China caribeña

La Veranda de Rafa Rius

Ha muerto el peso cubano convertible –requiescat in pace. En Cuba, a partir de la desaparición de la URSS y el recrudecimiento del embargo estadounidense y con ello el comienzo de lo que se denominó con desafortunado eufemismo periodo especial, que no fue sino una grave crisis económica y social que propició que  existiese desde 1994 hasta hoy, lo que podríamos denominar esquizofrenia monetaria, transformada en esquizofrenia social, con personas que cobraban y vivían en precario con pesos cubanos, y una minoría de privilegiados del régimen así como todo lo relacionado con el turismo y el export-import, que vivía con el peso convertible equivalente a un dólar. A partir del uno de enero de 2021, eso se acabó.

En un mensaje televisado, el presidente Miguel Díaz-Canel ha dicho que el Partido Comunista había decidido empezar el «proceso de unificación monetaria y cambiaria y el resto de las necesarias transformaciones que lo acompañan (…) como un paso decisivo en el ordenamiento monetario del país».

Con la reforma, anunciada por Díaz-Canel flanqueado por Raúl Castro, líder histórico del Estado cubano, la isla pasará a tener una sola moneda, el peso cubano, cuya tasa de cambio se ha fijado en US$1= 24 pesos.

Esto supondrá de facto una drástica devaluación de la moneda cubana y los expertos alertan de los más que probables efectos colaterales ya que todo apunta a que la demanda de dólares se va a disparar.

La reforma monetaria había sido una demanda  durante años de la mayoría de expertos económicos y las autoridades cubanas habían insinuado en varias ocasiones que el peso convertible terminaría por desaparecer, pero no queda nada claro que la actual reforma sea la más conveniente para los intereses de la mayoría de la población que malvive con salarios de miseria en pesos cubanos.

En cualquier caso,  el anuncio llega en uno de los momentos más difíciles para la economía cubana, en lo que se vislumbra como un nuevo periodo especial, con la isla golpeada por la caída del turismo provocada por la pandemia de covid-19, la larga crisis de Venezuela, que la había apoyado durante años, y el endurecimiento del embargo estadounidense en la era Trump, entre otros factores.

En estas circunstancias, no se descarta que Cuba viva un proceso de devaluación de su moneda que acentúe un comportamiento cada vez más frecuente entre los cubanos: la búsqueda de dólares, con lo cual, estaremos en las mismas: una economía oficial y otra real.

Entre 1995 y 2004, el dólar fue de curso legal en Cuba. El gobierno cubano permitió su uso con la intención de mitigar la escasez de divisas que lo acuciaba.

Cuando en 2004 se aprobó el peso convertible al valor del dólar, muchos economistas lo interpretaron como un intento del Estado de recaudar los dólares que circulaban por la isla. Así se generó un tipo de cambio sobrevaluado que ha distorsionado la contabilidad nacional desde entonces. Hasta las empresas estatales operaban también en pesos convertibles, lo que impide calibrar realmente su viabilidad.

Y es que, aunque los expertos  la consideran una medida imprescindible para sanear la economía cubana a largo plazo, en un futuro inmediato la desaparición del peso convertible supondrá una terapia de choque que puede resultar inviable para una mayoría de los habitantes de la isla, acostumbrados a tener que hacer largas colas para obtener los productos más esenciales y a subsistir con salarios que rondan los 30$ al mes.

El gobierno ha anunciado que subirá los sueldos sin concretar cuánto, pero aún así es previsible que la devaluación masiva del peso cubano lleve, al menos en los primeros meses, a lo que  califican de «estampida inflacionaria», una subida acelerada de los precios, ya que al reducirse al mínimo la llegada de turistas al país, lo ha hecho también la entrada de divisas.

El cubano de a pie ya está sintiendo los efectos de la escasez de dólares. En los últimos meses, el gobierno ha ido abriendo tiendas dolarizadas que están mejor abastecidas que las que admiten pesos cubanos, la moneda que maneja la mayoría.

Consecuencias a medio plazo: La China caribeña. Los economistas de mercado señalan que la ordenación monetaria era un paso necesario, pero ya amenazan con que sólo funcionará si se acompaña de otras reformas que liberalicen la economía y la hagan eficiente. Lo dicho: pretenden crear una China en el Caribe: Control político férreo por parte del Partido Comunista Cubano y liberalismo total en lo económico, con lo cual, como en el caso de China, se creará una casta privilegiada de mega ricos y un abismo social que condenará a los más pobres a una precariedad sin esperanza.

El Presidente Díaz-Canel dijo en su alocución que en la Cuba socialista «no habrá terapias de choque para el pueblo», a pesar de lo cual, en lo que prácticamente todos coinciden es en vaticinar un horizonte difícil para los habitantes de la isla. Una isla dotada de un régimen que tantas simpatías y esperanzas había despertado, con incuestionables logros en educación o sanidad, abocado a repetir el proceso chino, como la manera más rentable para los grandes tiburones del Capital de controlar un Estado. Tanto da que sea en Extremo Oriente como en el Caribe.

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