La Veranda de Rafa Rius
Cada 25 de junio, los libertarios recordamos el asesinato a manos de la policía del compañero Valentín González en el Mercado de Abastos de Valencia.
Para los que no lo recuerden, Valentín, trabajador de la colla de carga y descarga del Mercado de Abastos, fue abatido por un pelotazo de goma disparado a bocajarro mientras intentaba defender a su padre, también trabajador de la colla, durante las agresiones policiales en una jornada de huelga legalizada convocada después de varios meses de impago de salarios.
A la sazón, el anarcosindicalismo en Valencia tenía, por una parte una gran pujanza y una muy buena acogida entre los obreros, pero por otra parte, graves enfrentamientos internos que desembocarían a finales de ese mismo año en la escisión tras el Congreso de la Casa de Campo de Madrid del cual pronto se cumplirán también 35 años. Una escisión que, tras diez años de edificantes peleas judiciales por las siglas, desembocó en lo que hoy conocemos como CNT y CGT.
Unos largos 35 años en los que las relaciones entre ambos sectores del anarcosindicalismo nos han mostrado un variado y bastante completo catálogo de la estupidez humana. El penúltimo episodio se ha desarrollado a propósito de la conmemoración del asesinato de Valentín. El día de autos, la CGT ha convocado una concentración en recuerdo de los hechos, por la mañana. La CNT, por la tarde, a la misma hora en que la CGT tiene prevista una mesa redonda para recordar y comentar los sucesos.
¿La coincidencia es casual? ¿Ha sido provocada por las suspicacias de un largo desencuentro? A estas alturas da igual que da lo mismo. El caso es que, después de tres décadas y media de enfrentamientos por un quítame allá esas elecciones sindicales o cualesquiera otros motivos a cual más peregrino, seguimos en las mismas como si el tiempo no hubiera pasado.
Con una CNT afectada de esclerosis múltiple y anclada todavía en las ortodoxias del Congreso de Zaragoza del 36 y una CGT obsesionada por crecer a toda costa, aun a cambio de integrar en la organización a compañeros que poco tienen que ver con las ideas libertarias y a pesar de lo cual no han conseguido en todos estos largos años socavar el poder de los sindicatos vendidos al Poder que siguen ostentando sine die la dudosa condición de “Interlocutores Sociales” , la situación para el anarcosindicalismo en eso que llaman España, es cualquier cosa menos halagüeña.
Breve epílogo personal: Después del Congreso de la Casa de Campo, asqueado por la postura intransigente de las dos facciones, me di de baja del único carné que he tenido en mi vida, el de la CNT. Treinta y cinco años después, con tristeza, vergüenza a indignación asisto al lamentable espectáculo de la incapacidad de ambos sindicatos para ponerse de acuerdo, ni siquiera para honrar la memoria de un compañero asesinado. Valentín González, un joven que como tantos otros había puesto sus esperanzas de justicia social en el anarcosindicalismo, no se merece esto.
Lo único que me viene a la mente en estos momentos es un exabrupto: CNT, CGT: ¡Que os den!









































6 Comentarios
Bueno, no es un exabrupto, más bien un acierto según se mire, etc.
La C.N.T. tuvo su fuerza y su vitalidad porque detrás, desde antes y desde largo, había un enorme sustrato ético, social, laboral, humano, comprometido, libertario, etc.; quiero decir que la C.N.T. como tal (como organismo) lo que hizo fue canalizar con acierto toda esa herencia.
Nadie, ni C.N.T. ni nadie, podría haber tenido esa vitalidad y fuerza que hubo allá por los años 1930, y antes también, si no hubiera recibido ese gran legado de valores.
Ahora, en estos tiempos de miserias rampantes, ni la C.N.T. ni la C.G.T. ni nadie conseguirá movilizar, concienciar, agrupar, etc. a varios millones de personas en este país, porque desgraciadamente la deformidad social es terrorífica, salvo unos porcentajes no muy grandes.
