Se está cocinando un golpe

El Vaivén de Rafael Cid

Rafael Cid
Rafael Cid

Que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue un desastre al plegarse al mandato de los mercados, iniciando una de las contrarreformas laborales y sociales más reaccionarias que ha conocido España desde la guerra, ya es algo supersabido. Por eso perdió las elecciones por goleada y más de un millón de sus antiguos votantes se pasaron al Partido Popular, creyendo que castigando a los chicos de Ferraz iban a cambiar las cosas. De Málaga a malagón.

Cuando los damnificados del PSOE entregaron el testigo a las huestes de Mariano Rajoy, lo que hacían en realidad era legitimar las tropelías que pusiera en marcha el PSOE y encima dar una especie de cheque en blanco, bajo el formato de mayoría absoluta, para que la derecha profundizara las nefastas políticas de ajustes y recortes impuestas por Bruselas. En resumidas cuentas: más paro, más precariedad, robo de los recursos públicos para salvar a la banca privada, golpe de mano a la Constitución para colar en la carta magna la doctrina económica neoliberal y la ley del embudo como norma de obligado cumplimiento.

De ahí que a día de hoy tanto el PSOE como el PP sean unos auténticos apestados para la mayoría de la sociedad, que sólo encuentra sentido a sus males en la protesta ciudadana y la lucha democrática emprendida por las fuerzas que están al margen del sistema. No hay más que ver la abismal desconfianza que socialistas y conservadores cosechan en todas las encuestas. Mucha gente piensa en ellos como en unos verdugos de cuello blanco.

Por eso, ojo a lo que viene. A ese engendro de gobierno de salvación nacional que acaba de promocionar El País, siguiendo los pasos de lo que ya ocurriera en Italia y Grecia para desbancar a Berlusconi y Papandreu al margen del resultado de las urnas. «Un nuevo gobierno técnico, con el apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera»(, dicen sus progres muñidores (No volver a la España de los 50, El País, 1 de junio de 2012). Ojo, pues, sólo faltaría que después de expulsar por la puerta a los malhechores, entraran por la ventana disfrazados de caperucita roja.

Atención, pueblo trabajador, ciudadanos activos, demócratas comprometidos: la dictablanda está servida. La primera fase ha sido anular a Izquierda Unida, engatusándola para que entrara en un gobierno de coalición con el PSOE en Andalucía y captando su voluntad política para otra “pinza de progreso” en Asturias. No permitas que consuman su fechoría. Ya fletaron otra Arca de Noé durante la famosa transición para ponerse a salvo del posible diluvio a nuestra costa, y aún estamos pagando las consecuencias. Entonces, la embestida se disfrazó de una amnistía política que en realidad fue un auto-amnistía para los mismos franquistas, y ahora aprueban una nueva amnistía de parte, de tipo fiscal, para vadear otra transición contra el pueblo con dinero del hampa internacional.

No nos representan.

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