Carlos Montouto
1. Todo el ruido de las 2 últimas semanas de este juicio histórico, incluidas las declaraciones de los periodistas que afirmaron en instrucción y en juicio oral que dispusieron del correo sospechoso o contenido antes que García Ortiz y de fuentes distintas a el, no le van a servir de nada a la Abogacía del Estado que defiende al Fiscal General ni a la propia Fiscalía del Supremo que pide la instrucción. Las declaraciones estrambóticas de MAR o el González Amador de «o me voy de España o me suicido» tampoco aportaron más que ruido.
2. Porque lo mollar de este «misterioso» caso de Lawfare disfrazado de legalidad democrática llegó ayer. Y no fue con la declaración del Fiscal acusado, sino con la declaración del Jefe Operativo de delitos económicos de la UCO, el controvertido Teniente Coronel Antonio Balas. El Confidencial llega a titular incluso que «crucificó» a García Ortiz.
3. Balas reveló ayer sobre el estrado de la Sala 2ª del Supremo, como funciona el Estado Profundo y las operaciones de juego sucio político de los aparatos internos del Estado español. Veamos: Un tercero afín con ganas de notoriedad (como Peinado) con cierto poder institucional (el Decano del Colegio de Abogados de Madrid, contra el que se han quejado oficialmente otras asociaciones de abogados de Madrid como ALA) presenta una querella contra un alto cargo del Estado para que no parezca que se inicia un proceso penal así de grave por un «simple particular» (González Amador).
4. Según el grado de aforamiento la misma Sala que luego juzga (los llamados Marchena Boys) designa uno de los suyos (Hurtado) para que haga las veces de instructor y junto con el mando operativo de la UCO se diseña una investigación con un objetivo predeterminado: el Fiscal General del Estado. No se trata de averiguar quién filtró realmente, sino de acreditar por todos los medios lo suficiente (y si no se encuentra jugamos a las deducciones, como hizo ayer Balas en su declaración) para poder sentar en el banquillo a una pieza clave del Gobierno de Sánchez.
5. Es decir, es una investigación teledirigida contra un sujeto seleccionado por razón de su cargo. De ahí las risas de parte de la selecta audiencia al juicio, cuando ayer Balas dijo que la UCO no hacía investigaciones prospectivas, para defenderse ante las preguntas de porqué no investigaron las otras posibles fuentes de filtración (por ejemplo en la Fiscalía de Madrid).
No, no es una investigación prospectiva. Es una investigación teledirigida que roza la prevaricación a la que no le interesa la verdad, solo la condena de alguien previamente seleccionado como culpable. El «va pa’lante» por lo civil o por lo criminal de Miguel Ángel Rodríguez.
6. Porque ya podemos reírnos o criticar lo que queramos, ya se pueden quejar los periodistas, que Hurtado y Balas han construido la verdad oficial aunque sea muy distinta a la material, y es aquella la que tiene siempre en cuenta cualquier Tribunal a la hora de dictar Sentencia: que la Fiscalía es un cuerpo jerarquizado y ningún papel se mueve sin la aprobación de su máximo responsable el Fiscal General (como Mazón con el es.alert, ah no, quita, que a los políticos se les permite todo). Así que tuvo que ser él el responsable directo o indirecto. Y además borró sus móviles. La misma tesis que mantuvo el Juez Hurtado durante la instrucción.
7. Así que Martínez Arrieta (que preside el Juicio) y Marchena (tanto monta, monta tanto) y sus demás boys togados del Tribunal ya tienen servido su argumentario condenatorio. Dan igual las quejas. Es solo cuestión de mejor o peor redacción. Y además ya tienen servida su venganza institucional contra Pedro Sánchez y su Ministro de Justicia Bolaños, por dejarles entredicho con la Sentencia del Procés y con la Ley del «solo sí es sí». No sólo han decidido que ELLOS Y SÓLO ELLOS SON EL ESTADO, sino que además son vengativos con cualquiera que les desafíe.
Si condenan será un escándalo, que muy probablemente precipite la caída del Gobierno de Sánchez, que más pronto que tarde se verá obligado a convocar elecciones anticipadas, que es de lo que se trataba desde un principio («quién pueda hacer, que haga»). Si absuelven, habrán hecho el ridículo más espantoso otra vez, desautorizando al más alto nivel a los aparatos del Estado de los que ellos son la punta del iceberg. Como apuñalarse a sí mismos, vamos.
8. Vista la animadversión abierta ayer del Teniente Coronel Balas contra todo el que contradecía su versión de culpabilidad de García Ortiz (que ahora entiendo la obsesión de la patética Leire Diez con él), dudo mucho que aún así sea superior a la que ya tienen sus excelentísimas señorías de la Sala 2ª; no me cabe prácticamente duda de por dónde van a tirar en la Sentencia. Vivimos en una crisis institucional evidente entre los 3 poderes del Estado y es clarísimo que es el Poder Judicial el que va ganando, porque es el único de los 3 que no responde ante los ciudadanos y que además heredó todo el poder y la concepción franquista del Estado Profundo. Y es ahí donde se tendría que poner el verdadero foco público, porque es un problema de colosales proporciones para el futuro de este país, y no en el ruido mediático de los secundarios. Pero eso serían los mundos de yupi. Y entonces, ¿qué farem, Sara, qué farem?