Yonoísmo

La Veranda de Rafa Rius

Una nueva figura retórica se abre paso con fuerza entre las telarañas de la actualidad contada y se extiende imparable tanto en directo como a través de todo tipo de canales: se trata del “yonoísmo”. Pariente cercano del litote -ya sabemos, aquello de: “no voy a decir que eres imbécil, no, no voy a decirlo…” (pero ya lo has dicho)- el “yonoísmo” niega lo que poco después acaba afirmando: -uno de los más habituales: “yo no soy racista…”- inevitablemente suele ir seguido de una proposición adversativa (pero …) que introduce la negación o al menos el cuestionamiento claro de aquello en un principio afirmado: “… es que vienen a quitarnos el poco trabajo que hay”.

Podríamos decir que es una forma de cinismo si no fuera insultar al bueno de Diógenes aunque más bien parece una forma perversa y patológica de mala conciencia. Como en el redil de lo políticamente correcto está mal visto, pongamos por caso, el hecho de ser racista y a pesar de que en su fuero interno el usuario del yonoísmo está, tan profunda como irracionalmente convencido de lo procedente de la segunda parte de su razonamiento (pero…) a juzgar por sus palabras, no puede permitirse el ser sincero consigo mismo y con los demás.

Cada vez es más habitual en los medios escuchar en todo tipo de tertulias, entrevistas, etc. a personas que empiezan a verbalizar la expresión de sus opiniones con el consabido “yo no…” sin advertir al parecer que a estas alturas, pocos entramos en el juego del inicio, donde el yonoísmo deviene una muletilla léxica sin contenido semántico y sólo atendemos y valoramos lo que va a decir después.

Lo único verdaderamente significativo es que cuando alguien comienza a hablar diciendo: “Yo no soy racista, misógino, homófobo, etc.”, podemos conjeturar casi con toda certeza que en realidad, no sólo sí que es todo lo que niega ser sino que además, por ocultos traumas personales, intenta ocultarlo.

Así las cosas, casi sería preferible que se reconocieran las propias opiniones por muy disparatadas que fuesen dado que a estas alturas ya no engañan a casi nadie. Según Umberto Eco, una de las características más presentes en el discurso fascista es su continuo recurso a la irracionalidad. Dado el contenido visceral de sus comentarios, en ellos abominan de la razón y de las razones y sus posturas, repletas de sofismas, falsos silogismos, obvias mentiras y flagrantes contradicciones, no pueden ser mantenidas sin escudarse en disimulos que nada disimulan.

La solución al yonoísmo es bien sencilla: cuando alguien comience a hablar diciendo: “yo no soy…” utilicemos la traducción simultánea: “yo sí soy…”

2 comentarios en “Yonoísmo

  • el 31 marzo 2019 a las 22:58
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    Un ácrata en camiseta

    Yo no soy Católico, tampoco evangelico, siquiera musulmán, pero, si veo con meridiana claridad que el futuro nada remedia, por la sencilla razón de que el futuro no existe y además es una quimera. Eso si, en tres o cuatro generaciones la población española será mucho más morenita, y qué. Lo que de verdad debe de preocupar es que la religión ocupe espacios que no le pertenece y que además sea suvencionada por el Estado. Sea la cristiana en sus distintas vertientes, o la musulmana, eso si es sumamente preocupante, maxime cuando estas invaden (subrayo lo de invadir) la enseñanza pública y otras áreas de lo público por aquello del bien cultural. La sociedad debiera tirar hacia adelante sin esas taras que se nos vende como oro de ley, amén de ideologías varias, en ese sentido, este hombre si se declara pesimista y misántropo, excluyendo el tontorrón sentido de decir to er mundo he güeno. Pero hay más; la razón casa mal con las ideologías, sean estas fideistas o laicas, qué más da. Con el manto de la Cultura la cantidad de barbaridades que se legitiman, como si de novisima religión se tratara y claro; nadie querrá pasar por inculto, ya que «la incultura» dicen, dicen… que es la madre de todos los males. La razón y el conocimiento nada tiene que ver con semejante enjendro controlado por el Estado y sus adláteres. A la sombra de semejante artefacto hay una pleyade de vividores que viven como dioses a costa de la inoperancia crítica de la sociedad civil y así les luce el pelo. País…

    Emili Justicia

  • el 2 abril 2019 a las 23:58
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    Un ácrata en camiseta

    El» yo no soy» tiene que dicirlo siempre el otro u los otros, nunca el interesado. Dicho esto, comenzaré a hacer el siguiente comentario; es de significar el reproblable acto de homofobia protagonizado por unos moros estos dias en París hacia un transxesual en donde el calificativo de manada se queda corto. Eran más de un centenar increpando y agrediendo con violencia a la susodicha transxesual, sólo les faltó acuchillarla y así hubiese ocurrido de no haber sido socorrida esta persona por la policía parisina. Estos tíos llevan muy marcado en sus neuronas los preceptos del Corán, pero claro, si alguna crítica o censura surge contra la costumbre de semejantes tarados, surge a su vez la mandanga de racista, Islamofobo y otras lindezas por el estilo. Repito; no eran ni uno, ni dos, ni tres ni cuatro. Era una turba en toda la expresión del término, son gente a la que la única y rigurosa verdad sólo está en «su Corán» y vaya usted a saber las barbaridades que nos queda por ver. Sólo hace falta hacer un paseo lector por este libro «rebelado». Ignoro si dichos fulanos son marroquies, argelinos o saudíes, qué más da, esto es completamente accesorio. Lo grave es el hecho en sí y la manera de cómo se hace.Noventa o cien tipejos fanatizados no es cosa baladí. ¡Juzguenmé ustedes!
    Aquí también tenemos algo parecido que, aunque no tan graves, no tan graves porque no se ha publicitado. Estoy hablando de la manada de Alicante en su «derecho a ejercer su violencia» y que está en fase judicial y nadie se ha rasgado las vestiduras porque el personal no está para molestarse en semejante «cosa», aunque en el ánimo de estos fulanos esté el deseo de aplicar la Sharía y, si no la aplican es porque todavía son muy débiles, cuando dejen de serlo no habrá ley que los pare.
    Insisto: la religión mata y la mahometana mata siempre, más pronto que tarde, ya que estas no son otra cosa que una manera criminal de entender la vida y la islamica es la más criminal de todas. Pero no tengan ustedes cuidado, es bueno que estas se enseñen en la escuela pública. ¿ Soy Racista?

    Emili Justicia

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