Marc Cabanilles
Antes de abordar mi artículo, quisiera dejar bien sentado, para que no haya malas interpretaciones, y así lo demuestran otros artículos míos, que la inmigración no es un problema. Punto. Y como no supone un problema, me puedo permitir plantear una serie de dudas y dar unos datos, sabiendo que, racistas y xenófobos, fascistas, en definitiva, pueden usarlos de forma malintencionada, para seguir con su campaña de acoso, derribo y expulsión del colectivo inmigrante.
La migración marroquí, como la del resto de magrebíes (argelinos, tunecinos, mauritanos y libios), es una migración por motivos económicos: llegan a España buscando oportunidades de trabajo y un futuro mejor. La explicación es fácil, en 2025, el PIB de Marruecos fue de 182.370 millones de dólares, mientras que el de España de 1.687.152, más de 9 veces mayor.
Los marroquíes, con 1.092.892, son los extranjeros más numerosos que residen en España, y con 355.794 marroquíes cotizando en la Seguridad Social, han desbancado en afiliaciones a rumanos (337.754), colombianos (248.020), italianos (211.506), venezolanos (205.286) y chinos (125.619). Hasta aquí, un dato.
Otro dato. En junio de 2021, el Parlamento Europeo, con una amplia mayoría de 397 votos a favor y sólo 85 en contra, aprobó la resolución 2021/274, condenando a Marruecos por instrumentalizar la inmigración procedente del país, favoreciendo un flujo irregular de personas, muchas de ellas menores o en situación de vulnerabilidad. La resolución criticaba y condenaba el chantaje y la presión del gobierno marroquí.
Según la CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), la presencia de personas migrantes y refugiadas en Marruecos, es utilizada geoestratégicamente por el gobierno marroquí para constituirse en aliado de España y de la Unión Europea, utilizándola como moneda de cambio en las negociaciones bilaterales y así, con la promesa de luchar contra la inmigración irregular, obtener el mayor número de ventajas posibles.
Hoy en día, lo políticamente correcto y la geoestrategia, indican que no es conveniente mencionar que una parte de la inmigración pudiera ser intencionada, instrumentalizada y enviada por Marruecos con el objetivo de generar inseguridad. No obstante, la teoría de crear el problema y luego venderse como la solución, bien justificarían los 500 millones de euros que la UE ha concedido a Marruecos hasta 2027 para controlar y gestionar sus fronteras. Una duda.
Otro dato. Nabil Moreno, el presidente de la comunidad musulmana en Torre Pacheco, en una entrevista con BBC Mundo, apuntaba a que, en su comunidad, hay una segunda generación en la que aparecen los “ninis”, jóvenes que ni trabajan ni estudian, y algunos de los cuales, al igual que algunos “ninis” españoles, dan muestras evidentes de conflictividad. Con la diferencia que los marroquíes sienten especialmente el racismo, pues aquí les dicen que se vayan a su país, pero cuando van a Marruecos los tratan como inmigrantes y muchos tan siquiera hablan árabe. Son jóvenes que sienten un rechazo que termina en odio.
Más datos. El desempleo juvenil es un problema histórico en el país vecino que no sólo amenaza a la economía, sino también al propio régimen del país (cerca del 30% en zonas rurales). Si estos jóvenes, emigran hacia los países desarrollados mejoran las estadísticas de desempleo juvenil y se reduce el riesgo de sufrir una revolución.
Otra duda. Siempre tuve la inquietud de saber cómo llegan los inmigrantes subsaharianos a Marruecos, rodeado por países con los que no tiene relaciones (Argelia), o son tensas (Mauritania) o están en guerra (Sáhara Occidental). La respuesta es que Marruecos, a través de su línea oficial (Royal Air Marroc), controlada, como todo el país, por el rey Mohammed VI, facilita la llegada de inmigrantes subsaharianos a su territorio y los concentra, sobre todo, en lugares cercanos a la frontera con Ceuta o Melilla. Así, cuando a Rabat le interesa, puede utilizar a esas personas como arma política y tiene la capacidad de abrir las fronteras, como ha hecho varias veces.
Más dudas. Sabemos que el rey Mohammed VI, además de jefe de estado, es el líder religioso, y por tanto, una figura sagrada e idolatrada en Marruecos, cuyos políticas o deseos, no sólo no son discutidos, sino que son llevados a cabo con celeridad y sumisión para no caer en desgracia. Esto me lleva a pensar, si es posible que exista una red organizada de asociaciones culturales, vecinales o mezquitas dirigidas desde Marruecos, que mantengan a la comunidad marroquí completamente controlada o adoctrinada, con una lealtad infinita a los propósitos de Mohamed VI.
Otro dato. Geopolítica o ambiciones territoriales aparte, a Marruecos le interesa enviar a Europa a miles de sus ciudadanos, sencillamente porque la economía marroquí ya ingresa más por las remesas que por el turismo o la exportación de fosfatos. Según la Oficina de Divisas de Marruecos, en 2025, las remesas enviadas por la diáspora marroquí alcanzaron los 122.000 millones de dirhams (11.000 millones de euros), un 6% del PIB, destinando un 87% de estas remesas al consumo corriente de los hogares.
Un último dato. A pesar, o gracias, al espionaje al Presidente del Gobierno y a varios ministros (Interior, Defensa), a través del programa israelí Pegasus, hay una política de absoluta sumisión a los deseos del dictador Mohammed VI, con numerosos ex altos cargos del PSOE (Zapatero, Moratinos, Bono, Aguilar, Trujillo, Bernardino León, Elena Valenciano,..) llamados periódicamente a participar en unas bien remuneradas conferencias o seminarios pro marroquíes, siendo alojados en los más suntuosos hoteles como Le Mirage de Tánger, o invitados a recorrer como turistas las ciudades ocupadas del Sáhara Occidental.
Termino el artículo con una conclusión y una petición.
La conclusión es que las personas migrantes, tienen derecho a justicia, protección y respeto, pero esas garantías también hay que exigir que las cumplan los países de procedencia.
La petición es que, sobre inmigración, dediquemos tiempo a reflexionar, con el objetivo de profundizar en sus causas, buscando razones y explicaciones, planteando preguntas, analizando hechos, sugiriendo un debate sereno y franco, y planteando soluciones adecuadas con unos datos objetivos y comprobables, y ante unas dudas posibles y razonables.













































