La Veranda de Rafa Rius
Fascinante frase que sólo pudo ocurrírsele a un genio del lenguaje en un momento de máxima inspiración. Polisémica donde las haya, igual sirve para remendar un roto como un descosido. En muchas ocasiones se utiliza con un quejío inicial para reforzar su efecto: ¡Ay!, ¡Es lo que hay! Además es transversal, atraviesa los más variados y disímiles campos semánticos dejando su huella profunda en todos ellos. El ¡Es lo que hay! es más viejo que los poleos pero en los últimos tiempos, a partir de las consecuencias y los efectos colaterales con que nos ha obsequiado la penúltima estafa financiera, su uso se ha desmadrado y se utiliza con una profusión digna de mejor causa. Los medios de incomunicación la han hecho suya y la difunden sin recato, de tal manera que el personal la utiliza a cada momento y en las más heterogéneas circunstancias, cual si de un estribillo de cómico hortera se tratara, veamos:
“Han hecho un ERE que ha dejao en la calle a media plantilla y a los que quedan les han rebajao un 40% el sueldo porque la empresa dice que igual el año que viene no gana tanto dinero” ¡Es lo que hay! “Oiga, que hay gente trabajando 10 horas por 400€” ¡Es lo que hay! “Muchos miles de migrantes se han quedado sin asistencia sanitaria” ¡Es lo que hay! “Pero es que bastantes de ellos tienen enfermedades crónicas y necesitan una medicación” ¡Ay!, ¡Es lo que hay! “Si quieres trabajar, tienes que aceptar que un jefe baboso te manosee” ¡Es lo que hay! “Hay trabajadores haciendo el mismo trabajo que sus compañeros más veteranos por la mitad de su salario” ¡Es lo que hay! “Miles de niños sólo comen de caliente en la escuela y la malnutrición infantil avanza imparable” ¡Es lo que hay! “Los comedores sociales y los bancos de alimentos están desbordados y no dan abasto” ¡Es lo que hay! “Pero es que, por otra parte los millonarios en España han crecido entre 2012 y 2013 un 13% hasta superar los 400 000 dueños de más de un millón de euros” ¡Es lo que hay! ¿Cómo es que la Iglesia Católica recibe once mil millones de euros anuales y encima no paga impuestos? ¡Es lo que hay! “España es uno de los países de Europa con las tasas universitarias más altas” ¡Es lo que hay! “La sanidad pública española es la peor financiada de la Unión Europea–15, y una de las que mejores resultados estadísticos profesionales ofrece, a pesar de lo cual se está privatizando” ¡Ay! ¡Es lo que hay!
Etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc,
¡Es lo que hay! ¡Y una mierda!, nos venden la burra como quieren: no es lo que hay sino lo que nosotros permitimos que haya. El determinismo y la creencia en la inevitabilidad de un destino adverso marcado por la fatalidad sólo se lo creían los dioses griegos, aquí y ahora no es sino la coartada para nuestra cobardía y para permitir la victoria de aquellos que confían en nuestra resignación sumisa para seguir con su miserable rapiña, con su mezquina codicia depredadora.
¿Por qué no somos capaces de plantearnos la conveniencia de darle un giro de 180º a la maldita frase? Podríamos enunciarla así: “Si no sois capaces de admitir y propiciar la posibilidad de una vida digna, independientemente de nuestro lugar de nacimiento y nuestro sexo, aquí no trabaja ni dios y se os acaba el chollo en cuatro días. Ya nos buscaremos la vida, no tenemos nada que perder ¿No os gusta esta alternativa? Pues ¡Es lo que hay!”
¿Qué caminos de rebeldía nos llevarían en esa dirección hasta llegar a ese punto tan difícil como posible?
He ahí la pregunta del millón.









































Un Comentario
…y además está en boca de casi todo el personal…