No news, good news?

La Veranda de Rafa Rius

Es bien sabido que la estupidez humana es inabarcable. Creamos determinados tópicos que se van abriendo paso hasta resultar aparentemente incuestionables pero que si los analizamos con detenimiento, son un auténtico dislate. ¿Realmente es cierto que sea una buena noticia el hecho de que no haya noticias? ¿O más bien, el que no haya noticias sobre un específico asunto en un momento dado puede deberse, no a su ausencia real sino a diversos factores que tienen que ver con su voluntad de ocultamiento?

En estos tiempos de monopolio informativo de todo aquello referente a la pandemia, cabría preguntarse -más allá de la evidente importancia de la lucha contra el virus- si la exclusiva informativa sobre todo aquello relacionado con la enfermedad que nos invade, no servirá como aval para hacer pasar desapercibidas otras noticias que por distintos motivos son molestas o no resultan rentables. Siempre ha sido así, pero ahora quizás resulta más evidente.

Si aceptamos que ningún medio en ningún soporte es inocente y que los llamados medios informativos, antes que cualquier otra cosa, no son sino empresas de manipulación comunicativa, cuyo principal interés, aparte de conseguir beneficios económicos como cualquier otra empresa, es influir en la llamada opinión pública en el sentido que interese a los grupos que las controlan, descubriremos que no sólo se habla hasta la saciedad y el aburrimiento de lo que importa a sus propietarios, sino que se silencia clamorosamente aquello que molesta o se considera poco relevante para sus propósitos. Veamos algunos variados ejemplos:

Hace poco se informaba brevemente de un nuevo golpe militar en Birmania y de la detención de la cuestionada premio Nobel de la Paz Suu Kyi. Se silenciaba en cambio, hablando del ejército, el método habitual de limpieza étnica de minorías consistente en la creación de batallones de soldados especializados en la violación sistemática y masiva de mujeres y niñas, incluyendo asesinatos, en aquellas aldeas que querían desalojar. ¿Quién se ha hecho eco de este flagrante genocidio?

Se destaca el hecho de que el Estado de Israel sea líder en el porcentaje de población vacunada contra el Covid 19 pero se omite el que en esas estadísticas solo se trata de población israelí, sin que al parecer la población palestina de Gaza y Cisjordania sea, una vez más, tomada en cuenta. Cinco millones de palestinos permanecerán desprotegidos contra el virus mientras los colonos judíos que ocupan ilegalmente asentamientos en territorio palestino, recibirán sus vacunas. ¿Qué medio ha comentado esto?

En la amazonía brasileña, el llamado pulmón del planeta, está paradójicamente con sus hospitales sin reservas de oxígeno y se está produciendo el mayor número de contagios y muertes de población indígena en un país ya de por si muy castigado por la pandemia y con un presidente negacionista y notoriamente irresponsable. ¿Dónde podemos leer informaciones al respecto?

O, por trasladarnos mucho más cerca, que en todas partes se cuecen habas, incluso en nuestra amada España: el Gobierno español permite la venta de armas al rey de Marruecos para que su ejército masacre saharauis y ocupe ilegalmente territorio que no le pertenece o hace lo propio con la monarquía saudí para que continúe con el genocidio del pueblo yemení. Sin salir del Estado español, hace unos días se daba noticia brevísima del salvaje intento de cremación en Barcelona, de un sin techo por parte de dos descerebrados neonazis. ¿Quién le ha dado relevancia al hecho de que la víctima, además de sin techo, era un inmigrante argelino? ¿Acaso molesta reconocer que en esta democracia plena, paraíso de las libertades y los Derechos Humanos, todavía se venden armas a Estados en guerra y en su interior aún existen, y mucho, el racismo y la xenofobia?

Podríamos seguir ad nauseam con los ejemplos vergonzosos pero sirvan estos como una breve muestra de que la ausencia de noticias no significa que no esté pasando nada sino que los amos de la palabra que se comunica socialmente, hacen llegar hasta nosotros sólo aquello que les interesa, mientras multitud de informaciones son condenadas a un clamoroso silencio porque sus protagonistas tienen poco que ofrecer en el gran bazar capitalista.

Un comentario en «No news, good news?»

  • el 18 febrero 2021 a las 20:58
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    A voltes fins i tot mitjans contraculturals (com és el vostre cas) li fa inconscientment eixe joc a les grans empreses de comunicació (sic). Només escoltant els dilluns i divendres de tertúlia ens adonem que del que es parla és d állò que apareix «ad nauseam» en els informatius de totes les ràdios i televisions d´adoctrinament del sistema. Recomane dos coses. Un llibre: «Los guardianes de la libertad» de Noam Chomsky i que al proper col.loqui es comente el darrer treball de Soshana Zuboff per fer arribar als oients cap on camina el nou capitalisme de la vigilància. Moltes gràcies i salutacions a Nonot…que enguany tampoc ja no tindrà falla.

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