Introducción

“El anarquismo es tremendamente eficaz en lo concerniente a la crítica; crítica que, como se ha visto a lo largo de los años, era profética y visionaria. Escritores/as e incluso economistas modernos -no anarquistas- reconocen en nuestros planteamientos una fuente importantísima de crítica, pero sólo nos quedamos con ello, crítica que no va a ningún lado. La actividad racional se compone, como decía una canción de INFEZIONE, de conocimiento, crítica y proposición. Nosotr@s nos quedamos siempre en la crítica, dejando de lado la proposición tan importante en todo movimiento que quiere decir algo.” (David. La Mano Negra, Iruñako Talde Anarquista, publicado en el Jake Libertario nº 8)

Es bien cierto que uno de los principales problemas del Anarquismo actual es no haber sabido difundir sus alternativas al modelo económico, social y político actual. Durante mucho tiempo ha habido incluso corrientes que defendían no elaborar alternativas acabadas (por ejemplo, Ricardo Mella).

El Anarquismo no da alternativas perfectas y acabadas a todos los problemas que se nos plantean porque no las tiene.
Más que una doctrina acabada, el Anarquismo es una sugerencia de algo nuevo que sus propios participantes deberían definir. Pero lo que sí ofrece el Anarquismo son unos modelos organizativos bien definidos. Son los siguientes:

Organización social

Uno de los principales argumentos que se utilizan contra el Anarquismo es el decir que si hoy y aquí se pusiesen en práctica los esquemas que defendemos (desaparición de los cuerpos policiales, cárceles, gobernantes, etc.) los índices de criminalidad y delincuencia gratuita aumentarían, convirtiendo la sociedad en un caos.

Esto, probablemente, puede ser cierto. Pero nosotr@s no luchamos hoy y aquí por destruir estos elementos por la fuerza. Efectivamente, no creemos que tras una tradición histórica de cientos de años viviendo en comunidades jerarquizadas, la sociedad fuese capaz de organizarse hoy de una forma anarquista, asamblearia y autogestionada. Por ello luchamos porque la gente se eduque en la autosuficiencia, en la responsabilidad y el sentido crítico, porque participen en organizaciones asamblearias y sean capaces de comportarse siguiendo estos valores, haciendo así que las estructuras represivas y jerarquizadas sean algún día innecesarias.

Propugnamos una sociedad basada en el respeto a la diferencia, en la libertad sexual, donde las personas puedan elegir la opción que más les agrade sin tener que ser discriminad@s ni criticad@s por ello. Una sociedad asamblearia sin dominates ni dominad@s, en equilibrio con la Naturaleza y por lo tanto no partícipe del consumismo frenético. Una cultura racional y por lo tanto atea, que no conceda parte de su libertad a dioses superiores que no existen. Una sociedad basada en principios de igualdad entre las personas, libre de racismo, sexismo y xenofobia; libre del patriarcado y de la relación de dependencia mujer-hombre; insumisa al militarismo y a los servicios al Estado o a cualquier otra entidad autoritaria. Una educación libertaria, laica, y por lo tanto no autoritaria. Una sociedad respetuosa con las minorías, formada por individuos no violentos (que sólo ejercen la violencia en casos de estricta necesidad de autodefensa), que antepongan la exposición de argumentos y el desarrollo intelectual a las agresiones.

No nos organizamos en marcos nacionales sino en función de nuestra clase social y una problemática común. Nos relacionamos con otros pueblos y otras personas de igual a igual. Todos estos son puntos que conciernen a la actitud personal y, en buena lógica, tod@s aquell@s que nos definimos libertari@s debemos poner en práctica hoy y aquí.

Autogobierno

Contra las actuales formas de gobierno jerarquizadas, con centros de poder y decisión, nosotr@s proponemos estructuras de decisión y organización asamblearias.

En estas organizaciones, las propuestas, los debates y los acuerdos se toman entre tod@s l@s interesad@s. Existen grupos coordinadores cuya función es poner en contacto a todos sus miembros y efectuar tareas que requieren una ejecución o una respuesta inmediata. Sin embargo, estas coordinadoras no tienen capacidad para -como tales- tomar decisiones ni hacer propuestas. Cuando por motivos de necesidad deban hacer algo sin consultar a la asamblea, luego deben dar cuenta de sus actos, pudiendo ésta tomar las medidas correspondientes en caso de considerar que la actuación no ha sido correcta. Las tareas se distribuyen por igual entre tod@s. No se delegan las actividades del grupo en unos cuantos de sus componentes, sino que tod@s deben tomar una postura activa.

Hay quienes dicen que es imposible que una organización así funcione de una forma eficaz. Sin embargo, hoy y aquí hay organizaciones que funcionan así y que sirven como ejemplos prácticos y reales: escuelas infantiles, sindicatos, organizaciones políticas, colectivos de mujeres, distribuidoras alternativas, medios de comunicación, una amplia diversidad de colectivos ecologístas, okupas, antimilitaristas, veganos... Todas estas organizaciones y muchas otras demuestran que es posible organizarse asambleariamente y crear estructuras políticas, económicas y sociales regidas de esta manera, probando que es una realidad y no una utopía. Evidentemente, no es lo mismo funcionar a nivel de pequeño colectivo que organizar la vida de un territorio geográfico determinado, sin embargo, a mayores necesidades, habrá también más medios.

