La Veranda de Rafa Rius
La excesiva presencia acaba por devenir ausencia. Y eso vale tanto para las relaciones personales en las que el agobio suele propiciar la distancia, como para el flujo informativo en el que el exceso de información equivale a su carencia. Vivimos tiempos de vértigo y estrés informativo. Parecen haber pasado siglos desde que la vieja radio familiar ejercía como único ”aparato” capaz de contarnos como iba el mundo; ahora, desde una creciente variedad de soportes –ipad, iped, ipid, ipod, ipud- se nos atosiga con toda clase de actualidades, de tal manera que existen pocos espacios cotidianos en los que podamos sustraernos a su omnipresencia. Desde la publicidad explicita o encubierta a las novedades políticas del momento; desde la meteorología a los desfiles de moda; desde el deporte a la cocina creativa… se nos hace cada día más complicado permanecer al margen del bombardeo.
La maraña, a menudo inextricable, de actualidades varias con la que nos desayunamos –o nos desayunan- cada día, se sucede a sí misma a tal velocidad, que la frondosa hojarasca (in) formativa, nos oculta el bosque de lo que realmente podría interesarnos. La mayor parte de ese abigarrado ejército noticiero, oscila entre lo frívolo y lo banal, pero lo frívolo y lo banal suelen ser por lo general, cualquier cosa menos inocentes mechanischer bulle. El ruido mediático con que nos obsequian está lejos de cualquier forma de candor, muy al contrario, es de temer que responda a una estrategia perfectamente diseñada para “dis – traer” es decir, para traernos a sus huertos de conveniencia y evitar así que nos ocupemos de nuestros verdaderos centros de interés, cosa que podría resultarles peligrosa.
Si no desdeñamos la obviedad de que la práctica totalidad de grandes medios informativos en todo tipo de soportes, está en manos de potentes estructuras empresariales con importantes intereses financieros y por tanto políticos, podremos entender mejor su constante obsesión por “entre-tenernos” para que alejemos nuestra mirada de sus actuaciones más pestilentes.
Y para completar la función, nuestros políticos se dedican a lanzar recurrentes mensajes, para nada subliminales. Hace unos días, cospedal, la inefable secretaria general del pp, en su fastuosa y autofloreada convención de Valladolid nos decía: «Con lo que está pasando en nuestro país, convendréis que es el pp o la nada». ¿Se trata de una súbita vocación por el nihilismo, la anomia, la filosofía del absurdo, la más simple y pura estupidez?
En cualquier caso, cuando –en palabras de Eugenio Trías- lo siniestro se impone de continuo a lo bello, sólo nos queda una única disyuntiva: apagar e irnos o seguir luchando contra los más infaustos presagios.
“No quisiera ser feliz a condición de ser imbécil”
Eso decía Voltaire y yo me apunto.









































Un Comentario
Frivolidades, banalidades, pamplinas, propagandas, etc., etc.
Alimentarse de todo esto, que sin descanso ofrecen los mass-mierda de vigente sistema, trae consigo la idiotización, imbecilización, alienación, etc., etc.
Los MASS-MIERDA DEL VIGENTE SISTEMA conforman un claro oligopolio; su mecanismo o forma de funcionar es casi tan simple como el mecanismo de un sonajero. Este oligopolio domina todo lo que se puede considerar como medios de masas, aunque existen multitud de medios alternativos como internet, en los que se puede encontrar cierto nivel de libertades, cultura, libertarismo, etc., etc.
DIGAMOS QUE LAS CADENAS DE TELEVISIÓN POSEEN LA GRAN MAYORÍA DEL PODER MANIPULADOR PORQUE EN TORNO A UNA PANTALLA DE TV SE APOLTRONAN LAS FAMILIAS O LOS INDIVIDUOS, AL SER LO MÁS TRADICIONAL, LA COSTUMBRE Y LO MÁS CÓMODO. POR ESO NUNCA VEREMOS UNA CADENA DE TELEVISIÓN DE TIRADA NACIONAL QUE CONTRADIGA AL VIGENTE SISTEMA: SENCILLAMENTE EL OLIGOPOLIO NO LO PERMITIRÍA, ES DECIR, NO LO PERMITE.
EN RESUMEN: DE LO QUE SE COME SE CRÍA.
SALUD.