De la pantera rosa al diabólico triángulo negro

La Veranda de Rafa Rius

Los judíos, bajo el régimen nazi llevaban una estrella amarilla sobre sus ropas; dentro de poco, al paso que vamos en esta sagrada democracia eclesiástica, los anarquistas llevaremos un triángulo negro cosido en la camiseta.

Como la paranoia es libre y barata, a conspicuas periodistas del establishment y comisarios de policia émulos del inspector Clouseau, les ha dado desde hace un tiempo por descubrir conspiraciones anarquistas hasta debajo de las piedras y montarse la fábula –digna del creador de la Pantera Rosa- de una supuesta trilateral insurreccionalista cuyos vértices estarían en Grecia, Italia y España:

“Grupos anarquistas españoles diseñan estrategias conjuntas con italianos y griegos” Titulaba Ana Terradillos en la Cadena SER. el pasado 29 de abril. Y continuaba: “La policía está en alerta ante el aumento de grupos anarquistas en nuestro país. Se han infiltrado en movimientos sociales como el 15-M, la protesta de los mineros o las plataformas sociales creadas contra la reforma laboral. Lo recoge un informe de la Policía Nacional elaborado en abril que constata además que estos grupos han establecido redes de actividad con grupos de Italia y Grecia, los países dirigidos por la troika. Se les conoce como el Triángulo del Mediterráneo. La Europol tiene constancia de que activistas italianos y griegos están diseñando estrategias conjuntas con activistas españoles en un intento de organizar su actividad».

Como muestra vale este botón, pero hay muchos más, y no sólo en lo que los progres llaman la caverna mediática sino sobre todo en medios que van de serios, ecuánimes y bien informados como la SER o EL PAÍS, cuyo libro de estilo, al parecer, no les permite contrastar las noticias y de paso, impedir la publicación de ridículas chorradas que no se sostienen ni con muletas. Va y dicen: “Se les conoce como el Triángulo del Mediterráneo” Y se quedan tan anchos. Y es que el estilo impersonal es muy sufrido: ¿Quién los conoce? ¿Dónde, cómo, por qué? Da igual. Si cuela, cuela –y lamentablemente suele colar.

Digo yo que se podían informar un poco y enterarse de que en lo primero que un anarquista descree es en las fronteras y en los Estados y que por lo tanto, son normales los contactos entre compañeras de las más diversas procedencias. De ahí al intento de organizar un triángulo italo-greco-hispánico, no existe más que un puro delirio, tendente a criminalizar aquello que no entra en los esquemas de lo políticamente correcto y que encima se niega sistemáticamente a ingresar en los cauces de la gran farsa parlamentaria. Puestas así las cosas, el movimiento libertario es el candidato perfecto para representar el papel de chivo expiatorio y cargar así con la culpa de todos los marrones de la tribu: crisis, desempleo, corrupción, e tutti cuanti…

Otra aseveración alucinógena, que sería muy divertida si no fuera tan estúpida, es la de que el famoso triángulo negro se ha infiltrado “en movimientos sociales como el 15M, la protesta de los mineros o las plataformas sociales contra la reforma laboral…” Sra. Terradillos: las anarquistas no se han tenido que infiltrar porque siempre han estado ahí. Otra cosa es que no hayan querido protagonismos proselitistas ni vender a nadie motos averiadas. Y otra cosa es que estos movimientos sociales, en buena lógica, espontáneamente y sin ningún tipo de imposiciones, hayan adoptado formas organizativas –asamblearismo, horizontalidad, consenso- históricamente habituales en las organizaciones libertarias. Aunque estos movimientos sociales no se cuelguen la etiqueta de anarquistas. Ni falta que hace.

La Europol, que parece ser el único organismo europeo que se ha creído lo de Europa, flipa en colorines cuando afirma “tener constancia del diseño de estrategias conjuntas en un intento de organizar su actividad”. No sé de que les sirven los ineptos infiltrados que les suministran la información, si siguen sin tener ni puñetera idea de cómo funciona y se organiza el movimiento libertario.

Sres. de la Europolicía, Sra. Ana Terradillos, ojalá tuviesen razón en sus paranoias y el movimiento anarquista mediterráneo tuviera una gran fuerza y estuviese organizado, ojalá. Pero, mucho me temo que no sea así y que el triángulo negro sólo exista en sus mentes calenturientas y asustadas. Por su salú se lo pío: vayan al psiquiatra, háganselo mirar y no anden provocando las carcajadas de cualquier persona mínimamente informada.

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