Más allá de lo que nos cuentan

La Veranda de Rafa Rius

Más allá del virus la vida continua. El maldito virus ha colonizado la información de manera casi exclusiva hasta el punto de hacer desaparecer prácticamente el resto de noticias que podrían interesarnos y, como los grandes medios actúan al servicio de quienes los controlan, nos tienen en ayunas de cualquier otra cosa que no sean los aspectos más conocidos de la pandemia y sus cuestiones colaterales; pero el mundo no se detiene y la realidad sigue ofreciendo otros temas de interés, tanto locales como internacionales. Por lo que se refiere a los más cercanos, hay dos de los que se informa mucho menos de lo que se debiera:

a) La violencia contra la mujer: teniendo en cuenta que la convivencia forzada en el mismo domicilio con el potencial agresor, es un evidente factor de riesgo, el gobierno ha habilitado ciertas medidas para paliar el riesgo, algunas tan pintorescas como la de permitir a la víctima abandonar el confinamiento para interponer una denuncia sin ser sancionada por ello, (Ooohhh!) a pesar de lo cual, desde que comenzó el estado de alarma el pasado 14 de marzo, el 016, el teléfono de atención a las víctimas, ha recibido un 18% más de llamadas y se han realizado 219 000 acciones de protección entre telemáticas y presenciales. Ya el 20 de marzo murió la primera victima durante el estado de alarma, -17 en lo que llevamos de año y tres durante el periodo de reclusión- presuntamente asesinada por su pareja. Y habría que recordar una vez más que la violencia no acaba en las agresiones físicas, sino que existe la violencia psicológica con amenazas, coacciones, tratos vejatorios, humillaciones, insultos, restricción y control de comunicaciones, etc, etc… El ministerio de Igualdad ha publicado una Guía de actuación para las víctimas que se encuentren conviviendo con el agresor. Esperemos que sirva de algo. Algunas de las escasas informaciones sobre el tema señalan que las cifras conocidas de violencia han disminuido durante el confinamiento; puede deberse a diferentes razones, pero en cualquier caso, no echemos las campanas al vuelo porque habrá que seguir luchando sin desmayo contra esta lacra que no cesa con el virus.

b) Otro tema del que se habla poco es el de las personas “sintecho”. El ministro de Servicios Sociales, el compañero Iglesias, ha ordenado que se permita la presencia en la calle a los sintecho cuyo traslado sea especialmente complicado, (Ooohhh!), por otro lado, sólo en Valencia, cientos de personas en un número exacto difícil de cuantificar, están pasando el confinamiento al raso. Para hacer un cálculo aproximativo, la ONG Amigos de la Calle está repartiendo trescientas cenas al día. Están instalados en tiendas de campaña, algunas en lugares tan céntricos como el antiguo solar de jesuitas, junto al jardín botánico. Varios campamentos como este se reparten por distintos puntos de la ciudad y en ellos convive un variado conjunto formado por emigrantes, personas con problemas de drogadicción, ex presos o simplemente personas que no pueden pagar un alquiler y no soportan vivir encerradas en un albergue con normas muy estrictas. Habría que visibilizar y dar soluciones a unas personas cuyos problemas nunca veremos reflejados en los grandes medios informativos.

c) Entretanto otras noticias internacionales de las que hasta hace poco teníamos noticia, permanecen olvidadas: en Yemen continúa la guerra: el Sur ha declarado el autogobierno, frente a los hutíes del Norte, contando con el respaldo de los Emiratos Árabes un autogobierno que devolvería al país a la independencia que tuvo entre 1976 y 1990, proclamación de “autogobierno”, es de sospechar, provocada en buena parte por el reciente descubrimiento en la zona de importantes reservas de oro, plata y petróleo, así como por su valor geoestratégico en la salida del Mar Rojo y el paso al Océano Índico a través de los puertos de Aden y la isla de Socotra. Entretanto, los gobiernos europeos siguen a la suya, haciendo negocio con la venta de armas a los grupos implicados en una guerra enquistada de la que nadie habla.

Al mismo tiempo, en Siria sigue la guerra… los refugiados siguen llegando a la Isla de Lesbos… Erdogan envía 1000 soldados a la frontera para evitar que vuelvan… Allí, hablar de precariedad es un eufemismo macabro. Entretanto, en Lesbos, en el campamento de Moria, refugiados sin refugio junto a miembros de ONG son agredidos impunemente por grupos fascistas… Y un poco más al Este, en Irak y Afganistán continúan en las mismas…
Etc, etc, etc, etc, etc, etc…

Pero aquí no pasa nada y si pasa se silencia, sólo se habla de lo que mande el que manda… Sin embargo, más allá de lo que nos cuentan la vida continúa…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies