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Contra la libertad de expresión sin expresión de la libertad

El Vaivén de Rafael Cid

Rafael Cid
Rafael Cid

En un principio fue el verbo. Por eso la primera democracia de la historia fue oral. En el demos, que no eran todos los habitantes de la polis ni mucho menos, ningún ciudadano era más que nadie.Todo se decidía en la asamblea, al aire libre, hasta donde alcanzaba la voz. Gobernar y ser gobernado era el modelo autogestionario en la Atenas clásica. Todos para uno y uno para todos. Bajo una triple disciplina participativa y ética: isonomía (igualdad ante la ley), isegoria (gualdad en el uso de la palabra) y parrhesia (decir verdad). Un marco en el que la libertad de expresión (isegoria) no tenía sentido sin la necesaria expresión de la libertad (parrhesia).

Pero el mundo ha dado muchos tumbos, y donde ayer había ética hoy hay negocio; donde apuntaba democracia existe consenso entre notables; y donde información y opinión libres sólo empresas de comunicación y periodismo asalariado (la libertad de expresión al servicio de la libertad de prensa). La invasión de la “representación indirecta” como elemento fáctico inevitable por una supuesta complejidad de las modernas sociedades, deja un camino de servidumbre que hoy transitamos con toda natural. Democracia de masas, economía de masas y medios de comunicación de masas son las burkas que nos ciegan.

Estamos ante un mundo “re-presentado”, en el que los intermediarios (esos mutantes que parasitan a productor y consumidor), sustituyen a las personas por su ventrílocuo, como la copía al original. El dinero como mediador universal tiene su reflejo en otros ámbitos estratégicos del sistema, como la política y la información. Políticos profesionales (nuestros representantes) y periodistas profesionales (nuestros heraldos) usufructúan un territorio que antes formaba parte de los bienes comunes.

Con tamaña arquitectura, cortoplacista, jerárquica, autoritaria y depredadora, se ha diseñado la moderna jaula social. Un nuevo panóptico bajo el que hoy se reproducen los ciudadanos en cautividad. Por eso su verdad, esa certeza de mercado y mercaderes, ya no nos hará libres. La opinión pública no existe, hay sido trucada por la opinión publicada. La verdad de antaño sólo resiste heroicamente en los márgenes del sistema. Como dijo Luisa Michel, “es preciso que la verdad ascienda desde los tugurios porque desde las alturas sólo se desprenden mentiras”.

No necesitamos tanto libertad de expresión como expresión de la libertad, y eso no lo provee el mercado sino la calle insurgente. La constitucionalizada libertad de expresión, en un país como con tan escasa tradición democrática y una configuración de los medios públicos como simples artefactos gubernamentales, se convierte en una patente de corso para el control social.

Aceptamos la perversidad de un sistema en el que bajo la retórica de una libertad de expresión ,confinada fundamentalmente en empresas mercantiles y mercenarios de la noticia, esos perros guardianes del poder, se legitima en la práctica la política del candado sobre la expresión de la libertad. Así, hablar de censura o de autocensura, en la tradición del victimismo clásico de la “clase periodística”, es en buena medida una forma torticera y grandilocuente de vedettismo.

Al fin y al cabo, la prensa en su remoto origen era un soporte publicitario envuelto en noticias, lo mismo que en la actualidad, aunque la mona se vista de seda. La prueba está en que la crisis de los medios que ha dejado en la calle a casi 9.000 periodistas se debe sobre todo a la retirada de la publicidad, su amo de ayer y de hoy. Grandísima ironía: no existen medios informativos de titularidad pública real pero los existentes tienen como misión publicitar los intereses privados.

Pública o privada, da prácticamente igual, es propaganda institucional. No hay más que ver esas escenas del sofá que protagonizan los tertulianos con pedigrí en algunos programas de opinión que radios y televisiones nos ofrecen como marchamo de libertad de prensa. En realidad no son sino nuevos púlpitos de la misma cofradía, porque a tales convocatorias acuden –eso si,en procesión- periodistas y periodistos de los medios de comunicación convencionales. De tal manera que sólo regurgitan lo que escriben o dicen en sus pesebres de procedencia, pero condimentado con especies más exóticas.

El verdadero combate por la libertad de expresión, contra la censura y la autocensura, se libra en la expresión de la libertad que ejercitan, las asambleas de base, los periódicos de los movimientos sociales, las radios libres, y sobre todo en esa acción de periodismo cívico que llevan a cabo esos hombres y mujeres que con sus videos en ristre (vía móvil, tableta, ordenata, cámara digital, etc.) registran la realidad que el poder quiere ocultar. No el glamuroso periodismo de los medios tarifados, sino los anónimos soldados Manning, los miles de wikileaks de barrio, plaza, calle o subsuelo, los autónomos que editan cortos en You Tube mostrando la barbarie del sistema, son los defensores de la libertad de expresión. Ellos en primer lugar son quienes representan a la opinión pública. Porque asumen la libertad de expresión desde la rabiosa expresión de la libertad, y contra el simulacro diario de muchos medios con collar.

Nota: Este artículo ha sido publicado en el periodico de las Asambleas del movimiento 15M de Madrid (madrid 15m).

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4 Comentarios

  • Para ser un libertario no basta con explicar las tropelías de cada día, cual catecismo. Eso tal vez pueda ser periodismo o información, pero jamás se es por ello un libertario.

    La inmensa mayoría de la gente ya sabemos qué clase de SISTEMA CAPITALISTA-TERRORISTA-GENOCIDA es este.

    Quienes no lo sepan es porque sean muy ignorantes. Pero no hay tantos ignorantes ya, si exceptuamos, tal vez, a los más jóvenes, por su posible inexperiencia en la vida.

    La inmensa mayoría que no quiere saberlo es porque básicamente carecen de la más elemental ética y creen que arrimándose a esos CAPITALISTAS-TERRORISTAS-GENOCIDAS sacarán algún tipo de beneficio: con esa gentuza sin la más mínima ética (lo mismo da que sean trabajadores o que no lo sean) no hay nada que hacer.

    Es decir, que ya no basta con repetir cada día los crímenes sociales de este SISTEMA. Ahora habría que dar un paso mucho más cualitativo. Ya cansa oír cada día lo mismo o casi lo mismo. Ya se trata de construir esa sociedad tan necesaria y no valdrán con repetir, repito, la misma canción de queja día tras día, el mismo o muy similar lamento o quejío. Esto no vale absolutamente para nada y si me apuran incluso diría que sirve para perpetuar este SISTEMA CAPITALISTA-TERRORISTA-GENOCIDA.

  • LIBERTARIOS a parte de no compartir en nada tu opinión, considero las intervenciones de Rafael Cid en radioklara de lo más interesantes y eso de que no aporta soluciones … no debemos de escuchar las mismas intervenciones, no creo que esperes de un libertario que te diga exactamente lo que tienes que hacer, pero creo que habla continuamente de autorganización, autogestión, de organizarse de abajo hacia arriba y de no seguir a vanguardias (sería curioso que actuara como una vanguardia ordenandonos lo que debemos hacer, eso creo que es más propio de otras ideas no precisamente libertarias) …

    Por cierto si alguien se repite por aquí parece ser que eres tú, colgando el mismo comentario cada vez que Rafael publica.

    además me parece bien que no hable sólo a los que como tú o vosotros, porque parece ser que escribes en nombre de varios, están ya convencidos … solos creo que ya hemos demostrado que no podemos

  • TONI, Yo digo lo que siento y pienso y además lo sostengo.

    Cuando viese o viera algo diferente no tengo ningún inconveniente en rectificar, todo lo contrario.

    Todo lo que a estas alturas nos vengan a explicar sobre latrocinios múltiples, genocidios sociales, en definitiva CAPITALISMO-TERRORISMO-GENOCIDIO es una película que ya la sabemos de sobras. Lo único que puede cambiar, y no mucho, son sus protagonistas, aunque suelen ser los mismos de siempre o sus amigotes, herederos, hijos, etc.

    Esto es evidente. Por supuesto cada cual es muy libre de hablar y explicar lo que quiera, por muy archisabido que ya esté.

    Ciertamente, Rafael Cid habla muy a menudo de autoorganización, autogestión, honestidad, ética, etc. Mi protesta no es por esto evidentemente, sino más bien porque a la vista está que estos valores sociales y personales son una ínfima minoría a nivel de sociedad.

    Repito, con quejarnos de los latrocinios, chanchullos, crímenes sociales nuestros (de ellos) de cada día no conseguiremos jamás una sociedad ni de lejísimos humana, social, libre, solidaria, sana, etc.

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