Buceando en los márgenes

La Veranda de Rafa Rius

El día a día de la política a la que llaman institucional es sumamente trivial y tedioso. Lo verdaderamente interesante suele ocurrir en los márgenes de esa política. Aquello que nos cuenta en superficie el discurso cotidiano de los políticos institucionales cansa y aburre hasta las piedras. Sus sobados tópicos, preparados a diario en sus tanques de pensamiento por supuestos expertos en marketing y reproducidos cual robots por sus voceros en cualquier ocasión que se presente, oscilan entre lo ramplón y lo insustancial dentro del marco de lo absolutamente previsible. Los periodistas del sistema se las ven y las desean para obtener un titular con algo de morbo para entretener al personal. Sólo de tarde en tarde aparece en sus declaraciones algún lapsus, alguna salida de tono que rápidamente es aprovechada hasta la saciedad más agotadora por los buitres de los mass media, a través de decenas y decenas de repeticiones en todo tipo de formatos.

Con todo ello, se hace evidente que donde hay que buscar algo de sentido no es en la superficie de su discurso sino en el subtexto que navega en las ocultas cloacas que subyacen bajo lo que pretenden contarnos. Lo verdaderamente significativo no se encuentra en lo que dicen sino en lo que se callan, en lo que expresan de modo subliminal –o no tanto- en los márgenes de sus homilías. No se trataría tan solo de leer entre líneas sino de explorar los ocultos territorios –en muchas ocasiones tan transparentes… que nos llevan a descubrir sus verdaderas motivaciones y denotan su itinerario.

En demasiadas ocasiones, nos empeñamos en comprender y analizar hasta los últimos vericuetos de su cháchara insustancial, cuando deberíamos saber por experiencia que lo que manifiestan, pocas veces tiene que ver con lo que en realidad piensan y, sobre todo, con cómo actúan al respecto.

Un ejemplo entre muchos: cuando escuchamos o leemos que los partidos de derechas defienden con inusitado ardor la caza o la pesca, la semana “santa” o la tauromaquia, sus intereses reales poco tienen que ver con lo que manifiestan o con la remota posibilidad de que algunos malvados políticos en el poder les arrebaten sus bibelots. Aparte de los evidentes propósitos electorales de ganarse los votos de todas aquellas personas afines a semejantes “entretenimientos”, lo que ocultan sus manifestaciones no es sino el rostro demudado y reseco de la Santa Tradición. Y esa Santa Tradición, ese espectro que recorre los páramos de las españas desde tiempos inmemoriales no es sino el miedo de los amos del cortijo, contagiado al pueblo llano, a que las cosas cambien y así perder sus privilegios.

Lo que nos cuentan los dueños de la Ley y la palabra en cualquier tedioso periodo preelectoral, aquello que realmente acabará afectando a nuestras vidas, viaja por esos márgenes, oculto tras una tupida red de falsedades. Es inútil que nos empeñemos en desentrañar un sentido en lo que llega hasta nosotras, lo que creamos saber tendrá poco que ver con lo que nos tienen preparado y el papel que nos tienen reservado nunca será otro que el de depositar obedientes en la urna, la papeleta de quien a nuestro juicio, mejor mienta.

Así pues, las cosas son como son, lo cual para ellos equivale a decir que las cosas son como tienen que ser. Si siempre han sido así, por algo será. A esos partidos y a los que los patrocinan, las perdices, las truchas, la Santa Paloma o el toro que mató a manolete, les traen sin cuidado. Sus intereses reales viajan por otros derroteros: circulan por los márgenes.

Muy lejos de todo ello, los cambios efectivos en el actual estado de cosas, transitan por otros lugares. Se manifiestan en la multitud de experiencias sociales que ahora mismo están desarrollándose por doquier y que en medio de todas las dificultades de quien nada contra corriente –que se lo digan, pongamos por caso, a las compañeras de Fraguas- están dando ejemplo, mejorando las condiciones de vida de las personas y cambiando poco a poco pero de manera efectiva, el mundo en el que sobrevivimos.

Un comentario sobre “Buceando en los márgenes

  • el 5 marzo 2019 a las 22:18
    Permalink

    Un ácrata en camiseta

    Bueno, lo de fraguas está muy bién, pero, para la mala suerte de Fraguas es que solo hay poquisimos proyectos con la caracterisicas de estos. Muchos, por no decir la mayoría que van por la vida de acratíllas, de los que el comentarista y yo mismo conocemos, se les va la fuerza por la boca siempre, pero eso de doblar el espinazo es farina de otro costal y no es que sea el puñetero sistema el que sea el principal impedimento, a pesar de las sanciones que la pobre gente de fraguas sufrirá en sus carnes, en el momento en que la sentencia judicial a la que están sometidos sea firme.¡ Carajo!, esto se parece más a un esperpéntico y siniestro carnaval, que a la lucha por la igualdad y la equivlencia. Hablar mal del sistema o quejarse de sus impías maldadas maldades es cosa gratuita si unos y otras se quedan quietos y pasmaos como vulgares espantapájaros, qué más se puede decir… Dice esa tradición que nos invade hasta los tuétatos que en un pricipio fude el Verbo, dígole yo que non es ansina; siempre fude la acción el motor de la idea y de la palabra bien concebida. Todo lo demás es retórica, música celestial y sofística de la pior especie.

    Emili Justicia

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