Morir en Moria: El silencio cómplice

La Veranda de Rafa Rius

En la isla griega de Lesbos – la isla de Safo, la memorable poeta del amor- a unos diez kilómetros de la costa turca, malviven y sobreviven como pueden, según diversas fuentes hasta 15000 personas en un campo de refugiados preparado para acoger a 2500. Entre ellas deambulan atónitos más de mil menores no acompañados… Las migrantes allí aparcadas y amontonadas, disponen de una letrina por cada 250 personas, una ducha por cada 300… Largas colas para todo, hambre, enfermedades, altercados entre refugiados, violencia contra las mujeres…

Afortunadamente, dos nuevas medidas a tomar por el gobierno conservador griego, van a paliar a corto plazo el problema. Por una parte van a instalar en aguas del Egeo un nuevo modelo de vallas flotantes –no han aclarado si con concertinas o sin ellas- con lo que a buen seguro, conseguirán aumentar notablemente la cifra de personas ahogadas; por otra parte, para evitar las continuas quejas sobre la precariedad insalubre de las tiendas de campaña, muchas de ellas hundidas este invierno por la nieve, van a construir edificaciones sólidas y resistentes para albergar a las personas actualmente recluidas en Moria, a pesar de que las malas lenguas de siempre, ya han empezado a hablar de la indignidad que supone encerrar a personas que no han cometido más delito que su indefensión frente a los desastres de la guerra, en barracones carcelarios, en unas prisiones CIE para estancias de duración indefinida, de facto y sin ningún motivo legal que lo justifique, con condenas azarosas de privación de libertad totalmente al margen de cualquier sistema judicial.

Entretanto, los políticos europeos miran hacia otra parte, ocupados en problemas mucho más perentorios e importantes que además no les causan problemas éticos, al tiempo que ajustan el funcionamiento represivo de su policía de fronteras (FRONTEX) mientras Erdogan en Turquía amenaza con abrir las compuertas en dirección a Grecia a los tres millones de refugiados que abarrotan también los campos turcos si la UE no aumenta la cuota de seis mil millones de euros que tiene pactada a tal efecto.

Teniendo en cuenta la absoluta incapacidad que han demostrado sobradamente los dirigentes y parlamentarios de todos los colores en la Unión Europea para gestionar los flujos migratorios, así como su manifiesto desinterés por el tema, el inhumano hacinamiento crónico de Moria – y de tantos y tantos campos alrededor del mundo (más de 60 millones de personas según ACNUR)- la situación para los refugiados no se presenta precisamente halagüeña.

Y dado que aquí, absolutamente inocente no hay nadie y todas compartimos en mayor o menor grado nuestra cuota de responsabilidad sobre la cuestión, bueno sería empezar a actuar al respecto, cada cual según sus posibilidades, porque el silencio frente a lo indigno convierte en cómplice.

Un comentario en “Morir en Moria: El silencio cómplice

  • el 10 febrero 2020 a las 22:06
    Permalink

    Reflexiones lapidarias del cagallero de la Tenaza

    Si la adaptación de los «más aptos» a los cambios políticos y sociales y en perjuicio de los más débiles es un hecho evolutivo, según reza el evangelio darwinista, tanto la doctrina hitleriana de la «raza aria», o el concepto del «nuevo Homo Sovieticus,» respaldadas dichas prácticas por la supervivencia de los más aptos del tío Darwin, en su «evolución del hombre» y la evolución de las especies». (obras reduccionistas e interesadas en un sentido equívoco de la evolución y la adaptación al medio, que una gran mayoría de opinadores no han sido capaces de leer y si la leyeron lo hicieron en contra dirección) Si todo eso es certeza científica Hitler, Estalin y Mussolini tienen razón a pesar del espacio en el tiempo que nos separa de dicho experimento eugenésico. Pero, si por contra, Darwin estaba equivocado o errado en sus teorías falsamente «evolucionistas», entonces habrá que hacerse una critica desde el conocimiento y no desde «las tripas» que para lo único que sirven estas es para procesar «MIERDA» . La izquierda es la puta de la sociedad en la medida en que se vende y se vende barato, a ideologías imperialistas en tal de ir a la contra del creacionismo y la religión, aún a riesgo de en aras de combatir una aberración ideológica construya otra mayor. Pero ¡¡¡oído kocina!!!, las migraciones no las para ni la derecha, la izquierda, ni siquiera el Dios bendito, por aquello tan viejo y evidente de que ¡¡¡Si me ponen barreras las salto!!!
    Au revoir hijoeputas…

    Emili Justicia

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