La Veranda de Rafa Rius

Decía Groucho Marx en una de sus geniales y corrosivas frases: “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”. Siguiendo el método de Groucho, aquellos que detentan el poder real en nuestra sociedad utilizan, a través de sus sicarios políticos, dos formas de represión fundamentales para defenderse de los embates de la guerra social: el método salvaje y el método sutil. Cuando las circunstancias lo permiten, siempre prefieren la sutileza porque no deja huellas aparentes y es más efectiva a la larga, pero cuando juzgan que les vienen mal dadas y la cosa se les pone chunga de verdad, no dudan en sacar a pasear a sus pitbulls para intentar detener el peligro por las bravas.
Ahora mismo vivimos tiempos de transición entre ambos sistemas, como ya pasara en el periodo de entreguerras del siglo pasado. De momento, siguen utilizando formatos represivos en buena parte subliminales y “suaves” porque disponen de todos los grandes medios de comunicación y adoctrinamiento para bombardearnos y “dis-traernos” con mensajes conciliadores y embrutecedores que nos mantengan en una adormecida servidumbre voluntaria, pero dado que en este momento hay un buen número de indicios que podrían hacer conjeturar que algo está cambiando en una dirección para nada acorde con los intereses del poder financiero (vale decir: del Poder), empiezan a ponerse nerviosos y a prepararse para otras formas de represión no tan etéreas y tenues.
El Partido Nazi, cosechó fracaso tras fracaso en Alemania durante más de una década, incluso en los años más duros de la 1ª posguerra mundial, pero sabía que acabarían necesitándolo. Perseveró en sus intenciones hasta que tras el crack del 29, los Krupp, Thyssen y compañía no tuvieron más remedio que echar mano de ellos rompiendo el huevo de una serpiente fascista que acabaría devorándolos -temporalmente, claro. Sin salir de la Península Ibérica, durante la 2ª República, mientras estuvo la derecha en el poder, los protocapitalistas españoles eran más republicanos que nadie pero cuando a partir de febrero del 36, el Frente Popular empezó a tocarles las narices -es decir: el bolsillo- y anunció reformas agrarias y nacionalizaciones, no tardaron nada en recurrir a sus perros de presa falangistas que permanecían agazapados en espera de su oportunidad, y a los militares que en su inmensa mayoría, saben del lado de quien están sus intereses y siempre se apuntan a un bombardeo a condición de ser oportuna y generosamente recompensados. Aunque los hechos históricos son difícilmente extrapolables de manera automática, convendría tomar en consideración los ejemplos que la historia nos proporciona, al menos para analizar con otras perspectivas y mayores elementos de juicio la situación actual.
Si lo hacemos así, quizás nos serían útiles para ayudarnos a entender por qué están rebrotando los grupos fascistas que últimamente se dedican a la despreciable y repugnante práctica de repartir lotes de comida “sólo para españoles” o como en el barrio de Tetuán en Madrid, a abrir un “Centro Social Ocupado” en medio de la oposición vecinal y con el beneplácito de las autoridades competentes, en una clara maniobra de provocación. Con un PP-PSOE hundidos en sus previsiones electorales, agotada la paciencia del personal, más que harto de sus incesantes y putrefactas corruptelas, los amos del cortijo ya andan buscando un recambio y una solución.
La solución pasa, de un lado por implementar una legislación adecuada a los nuevos tiempos que les permita hacer frente al aumento exponencial de la indignación y la lucha social y penalice con multas desproporcionadas y severas penas de cárcel las más pequeñas muestras de rebeldía y de otro lado, por intentar el recambio de un sistema agotado buscando vendernos la “regeneración democrática” de sus viejos servidores o, de no ser posible, la subida a los altares de unos nuevos partidos-lacayo que salvaguarden adecuadamente sus intereses.
En cualquier caso, como buenos tahúres, siempre guardan algún as en la manga. Están firmemente convencidos de que con las nuevas leyes y decretos, será suficiente para una impecable represión “democrática” que les permita sentirse cómodos cuando se sienten a cotillear con sus colegas europeos pero si por un improbable azar, las cosas se les ponen color ala de cuervo, no dudarán en recurrir a métodos menos homologables y mostrar su verdadero rostro de mafiosos de cuello blanco.
Y es que hay cosas que tal parece que nunca cambien: creen tenerlo todo atado y bien atado, aunque como hace ochenta años, en caso de problemas imprevistos, saben de sobra que con los obispos, los militares y los fascistas, siempre podrán contar.









































Un Comentario
Hombre, las plagas de estómagos perrunos agradecidos (((((aquí se incluyen desde ong’s con animillos de lucro, pasando por lameculos de muy diversa índole, falsos sindicalistas, trepas institucionales de todo pelaje, matones a sueldo del poderoso, periodistas mercenarios-sicarios, etc., etc., etc.))))) están también para cuando le vienen mal dadas a los dueños y amos del cortijo; entonces todos ellos cierran filas y santas pascuas.
Ahora no se va a inventar la represión, la tortura, el saqueo, la esclavitud, etc. pasadas por la legalización o el dejar hacer, tanto da que da lo mismo; por otra parte no existe legislación aplicable que otorgue buenos derechos humanos para todos. Por un lado recortando y por el otro practicando el genocidio de cada día.