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Del estilo Faluya, el combate al fascismo y las madres que nos trajeron al mundo

Cuentos libertarios

José Asensio

Mi hijo me envía el último video de Los Chikos del Maíz. No pasarán. Musicalmente son más de los suyos. A mí me gusta más la unión de la mazorka valenciana con las guitarras afiladas de los madrileños Habeas Corpus, pero compartimos, padre e hijo, algunos gustos musicales. Y el mensaje político como fuerza motriz que despierta neuronas. Miro el vídeo, lo observo. Atentamente. Algo en la letra me chirría. Me duele al oírla. Paso del vídeo en el móvil y lo escudriño desde la pantalla del ordenador más atento a la estética y a la rima. Una base potente. Compartimos que al fascismo hay que combatirlo, compañeras. Lo nuestro siempre es, tiene que ser, la autodefensa. Y la libertad de expresión es una grandeza que no podemos perder. Hay que defenderla como sea. Pero al contrario que cuando tenía la edad de mi hijo, con mis años, veo las cosas desde otros ángulos. Y no por más viejo, que lo soy, me volví pacifista cuenta historias. Sé de lo que hablo. A los dieciséis me cruzaron la cara en la puerta de una conocida discoteca de los ochenta donde celebrábamos una fiesta del instituto. Instituto de barrio obrero y discoteca en lo que aquellos fachas de entonces llamaban su zona nacional. Valiente grupo de pijos con banderitas españolas colgando de los bolsillos de sus pantalones Levi´s. En 1988 escribía una canción sobre el fascismo. Su estribillo era: Simpáticos los nazis, simpáticos y muertos (1). A nuestro desaparecido colega Juanjo Rubio aquellos primeros nazis de València le pincharon en los dos glúteos con sus asesinas navajas cuando lo pillaron solo en Burjassot tras uno de nuestros conciertos. Posteriormente fue el bajista de la banda. Rock i lluita en nuestras venas. Pero dejo de buscar en mi memoria y aparco recuerdos, aunque pienso que la reflexión crítica colectiva hace falta más que nunca (aunque en esta ciudad siempre hizo falta y, creo, que se nos olvidan los hechos históricos muy rápidamente (2) o no conseguimos fácilmente comunicarlos). Volvemos al presente.

Sigo con el video del esperado trabajo Comanchería de LCDM. Hay que combatir al fascismo, ahora y siempre. Cuantas más mejor. Ya era de justicia social en la época de la antigua y clásica Grecia. Al tirano se le da muerte. Todas. No es cosa únicamente de las múltiples familias que venimos del antiguo socialismo y nos dividimos como esporas en familias numerosas de comunistas y anarquistas. Frente Judaico Popular o Frente Popular de Judea. O de las que hacemos lo que podemos, pero encerradas en infinidad de colectivos sociales (y políticos obviamente). La calle sigue siendo afortunadamente nuestra, pero hay que estar muy atentas (3). El actual fascismo tiene muchas más caras. Se esconde hábilmente para intentar que no se le note su capacidad vírica. También se introduce lentamente en nuestras mentes. Microfascismos. Atentas. La jerarquía, la obediencia ciega, la nula o mínima capacidad crítica, el mirar para otro lado mientras la injusticia está frente a ti. Eso también alimenta la bestia. Y esa es la guerra que no vamos ganando. Y el Nega, el Toni y DJ Bokah lo saben. Lo sabemos. Lo cuenta Daniel Estulin, en la película Bilderberg del catalán Joan Cutrina. Daniel fue 11 años de los suyos, en la CIA, pero un día dejó de serlo. Y también sabe de lo que habla sobre el club, sus estrategias y el mundo que se nos viene encima. Y comparte con todas nosotras, en dicho documental, que no tienen escrúpulos para exterminarnos a los millones de personas que, con sus frías estadísticas, calculan les sobramos. Agotamos los recursos de un planeta que ha evolucionado globalmente hacia un feudalismo capitalista sanguinario (4). Y el fascismo ha sido históricamente la mejor arma que el capitalismo ha utilizado para exterminarnos colectivamente. Afortunadamente Daniel cambió. Otra grandeza del ser humano que no hay que olvidar nunca.