Los rifi-rafes, piques, burocracias jediondas y otras infectas porquerías condenables creo que no llegan ni a la categoría de chascarrillo, comidilla o anécdota.
SALUD.
Esto me recuerda a cuando contesté a un chascarrillo en twitter de uno de la cnt burlándose de la cgt con el rollo «de soy de mas puro», y yo le dije que se dejaran de tonterias y se unieras, puaj¡ que has dicho me insultó en fin…
Es decir, es imposible querer hablar antes de aprender a balbucear, o correr antes de aprender a andar, etc.
Formar una persona ética, solidaria, honrada, etc. puede ser algo asequible o algo casi imposible, según sea la persona en cuestión a formar o, por ejemplo, si esa educación la toma y aprende desde niño o si ya se pone (pensemos en cualquiera de los criminales de turno que a diario se ven por los medios de masas) un sujeto que ha llenado varios cementerios, metafóricamente hablando o no.
Pensemos porqué la C.N.T. no tiene a día de hoy varios millones de afiliados y militantes, cuando es evidente que los valores que defiende y quiere propagar son absolutamente humanos, solidarios, libertarios, justos, respetuosos con todos los seres humanos, etc., etc., etc. Alguien dijo que los valores o comportamientos éticos o revolucionarios (valentía y lucha contra las injusticias visibles) no los heredan las generaciones que vienen detrás de la generación que sí tuvo esos valores.
En cuanto a los roces entre personas de ideales próximos, respetables, es algo que puede suceder y de hecho pasa; habría que mirar cómo se llega a eso y cómo se desarrolla cada roce o tontá u orgullo propio por encima de todo, etc. Habría que mirar cada situación o caso; generalizar sería erróneo, aunque sí acertado observar el casi perpetuo distanciamiento y/o atricheramiento de unos y otros, unos más que otros o todo lo contrario. Dos no se entienden si uno no quiere…
A todo el mundo nos hace falta más mirar hacia afuera y querer colaborar; lo contrario viene siendo nada de nada. Sin valores comunitaristas, colaboradores, de respeto y de integración de igual a igual con todos los demás, etc. es perder el tiempo y hacer el bobo.
Para lucimientos ya tenemos las luces, los neones, incluso los fuegos artificiales lucen mucho y hasta en agosto las famosas lluvias de estrellas; pero las personas y muchísimo menos si se consideran libertarias, anarquistas, anarcosindicalistas o simplemente éticas («simplemente» éticas) no tienen la función social ni humanista del lucimiento.
Molt equànims i constructius mentre deixeu també de banda el sentit d’aquesta convocatòria en memòria del Company assassinat.
Bona línia argumental emprant la memòria del Company assassinat com a excusa per subratllar la vostra suposada independència mediàtica.
Extraordinari i mollt poc hàbil intent per a situar el focus d’atenció en superficials observacions contra la CNT i la CGT.
Asombrosa síntesi del títol.
La vostra programació dona les claus per a entendre aquest article.
En fi…
Senyor/a fdotze:
No sé a que ve el redactar el comentari en primera persona del plural. Encara que siga explicar allò més obvi, l’article va encapçalat pel nom de la secció i el meu de persona personal individual: Rafa Rius. És més que evident que jo no soc l’editorialista de l’emissora. Ràdio Klara tan sols em dona allotjament a la seua pàgina i per tant no caldria repetir allò de que «R K no és fa responsable…» Si pels motius que siga té causes pendents amb R K, es prega utilitzar un sistema una mica menys groller i manipulador.
Nota: Quan algú diu que determinades observacions són superficials, deuria de fer-ho, no amb simples desqualificacions sinó amb alguna mena d’anàlisi una mica més fonamentat, per tal de no caure en allò mateix que està criticant.
Rafa Rius
Els comptes pendents, allò més important, que ni de lluny tan òbvi al text, versa sobre el record i la memòria del Company assassinat, «no amb simples desqualificacions sinó amb alguna mena d’anàlisi una mica més fonamentat, per tal de no caure en allò mateix que està criticant»
fdotze