El Premio Genocida de la Paz

La Veranda de Rafa Rius

Que algunos de los más conspicuos genocidas del último siglo se encuentren en la lista de premios Nobel de la Paz, no debería sorprendernos a estas alturas. Paradojas mayores nos da la vida. Hallábame no ha mucho informándome sobre la tragedia de los rohingyas en Myanmar, cuando comprobé que, en algunos de los episodios más atroces, aparecía, de manera recurrente, el nombre de Aung San Suu Kyi, líder de facto en su país y Premio Nobel de la Paz en 1991, formando parte de esa larga serie de belicistas confesos que, en sangrienta paradoja, habían obtenido el Nobel de la Paz . He aquí algunos de los casos más infectos:

  • Neville Chamberlain, (Nobel 1925). Primer Ministro Británico. Fomentó el desarrollo de la industria militar. Reconoció la Dictadura de Franco aún antes de acabar la Guerra en España
  • George Marshall: (Nobel 1953) Uno de los impulsores de la OTAN (ejemplo de pacifismo) y autor del Plan Marshall de ayuda a Europa, ese Plan que pasó de largo por el Villar del Río de Berlanga.
  • Henry Kissinger  (Nobel 1973)Secretario de Estado USA y autor intelectual de la intervención de la CIA en varios Golpes de Estado en Latinoamérica durante la década de 1970. Se le considera instigador de genocidios sistemáticos de grupos políticos, estando de manera fehaciente, detrás de Golpes de Estado latinoamericanos, tales como la dictadura militar chilena de Augusto Pinochet o el Proceso de Reorganización Nacional de Argentina, así como por ser el responsable de planes represivos internacionales de asesinatos selectivos como la Operación Cóndor, cuya célula de origen habría sido la Escuela de las Américas (institución militar que no tenía precisamente nada que ver con la educación) Es asimismo uno de los miembros fundadores y todavía activo, del polémico Grupo Bilderberg, entidad no gubernamental, embrión de un nuevo orden mundial oligárquico, en la que se reúnen varias de las personas más poderosas e influyentes del planeta. Todo esto ha dado lugar a que existan numerosas iniciativas para su procesamiento ante instancias judiciales internacionales, así como la retirada de su Premio Nobel. Sin resultados por ahora.
  • Menájem Beguín. (Nobel 1978) A los 16 años de edad se enroló en el movimiento juvenil sionista Beltar, ocupándose poco después de su adiestramiento militar. En 1941 se unió voluntariamente a las Fuerzas Armadas polacas. También fue miembro de la organización paramilitar Etzel. En 1946 siendo Beguín líder del Irgún, esta organización terrorista atentó contra el Hotel Rey David, situado en Jerusalén. El ala sur del Hotel servía de sede para una oficina de la ONU. El 22 de julio de 1946 los soldados de Beguín colocaron varios potentes explosivos. El objetivo del atentado era eliminar unos importantes documentos secretos que revelaban la relación de grupos clandestinos con la Agencia Judía. El explosivo colocado por la organización de Beguín detonó llevándose consigo la vida de 91 personas. Como vemos, otro conspicuo pacifista merecedor del premio.

– Fuerzas de Paz de Naciones Unidas (Nobel 1988) Conocidas como cascos azules. A pesar de que sus objetivos son la solución de conflictos y el mantenimiento de la paz, en varias ocasiones han sido objeto de críticas por actuaciones contrarias a los derechos humanos. Uno de estos casos tuvo lugar en Ruanda en 1994, cuando los Cascos Azules fueron acusados de abandonar a los tutsis a manos del exterminio hutu. Otro ejemplo más reciente fue lo ocurrido en Haití en 2007, cuando un centenar de los integrantes de las tropas fueron acusados de abuso y explotación sexual contra la población femenina. En junio de 2015, salió a la luz una investigación interna de Naciones Unidas sobre un posible ocultamiento de denuncias por abusos sexuales a menores de edad perpetrados por Cascos Azules de la ONU y fuerzas de paz de Guinea, Chad y Guinea Ecuatorial en misiones en África. En total hay 13 abusos sexuales a niños, documentados, por parte de 16 soldados en un campo de refugiados en República Centroafricana.

Un tribunal integrado por tres jueces independientes convocados por Ban Ki-moon, llegó en diciembre de 2015 a la conclusión que los funcionarios de la ONU, habían intentado silenciar y ocultar los abusos.

– Aung San Suu Kyi. (Nobel 1991)Por último, pero noen último lugar, porque hay algunos casos más documentados, la última en enseñar su patita, ha sido la líder de facto de Myanmar (Birmania): Ha sido clamoroso su silencio, incluso su colaboración, en la masacre y limpieza étnica de  Rohinyás, una minoría musulmana sobre la que el ejército y la mayoría budista están llevando a cabo un genocidio que incluye miles de asesinatos, la destrucción de cientos de sus aldeas, la violación de sus mujeres, el exterminio de sus ganados, la quema de sus campos de cultivo, con un total de 750 000 desplazados y 25 000 muertos y provocando un éxodo de este pueblo a su vecino Bangladesh. Como vemos, otra Premio Nobel de la que tomar ejemplo.

¿Qué sentido tiene seguir concediendo un galardón tan desprestigiado como falso? Su manipulación política en función de los intereses internacionales del momento, es tan evidente y repetida que huelga cualquier comentario. A pesar de ello, todos los años vuelven a levantar el tinglado de la antigua farsa.

Se hace prioritario que los programas educativos incluyan este tipo de informaciones para que las alumnas sepan al menos en que mundo viven.

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