Inicio / Opinió / Fukusima y la radiación en los océanos

Fukusima y la radiación en los océanos

Terciopelo Azul de Juan Ángel Saiz

terciopeloazul1En marzo de 2011 tuvo lugar el accidente de la central nuclear de Fukusima. Desde entonces se han recibido informaciones contradictorias sobre sus consecuencias. La industria nuclear ha intentado minimizarlas, mientras que los científicos y expertos están intentando valorar en su justa medida la repercusión real de este accidente.

Lejos de las informaciones triunfalistas, que incluso Mariano Rajoy (1) se atrevió a realizar hace unos meses, en su visita a Japón, cada vez se tienen más datos sobre la radiactividad liberada y sobre las consecuencias de un accidente de la gravedad del que se produjo en Fukusima.

La realidad dice que estamos lejos de solucionar el problema de contaminación radiactiva generado. De hecho, el mismo día en Rajoy hacía estas declaraciones, la empresa Tepco, propietaria de la central, informaba de nuevas fugas de agua radiactiva, que se había vertido y se seguía vertiendo de forma incontrolada al mar.

En agosto de 2013 Tepco reconoció que se habían vertido 300 toneladas de agua radiactiva, contaminada al emplearse para seguir enfriando los reactores nucleares dañados. Frente a los 30 becquereles por litro admisibles, este agua tenía una concentración de radiactividad de unos 80 millones de becquereles por litro.

Este escape procedía de los más de 1000 contenedores de agua radiactiva que posee Tepco, en los que va almacenando el agua que se utiliza para refrigerar. Hay que recordar también que según las estimaciones efectuadas, la central nuclear deja escapar al océano cada día alrededor de 300 toneladas de agua radiactiva, esta vez por filtración del líquido acumulado en el subsuelo de los edificios que albergan los reactores de la planta.

fukusimapacifico

¿Qué ocurre con este agua contaminada radiactivamente? Sencillamente que llega al mar y se diluye en el agua marina, incorporándose a las corrientes que recorren los océanos. Inicialmente lo están haciendo en el océano Pacífico pero con el tiempo llegarán a todos los océanos, puesto que el agua se mueve por todos los mares del planeta.

En estos días se ha hecho público un estudio realizado por diversos científicos (2). Afirma que “La simulaciones elaboradas por los investigadores sugieren que las partículas radioactivas de Cs 137 liberadas al mar debido al desastre de Fukushima se detectarán en 2014, tres años después del desastre, en la costa oeste de Estados Unidos”.

Aunque se afirma en este estudio que los niveles de la radiación contenida en las corrientes oceánicas están por debajo de los máximos admisibles, no deja de ser preocupante saber que grandes cantidades de agua contaminada se han vertido al mar y seguirán contaminándolo durante décadas hasta que la actividad radiactiva desaparezca.

Hay que tener en cuenta que una cosa son los valores estadísticos y otra el hecho de que cada partícula radiactiva puede afectar a personas concretas o al pescado que se captura en el mar y que luego consumimos. Sin pretender ser alarmista, hay que recordar que en el informe realizado por la Organización Mundial de la Salud, en el que se intentaba tranquilizar a la población tras el accidente de Fukusima, se podía leer:

“El consumo de alimentos contaminados con material radiactivo aumenta la cantidad de radiactividad a la que la persona está expuesta y puede multiplicar los riesgos para la salud derivados de la exposición. Los efectos exactos en cada órgano dependerán de los radionúclidos que se hayan ingerido y de su cantidad”.

Así pues, aunque los niveles no sean superiores a los permitidos, hay alimentos, pescado por ejemplo, contaminados por las partículas radiactivas procedentes del agua vertida al mar, que finalmente afectarán a personas, aunque los niveles de radioactividad no superen los 30 becquereles por litro admisibles.

Como se ve en la fotografía que adjuntamos, perteneciente a la simulación de los autores del estudio científico, la zona afectada es enorme y con el paso de unos años ocupará todo el Océano Pacífico, con valores bajos de contaminación radiactiva, tal como se indica en los mapas coloreados entre azul y rojo en función de los niveles de partículas radiactivas acumuladas.

Pero, como suele decirse en estos casos, a aquellas personas que se vean afectadas, la estadística les servirá de poco, aunque también es cierto que será imposible probar que las consecuencias sobre su salud provengan del agua radiactiva contaminada vertida al mar desde Fukusima.

(1) Afirmando que “los temores sobre Fukusima son infundados”, eso si haciendo estas declaraciones cómodamente a 60 Km de la central, sin acercarse al lugar del accidente.

(2) Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC), del Climate Chang Research Centre (Austràlia) y del Laboratoire d’Etude en Géophysique et Océanographie Spatiales (Francia).

\ Segueix-nos/

Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Col·labora econòmicament amb Ràdio Klara

Puedes colaborar económicamente con RÀDIO KLARA haciendo un ingreso puntual o periódico en:

CAIXA POPULAR

ES9331590015882272378320

Titular: Centro de Estudios y Comunicaciones Alternativas

Si quieres que la colaboración sea periódica puedes suscribirte a RÀDIO KLARA

 

LA TABERNA DEL GRAN BURLÓN

LINTERNA DE DIÓGENES

EL CANTO DE LA TRIPULACIÓN

TOMA JAZZ

BARRIOCANINO

Meta

Back to top