Mi oído después de varios visionados no mejora su zumbido metálico. “Si tienen que llorar las madres que sean las suyas” es un molesto eco dentro de su cavidad. Mi humor y mi conciencia política no reparan el ruido seco. El contexto en que se mueve el videoclip tampoco lo mejora. Solamente pienso: ¿Qué madres? Las madres obreras que parieron, y siguen pariendo, hijos e hijas que engrosan las bandas fascistas. Las madres que trajeron al mundo a indeseables seres convertidos en asesinos múltiples o en torturadores que disfrutan con el dolor ajeno. ¿O de qué madres hablamos? Porque nuestro mundo, nuestra historia, está llena de madres que habrán deseado mil veces mil que la tierra hubiera absorbido a ese ser monstruoso que ellas llevaron dentro.

A los padres, muchas veces, nos cuesta entender tantas cosas, pienso, cuando al acostarme sigo con la pregunta escrita en mi frente sobre las mujeres que fueron madres. Y recuerdo una dura anécdota que me contó una compañera de trabajo hace años sobre el dolor de una madre, cuyo hijo antifascista acabó encarcelado posteriormente. En la rueda de prensa anterior al proceso judicial, ella, la madre que le dio la vida, dijo a los medios que no entendía por qué se perseguía a su hijo por comunista. Al acabar el acto un pequeño grupo de jóvenes libertarios le recriminaron que su hijo era anarquista. Me lo contó con lágrimas de rabia.

Salgamos de las reservas indias para derrotarles. Y que los llantos de las madres nos hagan pensar también en cómo combatimos con éxito al fascismo. Ánimo, grande Comanchería.

José Asensio, jasensio@uv.es

Notas y enlaces:
(1) La canción quedaría grabada para la primera casete que se editó con motivo de las primeras Jornadas Antifascistas de la Assemblea Anti Feixista de València (y comarca) celebradas entre el 20 y el 22 de septiembre de 1991. En ella se grabaron canciones del concierto que se celebró dentro de los diversos actos convocados en el histórico Kasal Popular de la calle Flora de la ciudad, donde actuaron los valencianos Karajillo Rock y los alemanes Meser Banzani de la ex RDA. Poco después del concierto un numeroso grupo de nazis armados con cascos, porras y botes lacrimógenos atacó la okupa e intentó entrar en el Kasal sin conseguirlo. Bastantes personas de las que quedaban dentro y otras que les hicieron frente resultaron heridas de diversa consideración. Los Meser volvieron a tocar en València en 1992, junto a C.S.P. y Nocivo (si no recuerdo mal) en el barrio de Benicalap, dentro de los actos en contra del Concierto por la Raza, convocado en la ciudad por la organización neonazi Acción Radical. Su intento de reunir a neonazis del Estado Español y de diversos países europeos fue un fracaso considerable y muchos colectivos, bares, okupas y ateneos organizamos un interesante despliegue de autodefensa y concienciación en toda la comarca de l´Horta.

(2) Se puede seguir recordando con la lectura de este artículo del 2006 aunque no recoja muchas de las palizas y ataques a grupos libertarios y su entorno, como, por ejemplo, el de la nota anterior. Sí, en cambio, hace un relato muy exacto de gran parte del entramado nazi (y sus conexiones y particularidades valenciano blaveras) y la impunidad con la que actuaba hasta hace, dejémoslo ahí, cuatro días:
https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/la-impunidad-de-los-ultras-valencianos

(3) La siguiente página recoge hasta 2010 muchas de las distintas formas de la violencia fascista y parapolicial. Fue un intento, desde Zaragoza, de crear un registro descentralizado y lo más amplio posible, aunque desconozco el procedimiento de recogida de la información incluida:
http://www.zaragozarebelde.org/las-otras-listas

(4) Por no hablar de sus avanzadas pruebas en el campo de la robótica (en Japón ya hay un hotel totalmente robotizado) y el control de la tecnología 5G para poder “mover” a distancia, vía red o satélite, cualquier tipo de sistema complejo electrónico (y maquinaria que sea susceptible de funcionar con impulsos eléctricos entre otras aplicaciones). No es ciencia ficción, es parte de la “guerra solapada” entre la R.P. China y el imperio militar corporativo estadounidense, con su aliado occidental británico. La clase obrera, en sus diferentes formas de esclavitud, está destinada a ser ampliamente sustituida por lo que tiene que venir al respecto de todos estos cambios tecnológicos.

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