Factor de inevitabilidad

La Veranda de Rafa Rius

Inetavitabilidad: condición de aquello que se considera inevitable.

Entre las muchas estupideces y vilezas que se han dicho y perpetrado con el asunto de las personas migrantes, existe un aspecto de la cuestión que de ordinario se ha pretendido pasar por alto y no es otro que el de su factor de inevitabilidad.

Desde los remotos tiempos paleolíticos en que los primeros homínidos andaban recorriendo las selvas y sabanas del continente africano en busca de sustento hasta ahora mismo en que las guerras y el hambre impulsan a las personas a abandonar sus devastados lugares de residencia en demanda de unas mejores condiciones de vida, las migraciones obligadas han sido, además de una lacra vergonzosa en nuestra historia, un hecho incontrovertible absolutamente imposible de evitar.

Por muchas fronteras, alambradas con ensangrentadas concertinas, muros de 5 metros como el que están construyendo en Polonia; por muchas FRONTEX que organicen o por cualquier otro elemento disuasorio que se les ocurra a las fuerzas represivas de los Estados, jamás – y lo estamos comprobando cada día – podrán impedirlo y el flujo de migrantes, por tierra, mar y hasta por aire continuará imparable.

Más allá del hecho innegable de que la necesidad objetiva de la migración ha sido creada por factores externos a la propia población afectada y a causa de situaciones tan trágicas como las provocadas por el imperialismo, el neocolonialismo explotador de recursos o la tiranía replique montre corrupta de sus propios gobernantes, cabría tomar en consideración el hecho de que las personas implicadas no disponen de alternativas. Aquí no hay plan B: o te quedas y mueres o emigras con lo puesto. Aunque con ello pongas en riesgo tu vida y la de los tuyos. Y nadie ni nada ha podido nunca impedirlo.

Para los medios y los voceros de la derecha más extrema y fascista, tal parece que los migrantes se desplazaran para hacer turismo. Tal parece que abandonaran todo aquello que había formado parte de sus vidas: sus casas, sus trabajos, su medio social, las personas queridas, incluso en muchos casos, los niños extraviados en un mundo desconocido, y todo ello lo hicieran por afán de aventura o por venir a cosechar fresas y naranjas a dos euros la hora y de paso quitarles el trabajo a los muchos nacionales que lo harían gustosos por ese salario…

El problema más grave es que el discurso xenófobo del miedo al otro, cada vez va calando en más amplias capas de la población precarizada y palabras como solidaridad o apoyo mutuo cada vez están más lejos de sus centros de interés.

Aturdidos y engañados por los oropeles de la sociedad de consumo y sus medios de formación de masas, no asumen que todas las personas, vengamos de donde vengamos, viajamos a través del espacio en el mismo planeta y que si se acaba, se habrá acabado para todos.

Lo que se empeñan en ignorar quienes nos gobiernan es que sus leyes y decretos referentes a los migrantes, son papel mojado. Podrán devolverlos en caliente, encerrarlos indignamente en los CIE, aumentar la insoportable cifra de víctimas durante el traslado, pero lo que iwc replica watches no podrán impedir nunca, mientras sigan destrozando en origen las condiciones de vida de las personas migrantes, es que sigan viniendo.

Eso que las autoridades europeas conocen de sobra, de lo resultan sin duda culpables y pretenden ignorar es lo que podríamos denominar el factor de inevitabilidad.

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