La Veranda de Rafa Rius
Tal parece que hay cierta forma de entender la política que, como la religión, está basada en dogmas de fe y adhesiones inquebrantables. Los que hemos padecido el franquismo en directo y hemos soportado el esperpento de la mal llamada transición, lo hemos sufrido hasta quedar ahítos. Por eso, además de hartos, estamos avisados; así que, cuando bastantes de los que dicen que hay que echar a los apolillados representantes de las viejas formas de entender la política, reproducen en sus enunciados -no me atrevo a llamarle discurso por la habitual ausencia de argumentación- mucho del fondo y de las formas de aquellos partidos a los que pretenden barrer, no podemos evitar que nos huela a déjà vu , y que sintamos que una mosca se nos apalanca detrás de la oreja.
¿Qué haría un cristiano fanatizado si alguien se atreviera a decir que la santísima trinidad no son tres sino cuatro y que el cuarto es el diablo? Seguramente lo condenaría a la hoguera. ¿Qué harían algunos beatos de las “nuevas” formas de hacer política desde dentro del sistema si alguien osara opinar que no se pueden proponer unas listas aparentemente abiertas que luego, a tenor de los resultados, resultan ser cerradas y bien cerradas?
¿Qué harían con aquel que pensara que una estructura que se pretendía circular y horizontal ha devenido en la práctica en una pirámide de poder con un amado líder-secretario general en el vértice? ¿Qué harían si el citado hereje dijera que unanimidades que rondan el 90% le resultan mosqueantes “a la búlgara”? De momento es improbable que fuera arrojado a la hoguera, pero sí abrumado con tantos insultos y descalificaciones como escasos argumentos.
Estos fieles feligreses recuerdan a algunos devotos bolivarianos o castristas que, aunque te dediques durante horas a ensalzar todos sus logros, en cuanto deslizas la más mínima crítica o pones el más pequeño reparo, te arrojan al infierno de los imperialistas yanquis y los gusanos.
Con esa mentalidad, es más que probable que no vayamos a parte alguna que merezca la pena. Yo, personalmente en persona, estoy mal dotado para la aquiescencia incondicional y la hagiografía, así que de momento, inasequible al desaliento e impermeable a cierto tipo de insultos que descalifican más a quienes los profieren que a quien los recibe, seguiré considerando la crítica como la mejor forma de colaborar y continuaré pensando que aquellos que no aceptan las respetuosas opiniones ajenas y las aprovechan para tomarlas en consideración y, si procede, corregir aquellos fallos y errores que todos -incluidos los líderes carismáticos- tenemos, difícilmente podrán transitar dignamente por los nuevos tiempos y espacios que se avecinan.
¿Podemos conformarnos con un cambio cosmético de apariencias?
¿Podemos caer en aquello de “chistes viejos con caras nuevas”?
¿Podemos dilapidar todo el caudal de energía y esperanza con el que tanta gente sale a la calle a luchar por su dignidad?
No, pienso que no debemos, que no Podemos.









































6 Comentarios
Una cosa no debería impedir la contraria. Votar a Podemos no debería impedir (por ejemplo) acudir a las mareas ciudadanas, a los 15-M, a las desobediencias civiles, a las luchas legítimas de todo tipo, etc.
Creo recordar que incluso la C.N.T. sugirió o dijo a sus afiliados y militantes que fueran a votar por el Frente Popular, en la 2ª República.
Lo que es de memos o analfabetos sociales o políticos es pretender delegar en terceras personas las soluciones a genocidios tales como la corrupción, etc., etc., etc., para con ello (con tal delegación) quedarse uno tranquilito viendo la telebasura, mirándose el ombligo y pensando que solamente él o ella tienen derechos humanos, que solamente yo y mi ombligo somos merecedores de disfrutar de los derechos humanos y que si los demás no los disfrutan me importa un comino; es evidente que con esta mentalidad de analfabeto da exactamente igual que votes a Podemos o que no le votes.
SALUD.
Por supuesto que una cosa no impide las otras y que cada cual es muy libre de votar a quien quiera -o incluso de no votar, pero no deberíamos caer de nuevo en la simplificación del pensamiento binario: o votar a Podemos o apalancarse en el sofá a ver telebasura. No soslayemos el hecho de que entre una y otra opción hay todo un mundo de posibilidades diversas a explorar. Por cierto, estaría bien no utilizar el término «analfabeto» con un sentido descalificativo: hay bastantes personas que sin dominar la lectura y la escritura, tienen mejor criterio y saben de la vida bastante más que muchos «alfabetizados».
Analfabetos políticos, sindicales, sociales, etc., etc., etc. No veo que no se pueda usar. Lo uso y lo usará tanto como vea conveniente, pues es de gran claridad. Me refiero a casos extremos de estos tipos de analfabetismo, por muy leídos o por muchas titulaciones académicas que se pueda tener.
libertarios, 1º no compares la época de la guerra civil con la actualidad. 2º analfabetos somos los que no nos convence seguir a un lider mesianico surgido de una universidad que guia a los lerditos, PUES VIVA EL ANALFABETISMO. Venga «libetario» (con comillas), sigue con esa superioridad moral.
Rafa, excelente art.
en politica , como en los demás ámbitos , lo que cuenta es la intención que hay en el corazón .
¿ cuál es la intención de Iglesias?
le animo a que se mire sus fantasmas……………
Carlos, en ningún momento me he dirigido a ti, que ni sé quién eres.
Por otra parte me parece que debes respetar mi libertad de expresión te guste o no. Si no te gusta lo que escribo me parece perfecto, ni estás obligado a compartirlo. Creo que sabrás distinguir entre respetar y compartir. Supongo.
Es muy simple. Si te has dado por aludido será tu problema.
Sin respeto a la libertad de expresión ajena no veo que se pueda construir nada.
Yo no tengo ninguna superioridad moral, ni la pretendo. Pero, en fin, si tú así lo ves…, tú mismo.
Y te diré, como bien sabrás, que POR DESGRACIA existe una altísima tasa de analfabetismos de todo tipo: político, social, laboral, sindical, etc., etc., etc.
Cada uno puede votar o no votar, etc., a mí eso me importa menos que un bledo. Te repito que debes respetar las libertades ajenas y a partir de ahí se puede empezar a construir algo.