Los lechos de Procusto

La Veranda de Rafa Rius

Cuentan las antiguas historias que Procusto fue un bandido y posadero instalado en el camino que unía Atenas con Mégara y que alcanzó justa fama por su insólito sistema de rentabilizar su negocio. Al parecer, las camas de sus aposentos tenían una doble longitud: unas muy cortas y otras muy largas. Así, si por una infausta circunstancia, el cliente no cabía en el catre a él destinado, Procusto, ni corto ni mucho menos perezoso, aserraba las piernas o la cabeza del desdichado, hasta dejarlo del tamaño adecuado para disfrutar -es un decir- del lecho asignado; si por el contrario le sobraba un buen trozo del jergón, lo sometía a una sesión intensiva de estiramientos hasta descoyuntarlo y hacerlo coincidir con las dimensiones requeridas. El insólito afán de ajustar el cliente a su lecho por vía ejecutiva, terminó cuando el héroe Teseo – el de Ariadna y laberinto del Minotauro – que casualmente pasaba por allí, indignado con sus tropelías, acabó con su vida y de paso con su floreciente negocio.

Algunas mentes malpensadas y tendenciosas, clasificarían a Procusto como el homo antecessor de los actuales asesinos en serie que de forma tan recurrente y cansina aparecen en los telefilms estadounidenses, pero tal vez cabría conjeturar que se trataba en todo caso de una forma -quizás un tanto radical y extremosa- de optimizar sus recursos y de paso atender su negocio. El mayor problema que presentaba el método de Procusto era que los clientes no solían repetir alojamiento.

Pues bien, recurriendo a la metáfora – que de eso se trata en la práctica totalidad de leyendas y mitologías – podríamos extrapolar la historia de Procusto a diferentes situaciones con las que nos encontramos en estos nuestros azarosos días

¿Quién no se ha sentido un poco cliente de Procusto – hablando simbólicamente de momento – cuando han pretendido hacernos entrar a fuerza de sofismas en un determinado planteamiento por demás inaceptable, haciendo uso del viejo sistema del -nunca más apropiado- cortar por lo sano, repitiendo unos presuntos argumentos que no entraban ni con calzador en los límites más estrechos de la lógica más elemental y el sentido común?

Veamos un ejemplo: en eso que llaman España, llevan varios decenios metiéndonos, mediante la amputación de nuestros derechos y libertades, en el lecho de Procusto de una supuesta “democracia” que sólo devenga beneficios a unos cuantos y repitiéndonos la misma monserga, hasta llegar al tedio más insoportable, de que la tal democracia parlamentaria al uso es el sistema político menos malo.

¿Menos malo para quién? Porque la dura realidad de las cifras nos muestra que en nuestra controvertida sociedad, cada vez los menos tienen más, hasta aumentar de manera obscena sus mal ganadas fortunas y los más tienen menos, hasta caer en la indigencia.

Por si esto fuera poco, quieren convencernos de que ante unas condiciones que ellos mismos han creado y que hacen imposible cualquier forma de entendimiento, la única solución es abocarnos a una nueva cita electoral que presumiblemente desembocaría en más de lo mismo.

Nos quieren introducir -o de forma más plausible, crean los escenarios para que nos introduzcamos nosotros mismos con nuestra servidumbre voluntaria- en un lecho que nos viene pequeño y en el que para entrar debemos perder nuestra cabeza.

A pesar de lo cual y por muchas leyes mordaza con las que pretendan silenciarnos, cada vez más personas seguiremos pensando que sus urnas son muy exiguas y sórdidas y nuestros sueños, como los clientes de Procusto, no caben en ellas.

En cualquier caso, deberíamos ser conscientes de que los sueños ni se estiran ni se acortan, como querría Procusto y siguen sin caber en una urna como pretenden sus actuales discípulos.

2 comentarios en “Los lechos de Procusto

  • el 3 septiembre 2019 a las 15:46
    Permalink

    Buen artículo Rafa Rius.

    Todo lo que están perpetrando, toda la megacriminalidad contra gran parte de la población indefensa políticamente y hasta intelectualmente, se puede explicar y comprender hasta con mitos de la Antigua Grecia. Es así de burdo, de zafio y de tosco. Los mitos hasta resultan más dignos por ser literatura o poesía.

  • el 6 septiembre 2019 a las 14:24
    Permalink

    Un ácrata en camiseta

    Siempre aborrecí de la dialéctica del amo y el esclavo en Hegel por ser teoría miserable y reduccionista hasta grados indescriptibles. Pero visto el panorama de la sociedad y en particular la española, no es raro la proliferación de Procustos y Procustas a espuertas en todos los ámbitos. En la Política, la Universidad ( ¿hay a día de hoy cosa más nefasta de la Universidad?) las élites que ejercen sus voluntades con un nepotismo inusitado, sobre el resto de las avecillas que «sueñan» en un paraíso futurible de leche, huríes, miel y vino, o en un Vahalla para todos aquellos que hayan sabido morir heroicamente. Todo falsedad y embuste, donde encuentres un fulano con un discurso semejante tendrás ante tu puta estampa a un Procusto de la peor ralea. ¡¡¡OJO!!!

    Emili justicia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies