La Veranda de Rafa Rius
Uno de los deseos más arraigados y habituales en los autócratas actuales de cualquier tipo y geografía, es el de perpetuarse en el poder hasta que la muerte los separe. Uno de los rasgos más habituales suele ser que llegan al poder por métodos supuestamente democráticos, siguiendo el ejemplo de Hitler, pero una vez instalados ya no hay quien los mueva del trono. Trump está de actualidad por sus continuos despropósitos, pero podríamos hablar de Putin, Milei, Orban, Erdogan o Netanyahu, entre otros.
Abominan de la democracia pero no tienen ningún inconveniente en servirse de ella para llegar al poder. ¿Para que van a recurrir a los militares y dar un golpe de Estado? Las elecciones son un método más efectivo y al parecer más duradero. Eso sí, su democracia sólo es válida si ganan ellos, si no, la impugnan incluso por métodos violentos, como vimos en el asalto al Capitolio en EEUU.
Una vez instalados, lo primero que hacen es manipular y controlar el poder judicial para asegurarse la impunidad penal frente a cualquier atropello perpetrado, tenga o no que ver con la política; y si para ello tienen que derogar leyes ancestrales o cambiar Constituciones, se buscan las trampas y triquiñuelas necesarias para hacerlo porque su fin justifica cualquier medio, cualquier desafuero, cualquier barbarie.
Trump había hablado anteriormente sobre un tercer mandato, pero nunca antes había sonado tan verosímil, a pesar de que cuando llegue el momento tendrá 82 años, la misma edad avanzada que tanto le criticaba al anterior presidente Joe Biden. Ya se sabe: ver pajas en ojos ajenos y no ver vigas en los propios.
Nuestro amigo Donald ha declarado estos días: “Nos quedan casi cuatro años y es mucho tiempo, pero a pesar de eso, tantas personas están diciendo ‘Tienes que postularte de nuevo’” porque “Les encanta el trabajo que estamos haciendo”. Porque Ellos nunca lo hacen por vanidad personal, siempre suele ser porque la gente (no sabemos quienes ni cómo lo hacen) se lo pide por aclamación.
Aunque postularse para un tercer mandato es claramente inconstitucional, (la enmienda 22 de la Constitución marca un máximo de dos mandatos) eso no parece suficiente para detenerlo; si hay algo que Trump nos ha demostrado es que puede hacer pasar por normales cosas que parecían imposibles.
Después del motín del 6 de enero en el Capitolio, Trump fue tratado como un paria por los demócratas e incluso por los republicanos. Ahora está en la cúspide de su poder y la venganza está servida.
La periodista de The New Yorker Susan Glasser, autora de un nuevo libro que explica y documenta el ascenso del presidente de Rusia, Vladimir Putin declaraba: “No subestimemos la disposición de Donald Trump no solo para socializar lo impensable en la política estadounidense, sino realmente para actuar en consecuencia”.
Cuando a Putin se le prohibió por la ley rusa servir un tercer mandato consecutivo, se autodegradó a primer ministro del país, pero mantuvo el control del gobierno bajo el entonces presidente y subordinado suyo Dimitry Medvedev. Pasó los cuatro años de rigor y penitencia y volvió al estrellato en loor de multitudes.
Y Trump tiene otros espejos donde mirarse: ha observado a otros líderes mundiales escapar de los límites de mandato, incluido el chino Xi Jinping, a quien Trump ha mencionado admirativamente como “presidente de por vida” de China. También el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se acerca a evadir los límites de mandato y para ello, no ha tenido mayor inconveniente en arrestar a su principal rival el alcalde de Estambul.
Así que ahora, visto lo visto, los republicanos están librando un ataque frontal contra los restos del poder judicial que aún no están bajo su control, para despejar el camino y que Trump consiga un tercer mandato.
Y lo del tercer mandato no es el único caso de prepotencia: Gran parte de la política del segundo mandato de Trump se basa en una estrategia de poner a prueba el poder presidencial, incluso cuando viola el lenguaje claro de la Constitución, como el que otorga al Congreso poder sobre el gasto o garantiza la ciudadanía norteamericana por derecho de nacimiento. Un esfuerzo por postularse nuevamente para presidente, encajaría fácilmente junto con otros desafíos constitucionales.
Poniendo a prueba la Constitución de EE.UU., una y otra vez y las que hagan falta. La Constitución es sagrada e intocable para, por ejemplo, prohibir la proliferación y el tráfico de armas, pero no para dar cabida a todas las insensateces de su actual presidente.
Un dato para acabar: entre todos los autócratas citados, salvapatrias del mundo mundial que buscan sucederse a sí mismos, no hay ninguna mujer.
En Europa tenemos aMarine Le Pen y a Giorgia Meloni, pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión.
Marine Le Pen: complicado futuro
Donde sí que había una mujer, eso sí, hija de su padre, era en Francia. La ultraderecha esta tan crecida en el contexto internacional, que piensa que todo vale; ahora, la líder del más veterano y asentado partido extremista europeo y firme candidata a presidir el estado francés en las próximas elecciones, ha visto frenada en seco su carrera por el poder judicial: al parecer no todo vale.
Marine Le Pen no solo heredó el apellido de su padre, fundador del Frente Nacional (FN), sino también el sueño de llevar a la extrema derecha al poder en Francia. Durante dos décadas se ha dedicado a construir, moderar y amplificar un proyecto político que rompió tabúes y moldeó el sistema partidista francés. Pero tras tres intentos presidenciales y múltiples escándalos, su carrera ha terminado abruptamente: inhabilitada por malversación de fondos públicos europeos y queda fuera de juego en 2025, cuando todas las encuestas la daban como favorita para 2027.
El 31 de marzo pasado, la Justicia francesa le prohibió a la líder ultraderechista Marine Le Pen presentarse a las elecciones durante cinco años, descartando así a la favorita para las presidenciales de Francia en 2027. Como Le Pen se enfrenta ahora a un largo proceso de apelación, su protegido Jordan Bardella, de 29 años, podría convertirse en el nuevo candidato presidencial de Agrupación Nacional.
El reloj empezó a correr para Le Pen minutos después de que el juez dictaminara que ella y decenas de miembros de su partido, la Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés), eran culpables de malversar millones de euros de fondos de la Unión Europea (UE). Además de la pena de cuatro años de prisión, Le Pen no podrá presentarse a las elecciones durante cinco años con efecto inmediato.
Aunque la líder de extrema derecha se comprometió rápidamente a apelar la sentencia, el proceso podría tardar años en pasar por los tribunales franceses, lo que la excluiría de la carrera presidencial de 2027 y dejaría al partido político dominante de Francia sin su cabeza visible.
Le Pen era considerada la favorita para las presidenciales de 2027 después de que la RN obtuviera la mayoría parlamentaria en las elecciones anticipadas de 2024 convocadas por el presidente francés, Emmanuel Macron.
Tras el veredicto, uno de los más firmes partidarios de Le Pen fue su protegido y presidente de RN, Jordan Bardella, de 29 años, que se hizo eco de las afirmaciones de Le Pen de que impedirle el cargo era un ataque dirigido contra la derecha y la democracia francesa.
Ministerio del interior: la infiltración que no cesa
La Directa destapa un nuevo caso de policía infiltrado, esta vez, en el activismo de Lleida, denuncia que
Bajo la identidad falsa de Joan Llobet García, un agente de la trigesimosegunda promoción de la Academia de Ávila, pasó dos años infiltrado en espacios independentistas, estudiantiles y ecologistas.
un nuevo episodio de espionaje policial en colectivos y organizaciones dedicadas al activismo político, en este caso en Lleida. Según revela La Directa, el funcionario A. G. A., graduado en la Escuela de Policía de Àvila en la 32.ª promoción, pasó dos años infiltrado bajo la identidad falsa de Joan Llobet García.
Este agente del Cuerpo Nacional de Policía empezó su infiltración frecuentando el Ateneo Cooperativo La Baula, desde donde saltó al Sindicat d’ Estudiants dels Països Catalans (SEPC) y a la sectorial de ecología de Endavant. En su etapa en la Terra Ferma, que comenzó en septiembre de 2019, participó activamente en las protestas de respuesta a la sentencia del Procés y en las movilizaciones contra el encarcelamiento de Pablo Hasél, vecinotambién de Lleida.
El agente llegó a matricularse, con su identidad falsa, en el primer curso del ciclo formativo del grado superior de Educación y Control Ambiental de la Escuela del Trabajo de Lleida durante el curso académico 2019-2020
También estos días, se ha presentado una querella por tortura contra Ramón, el policía infiltrado en València, por considerar un atentado contra su dignidad el ocultar su condición de policía
La demanda interpuesta por dos víctimas del espionaje que mantuvieron relaciones afectivas con el infiltrado, apunta también a los superiores jerárquicos del funcionario. Y la responsabilidad debería llegar al ministro Marlaska, máximo responsable de esta política de infiltraciones, absolutamente inaceptable en eso que ellos llaman democracia.











































