Durante mucho tiempo, se pensó que la luz viajaba siempre en línea recta. Hasta 1915, año en que Albert Einstein presentó la segunda parte de su teoría de la relatividad general que explica cómo la gravedad afecta al espacio y al tiempo. Según Einstein, los objetos con mucha masa deforman el espacio-tiempo y esta deformación puede modificar el camino que sigue la luz. Por eso, la luz puede curvarse al pasar cerca de objetos muy masivos.
Pero más allá de la teoría, Einstein, junto con el astrofísico Arthur Eddington hicieron una demostración práctica.










