Cooperativismo

No escapa a nadie que si hoy la riqueza se distribuyera entre todas las personas por igual, nadie sufriría penurias económicas. El motivo de que hoy haya pobreza y gente que pase hambre no es que no haya recursos para tod@s, sino que un pequeño porcentaje de la población acapara la mayor parte de la riqueza, mientras que un gran porcentaje de la población se reparte la menor parte restante.

Tampoco se escapa a nadie que no es lógico que haya personas que trabajen 8 horas diarias o incluso más mientras varios millones de personas están en situación de paro forzoso. El Anarquismo opta por el reparto del trabajo. Esto haría que la jornada laboral diaria fuese mucho más reducida, lo que dejaría al individuo más tiempo libre para dedicarse a sus amig@s, ocio, etc. Sería posible producir lo mismo que ahora, pero trabajando menos, si trabajásemos tod@s, y si trabajasen, igualmente, aquellas personas que hoy se dedican a tareas improductivas y parasitarias (cargos directivos, obispos, curas, policías, políticos profesionales, reyes, nobles, etc.). Por otra parte, los avances tecnológicos y la nueva maquinaria puesta al servicio de los hombres y las mujeres han abierto perspectivas muy interesantes en este asunto.

El Anarquismo opta igualmente por el reparto de la riqueza producida de una forma equitativa entre todas aquellas personas que trabajen, así como entre niñ@s, ancian@s y personas discapacitadas para trabajar. Quienes no quisieran trabajar dentro de este círculo estarían lógicamente libres de hacerlo, y la sociedad estaría libre de mantenerl@s a ell@s.

Estando de acuerdo en la necesidad de realizar trabajo, y por creer que una sociedad no puede desarrollarse sin una mínima infraestructura, deberíamos discutir sobre qué tipo de trabajo es el que queremos. Esta forma de trabajo no seria asalariado (de forma que el/la trabajador/a recibiese un sueldo mensual a cambio de su trabajo, mientras que gran parte de los beneficios se los queda el/la patrón/a), sino cooperativo (todo lo producido se reparte equitativamente entre l@s trabajador@s, nadie se beneficia del trabajo de l@s demás).

Un hospital, una panadería, una industria del metal, una fábrica de bicicletas, el equipo redactor de una revista o todo grupo que quiera llevar a cabo cualquier actividad no puede funcionar sin organizarse en diferentes grados según lo necesiten. L@s anarquistas que se organizan lo hacen a través de coordinadoras regidas mediante la democracia directa, desprovistas de todo centro de poder, y en las que las diferentes asambleas locales sean las únicas con capacidad decisoria. La constitución social federalista es necesaria para coordinar estas actividades, las necesidades de la población, la producción de los artículos que respondan a estas necesidades y su distribución. Una red de cooperativas que, mediante elaboración de estadísticas a propósito de las necesidades de la población y de los stocks existentes en artículos de consumo, reúna los datos indispensables para una planificación racional al servicio de las gentes.

En el centro de trabajo

Esto se traduciría en la inexistencia de diferencias salariales entre un@s trabajador@s y otr@s. Si bien es cierto que algunos trabajos exigen mayor preparación que otros (estudios, tiempo de aprendizaje, etc.), también es cierto que exigen menor esfuerzo físico y son más gratos de realizar. Las desigualdades salariales se deben sustituir por otras medidas de equiparación más justas.

La inexistencia de poderes de mando conlleva que los posibles problemas creados por algun@s trabajador@s sean tratados por l@s demás trabajador@s en asamblea, donde se decidirían las medidas que se deben tomar. Cada trabajador o trabajadora, aun ocupando su puesto de trabajo, no debe establecer relaciones autoritarias con l@s demás. Tanto esto como que se cumplan las normas de trabajo aprobadas en asamblea es labor de cada trabajador y trabajadora.

Nuestros medios

Estos son nuestros objetivos a largo plazo. Al día de hoy nos encontramos con que vivimos en una sociedad capitalista en la que generalmente no hemos sido capaces de organizar negocios autogestionados por estar los medios de producción en manos privadas, a los que es imposible acceder sin tener un capital que no tenemos, o por falta de iniciativas. En la mayoría de los casos, el trabajo asalariado es el único medio de que una persona se gane la vida. Dentro de esto, hay anarquistas que se organizan de forma anarcosindicalista en un sindicato autogestionado, independiente y asambleario, combinando estos objetivos a largo plazo con la defensa de sus derechos inmediatos.

Pero también hay quienes no se organizan de esta forma, por no considerarlo necesario, defendiéndose por otros cauces, e incluso hay algun@s cuya postura es negarse a entrar en el campo del trabajo.

Parte VI - Epílogo
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