La Veranda de Rafa Rius
A les 18:23 del 23 de febrero, un teniente coronel de la guardia civil al mando de 200 subordinados, interrumpía pistola en mano, la sesión de investidura de Calvo Sotelo y secuestraba a todos los diputados indicándoles que “están a la espera de una autoridad, militar, por supuesto” que les indicará los pasos a seguir. Paralelamente, en Valencia, el general Milans del Bosch, imponía un toque de queda que durará hasta las 5:45 de la madrugada y sacaba los tanques a la calle ocupando lugares estratégicos de la ciudad. Tras una noche tensa, en la mañana siguiente, los diputados salen del Congreso, los golpistas se entregan y son detenidos. Éste sería el resumen.
El golpe de estado, teóricamente había fracasado. Pero, ¿había realmente fracasado?
Veamos. Tres meses después, se producía el asalto del banco Central en Barcelona; en pleno día, en la céntrica esquina de la plaza de Catalunya con las Ramblas, produciéndosecon ello la toma de doscientos rehenes. Al parecer, no entraron a robar dinero como sería de suponer; Según declaró “el Rubio”, jefe de los asaltantes, tras su puesta en libertad a fínales del pasado siglo, había sido contactado por los servicios secretos (el antiguo CESID) para hacerse con un maletín que contenía documentación peligrosa referente al 23F. Tras la liberación de los rehenes, camuflado entre las doscientas personas que salían en tropel, también salió uno de los asaltantes que nunca fue hallado. La cartera con los documentos comprometedores, tampoco. Caso cerrado.
Ahora el Gobierno ha montado una farsa de desclasificación de documentos que no ha aportado nada de interés, nada que no supiéramos, para dar carpetazo definitivo al asunto.
Pero, visto con perspectiva histórica, insisto, ¿el golpe, realmente fracasó?
Al año siguiente ganó las elecciones Felipe González, -según cualificados historiadores, con la ayuda de los servicios secretos- al parecer era mucho mejor embaucador para hacer tragar lo que se avecinaba, y el 23F comenzó a dar sus frutos: creación de los Grupos Antiterroristas de Liberación-GAL (según testimonios contrastados, por decisión de Felipe, el señor X) terrorismo de Estado protegido por el CESID y que tuvo actuaciones tan oscuras y macabras como los asesinatos de Lasa y Zabala, cuyos cuerpos desaparecieron posteriormente en pozos de cal viva; reconversión industrial salvaje al dictado de la CEE, con actuaciones tan cuestionables como el cierre de la siderúrgica más eficiente del Estado en Sagunt, con miles de trabajadores en la calle. Privatizaciones masivas de empresas públicas: Durante sus gobiernos (1982-1996), Felipe González inició la privatización y venta de participaciones de grandes empresas públicas, recaudando unos 18.000 millones de euros. Destacan la venta de SEAT a Volkswagen, Viajes Marsans, ENASA (Pegaso) y la privatización parcial de gigantes estratégicos como ENDESA, Repsol, Telefónica y Gas Natural, desmantelando la mayor parte del Instituto Nacional de Industria (INI)
Aunque posteriormente, José María Aznar consolidó la venta de las grandes empresas, fue Felipe González quien inició la salida del Estado de empresas rentables.
Se consolidaban las directrices de un capitalismo franquista sin Franco. Alejado el peligro de peligrosas desviaciones obreristas, todo quedaba atado y bien atado.
Los grandes capitalistas españoles, la banca y el IBEX 35, se frotaban las manos: ¿había triunfado o no, el pseudo golpe del 23F?











































