre sin objeto ni sentido. Y la cosa no viene de ahora mismo. Ya en el ordenamiento jurídico contemplado en el Derecho Romano, del que proceden la mayoría de nuestros preceptos legales, existía en los contratos la expresión “do ut des” : te doy para que me des o “facio ut des” : hago para que me des. En los inicios más remotos del sistema de economía de mercado ya quedaba establecido que nadie regalaba nada.
Pues bien, en nuestros días, aún existen personas que con tanta indignación como ingenuidad, frente al tsunami de corrupción que nos ahoga, denuncian que detrás de los políticos corruptos están necesariamente los empresarios “corruptores”, sin advertir que no es nada personal ni aislado sino que responde a la lógica del sistema económico vigente que, sin ese tipo de prácticas, seguramente no funcionaría.
Cuando el Mercado es una jungla inextricable repleta de fieras predadoras de todo aquello que reporte beneficio, sin más ley que el propio interés, difícilmente se pueden establecer unas reglas de juego que los propios implicados serían los primeros en ignorar en cuanto tuvieran a tiro un concejal dispuesto a dejarse comprar.
Hace ya mucho tiempo -¿Alguien se acuerda del 15M?- la gente salía a las calles y plazas de nuestras ciudades para gritar su indignación sintetizada en aquel “no nos representan”, denunciando que era el sistema en su conjunto el que no servía los intereses de la mayoría. De todo ello sólo han quedado unos partidos que, instrumentalizando esa indignación, recondujeron al redil parlamentario todo ese caudal de rabia popular para, una vez convenientemente domesticada, convertirla en votos después de una operación consistente en contarnos los mismos viejos malos chistes de siempre provistos de las mismas caras, convenientemente rejuvenecidas y provistas de una retórica adaptada a los tiempos.
Ahora mismo hay dos asuntos que monopolizan los titulares de los informativos: las negociaciones para la formación de gobierno y el alud de juicios derivados de la corrupción institucionalizada. En principio parecen cuestiones diferentes pero si no asumimos que guardan una nítida relación de causa–efecto, posiblemente no entenderemos nada. Sin la formalización de una determinada manera de concebir la acción de gobierno, propia de una pseudodemocracia como la que sufrimos, no se entendería la aparición y la capacidad de medrar y multiplicarse impunemente de los innumerables casos de depravación administrativa que nos agobian. Una cosa lleva a la otra. Es una relación simbiótica. No hay perro sin garrapatas ni garrapatas sin perro. Unos gobiernos como los que soportamos estoicamente, llevan implícita la corrupción de manera insoslayable y no se conciben sin ella. La constatación empírica de 40 años de todo tipo de corruptelas bajo diferentes gobiernos -UCD, PSOE, PP- de eso que nos vendieron como democracia ejemplar, lo avala.
Si no somos capaces de resucitar el espíritu rebelde y libertario que inspiró el 15M, la cosa se presenta chunga, y las resurrecciones siempre han resultado complicadas. Recordemos aquello de: “Nunca segundas partes fueron buenas”. En cualquier caso, la alternativa no ofrece demasiadas dudas: o tomamos de nuevo las calles y el ágora o permanecemos estabulados en el redil esperando a que nos llamen una vez más a votar en balde.
Como estamos viendo estos días de pactos frustrados y componendas varias: “Si hay que ir a votar, se va. Pero ir por ir es tontería”.








































