La Veranda de Rafa Rius
En los años 50 del pasado siglo, Claude Levi-Strauss escribió Tristes Trópicos, una de las obras de referencia de la antropología del S. XX, después, a alguien se le ocurrió ponerle delante un Tres, por aquello de los tigres tristes y la aliteración y los trabalenguas… Pues bien, rizando el rizo de las citas y la intertextualidad, vamos a hablar un poco de los tópicos topicales (sic, juro que no me he comido ninguna “r”) Eso sí, aunque no son tigres, son bastante tristes.
En otro orden de cosas, y partiendo de la base que la estupidez (como podemos comprobar por lo dicho hasta ahora) es uno de los rasgos vitalicios que mejor nos definen a los humanos, hay que tomar en consideración que los tópicos son la forma más habitual de difusión de cualquier pensamiento o corriente de ideas en el medio social contemporáneo. Tienen sus ventajas. Una de ellas es que de manera autoreferencial y metalingüística, se sirven de ellos mismos para explicarse (tópicos explican tópicos): Cómo no va a ser cierto si siempre ha sido así… Si todo el mundo lo dice por algo será… Cuando el río suena, agua lleva… Otra de sus ventajas es que con el paso del tiempo, cobran carácter de tautologías: es tan evidente su verdad que su validez no precisa ningún tipo de justificación. Por último, ofrecen la ventaja de no tener que sufrir la molestia de desarrollar ningún tipo de pensamiento crítico individualizado: con limitarnos a repetir como loros lo que hemos oído aquí y allá, vamos servidos. Y además, convencidos de que realmente hemos elaborado por nosotros mismos ese razonamiento. Alguien dijo que la sumisión sin retorno comienza cuando hacemos obedientes lo que nos mandan, mientras estamos convencidos de estar ejerciendo nuestro libre albedrío.
En nuestros días el discurso político establecido, está construido en base a dos elementos semánticos de referencia, consagrados a la manipulación de las conciencias y utilizados con una profusión que en demasiadas ocasiones resulta patética pero que al parecer funciona: me refiero a eufemismos y tópicos. Cuanto mas chungos son los tiempos, más uso y abuso se hace de todo tipo de mecanismos de enmascaramiento de la realidad y más años luz de distancia separan lo que nos cuentan los políticos y gurús de turno y lo que vivimos en nuestras calles día a día.
En contados casos, existen tópicos cuya formalización responde a una cierta lógica y contienen elementos cuya autenticidad está basada en componentes verificables empíricamente, pero en cualquier caso, constituyen la excepción y no la regla.
Como para muestra vale un botón, analizaremos brevemente un tópico de los más escuchados en los últimos tiempos y que sigue la regla de los tramposos, a ver si pillamos el truco.
Tópico nº 1. “Estamos pagando las consecuencias de haber vivido por encima de nuestras posibilidades”
¡Y una mierda! Primero el exabrupto y ahora la explicación. Leíamos en una pancarta –de entre las muchas obras maestras de la concisión que nos ha brindado el 15M- “habéis estado viviendo por encima de nuestras posibilidades” Poco más se puede decir con menos.
Un mecanismo de manipulación psicológica de los más burdos y habituales consiste en extender indiscriminadamente la culpa y difuminar el perfil de los verdaderos responsables: todos somos un poco culpables, luego, en realidad, no hay ningún culpable concreto.
Insisto: ¡Y una mierda! Hay una panda de mamones (literal) que fieramente asidos a las ubres de la hacienda pública han dejado secos y endeudados unos pechos que son de todos y a todos deberían nutrir. Y los ultraliberales del “cuando menos Estado mejor, que yo ya, yo ya… me autoregulo” son los primeros en solicitar ayuda y acudir a la teta de lo público.
Más allá de cualquier eufemismo, aquí lo que hay es una pandilla de miserables de guante blanco, con nombres y apellidos perfectamente identificables, que aprovechándose de la impunidad que da el poder (y de nuestra estupidez al votarlos) han esquilmado lo que es de todos en su propio beneficio, con la connivencia y la complacencia de los tres poderes del Estado: El Legislativo legisla lo que le ordena el Ejecutivo, porque para eso tiene mayoría absoluta el partido que está en el poder. El Ejecutivo no gobierna y se limita a obedecer las órdenes de los que mandan de verdad, en forma de Decreto Ley sin derecho a réplica. El Judicial fomenta el crecimiento y la buena salud de la corte de canallas, asegurándoles su impunidad y proclamando su inocencia virginal…
Así las cosas, sólo nos queda la calle, la resistencia, la rebelión… démosle la vuelta al puñetero tópico: en realidad no estamos viviendo por encima sino por debajo de nuestras posibilidades, que son muchas más de las que nos quieren hacer creer.
Más allá de los tristes tópicos sólo habita nuestra dignidad. Que no es poco.








































