Los modernos 4 jinetes del apocalipsis

La Veranda de Rafa Rius

En la primera parte del capítulo sexto del libro del Apocalipsis del evangelista Juan, aparecen cuatro jinetes que llevan numerosas plagas a la humanidad, anuncian la batalla final del Armagedón y con él el advenimiento del fin de los tiempos en medio de terribles catástrofes…  A la sazón, los cuatro caballistas eran: la Conquista, la Guerra, el Hambre y la Muerte; ahora han cambiado bastante de aspecto y los cuatro jinetes podríamos conjeturar que, además de los citados, en la actualidad son, eso sí, exagerando un poco: el miedo, la paranoia, la hipocondría y la ansiedad

En estos tiempos supuestamente apocalípticos para algunas personas, bueno sería aprovechar la mitología al respecto para, extrapolándola convenientemente, trasladarla al momento actual de pandemia, enclaustramiento y desolación.

(digresión: Blasco Ibáñez, posiblemente el primer novelista global debido a la exitosa adaptación en Hollywood de sus novelas, entre ellas “los cuatro jinetes del Apocalipsis”, una de 1921 protagonizada por Rodolfo Valentino y otra de 1962 con Glenn Ford, Blasco nos cuenta en su novela una historia situada en Argentina durante la 1ª Guerra Mundial, en la que se enfrentan dos ramas de una misma familia, unos germanófilos y otros francófilos, todos ellos perseguidos por los dichosos cuatro jinetes. Fin de la digresión)

Bien, dejémonos de divagaciones y vayamos pues a por los cuatro jinetes que ahora cabalgan en nuestros domicilios:

El miedo: Decía Maquiavelo: “El príncipe que gobierna el miedo de sus gentes, gobierna sus almas”. Y sigue siendo así, hasta el punto de convertirse en elemento constitutivo fundamental del control social. Una persona inoculada con el virus del miedo, aceptará de buen grado todo aquello que se le ofrezca con el reclamo de su seguridad personal y renunciará a cuantas libertades individuales y sociales sea necesario para asegurar esa supuesta seguridad. Así, el miedo, con su séquito de fobias de los tipos más variados, no necesita de un peligro real e inminente, es suficiente con la sensación de creerlo posible. Aunque en algunos casos el miedo conduce a la prudencia en la toma de decisiones personales; parece que la vuelta a eso que con ambiguo eufemismo llaman “nueva normalidad” implicará necesariamente, plantar cara a bastantes de nuestros miedos.

La paranoia: Íntimamente relacionada con el miedo, la paranoia es uno de los conceptos básicos asociados a los trastornos mentales y se vincula a los delirios, es decir, aquellas ideas insensatas en las que se cree con una intensidad y un grado de certeza absoluta que va más allá de lo razonable. En nuestro caso, tendría que ver con una fe tan incuestionable como arbitraria en cualquier delirio informativo no contrastado que nos pueda llegar a través de los medios informativos o las redes sociales y que vaya en el sentido deseado de confirmar nuestras sospechas injustificadas y abundar en nuestros miedos. El mejor remedio sería no creer de entrada en lo que nos llega, contrastar las informaciones en diversas fuentes y, en cualquier caso, pasarlo por el filtro de nuestro juicio crítico personal.

La hipocondría: Se podría definir como la preocupación constante y obsesiva por el miedo a padecer (o la convicción de tener) una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal extremada de alguna sensación corporal así como por una tendencia a exagerar los problemas de salud reales o imaginarios. Una situación como la actual es especialmente proclive a la hipocondría y particularmente peligrosa para las personas que habitualmente suelen padecer sus síntomas y con mayor motivo, cuando el peligro es real.

Ansiedad: (de tenerte en mis brazos murmurando palabras de amor…) Aun con muy variados orígenes y etiologías, podemos entenderla como una respuesta de anticipación involuntaria frente a estímulos externos que provocan inquietud, nerviosismo, preocupación excesiva o incluso pánico por aquello que pueda ocurrir. Se puede manifestar con taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, ahogo, náuseas, rigidez muscular…

En estos momentos inauditos y desacostumbrados, aquellas personas que en momentos de normalidad cotidiana -sea ello lo que fuere- manifiestan una cierta tendencia a preocuparse de manera obsesiva por el futuro inmediato, una situación de reclusión física en espacios reducidos, puede acabar afectando su mente y agudizando sus síntomas.

Las mitologías nunca suelen ser gratuitas y pueden ser aprovechadas para, adaptando sus alegorías, entender algo mejor el mundo en el que vivimos. Ese mundo que camina hacia su destrucción, una catástrofe que no vendrá por las maquinaciones de cuatro oscuros y fabulosos jinetes sino por nuestros propios errores.

2 comentarios en “Los modernos 4 jinetes del apocalipsis

  • el 1 junio 2020 a las 13:15
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    Un artículo brillante y certero como la flecha disparada con el arco de Ulises.

    Un saludo

    Emili Justicia

  • el 11 junio 2020 a las 11:18
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    Che!
    Sin dinero para volver, y en la ruina se quedaron.
    Miles de Valencianos emprendieron viaje a Argentina, impulsados por el buen hacer del citado escritor.
    La retórica y las citas ilustrativas son un mero decorado de los márgenes del papel.

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