Dies irae

La Veranda de Rafa Rius

veranda991“Día de la Ira, aquel día / en que los siglos se verán reducidos a cenizas…”

Así comienzan los dos primeros versos del poema medieval y de la letra de muchas músicas religiosas que narran el día del juicio final según la mitología cristiana. Pues bien, dejando a un lado mitologías, nos vale la metáfora para conjeturar que, tal como está el patio, no sería de extrañar que el día de la ira estuviese más cerca de lo que parece y tal vez no haga falta aguardar al juicio final ni esperar que ningún dios sea el protagonista de la ira. Muchos de los signos que lo anuncian ya están entre nosotros. Detengámonos en algunas estrofas del poema y recordemos que el mes de febrero de 2016, no va a ser el del juicio final pero sí va a estar amenizado por una nutrida colección de citas judiciales, a cual más nauseabunda. A saber: Presunta estafa en el fichaje de Neymar, falseamiento de cuentas en Caja Castilla la Mancha, Ordenadores de Bárcenas y despido del susodicho, reanudación del caso Noos con la infanta Cristina de estrella invitada, blanqueo de capitales de Jordi Pujol & family, indemnizaciones de Abengoa, delitos fiscales y blanqueo de Rodrigo Rato… y probablemente olvidamos alguno.

Como sería aconsejable descreer del juicio final y los juicios terrenales tampoco son muy de fiar, nos conformaremos con comentar algunos de los versos del poema porque el humor negro es de los pocos recursos que quedan a nuestro alcance, mientras esperamos que el día de la ira, no de dios sino de las personas despreciadas y escarnecidas por esa plaga de mangantes, llegue por fin.

Convenientemente extrapolada y sacada de contexto, la cosa quedaría tal que así:

¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!

Como decía mi iaia Maria: ¡Mucho miedo y muy poca vergüenza! Es difícil confiar en que los jueces juzguen nada estrictamente teniendo en cuenta la poca independencia del poder judicial y las presiones de todo tipo y procedencia que tienen que soportar.

Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.

Los libros de leyes y en concreto el Código Penal tiene tal grado de polisemia en su articulado, que estamos hartos de ver como, acogiéndose al mismo artículo, distintos jueces dictan sentencias diversas y hasta contrarias. Por lo general, según sea el presunto delincuente un “robagallinas” o un “cuelloblanco”.

Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.

Lo escondido se mostrará… parcialmente. Por mucho que nos agobien con monsergas de transparencias, siempre quedará flotando en el ambiente la sospecha de que una vez más, estamos viendo tan sólo la puntita del iceberg. Lo de que no habrá nada sin castigo… Mejor lo dejamos correr.

Así que, mientras nos esforzamos porque llegue el verdadero día de la ira, que ponga a cada cual en su sitio, nos conformaremos con reírnos por no llorar, viendo la mascarada judicial concentrada que nos espera en las próximas semanas.

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