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La oferta y la demanda y el timo de la estampita

diumenge 20 de gener de 2008, per  Ràdio Klara

La llegada de los trabajadores inmigrantes es un hecho calculado y estimulado cuando no obligado por la demanda de los capitalistas. Debido a sus condiciones de necesidad son más fácilmente explotables que los trabajadores autóctonos. No hay que tener en cuenta solamente la condición de necesitados, sino también su falta de formación en muchos casos; la ignorancia de sus derechos y su falta de organización.


En nuestro país el fenómeno de la inmigración es relativamente nuevo. España ha pasado de ser un país de emigrantes a un país con inmigrantes en pocos años. Pasó de tener una economía débil incapaz de crear puestos de trabajo para todos y con 2.000.000 de parados a tener una economía fuerte con necesidad de mano de obra inmigrante pero con 2.000.000 de parados.

Es de todos conocido que las últimas generaciones de españoles son las mejor preparadas académicamente de la historia de España. Han podido formarse gracias a su empeño y al apoyo recibido por sus familias al procurarles unos estudios y por mantenerles durante todos los años que dura la formación académica, que pueden llegar a ser muchos.

De no ser así muchos hubieran empezado a trabajar muy pronto y con una formación muy escasa por no decir nula. Ellos serían los que desempeñaran los trabajos peores o más duros y mal pagados. Al tener la posibilidad de formarse mejor y optar a algo mejor en la vida no se contemplaba la necesidad de aceptar dichos trabajos.

Antes de producirse la inmigración de trabajadores extranjeros, se dio la emigración del campo a las ciudades. Gentes del campo, principalmente andaluces y extremeños, se vieron obligados a emigrar a las ciudades en busca de trabajo. En aquel momento fueron la mano de obra barata demandada por las necesidades de la producción de los capitalistas de la época. Barrios enteros nacieron al amparo de la noche, porque si daba tiempo a construir la chabola antes del amanecer, se podía residir allí. Al principio eran mal vistos por el resto de la población, pero con el tiempo se integraron por completo en la vida de las ciudades. Ellos fueron el núcleo de los barrios obreros que tanto lucharon antes, durante y después de la muerte del dictador y la transición por los derechos de la clase trabajadora.

Los capitalistas, lejos de humanizar el trabajo con contratos estables, jornadas pactadas, buenos sueldos con los que se pueda vivir, garantías de seguridad e higiene; derechos todos ellos de los que deberíamos disfrutar, en cuanto pueden lo precarizan aún más. Es lo que hay en el sistema capitalista, se sirve de la explotación de la clase trabajadora para lucrarse. La capacidad del capitalismo parar mover poblaciones que trabajen en sus negocios es muy grande, cada vez más; antes se hacía en el propio país, ahora los movimientos son mundiales.

Nuestro beneficio les cuesta dinero. Necesitan de mano de obra barata para seguir forrándose a nuestra costa, ya seamos españoles o inmigrantes.

En esto se nos queda nuestra sociedad del bienestar por la que lucharon los trabajadores hace años, ahora que tenemos el derecho de disfrutarla después de lo mucho trabajado, nos pagan con esto.

No hay futuro en el capitalismo, no podemos esperar nada de él. Nuestro bienestar lo tenemos que conquistar día a día luchando por la tan ansiada libertad que alcanzaremos el buen día que triunfe la Revolución Social.

Tierra y Libertad.

Artículo extraído de:

http://www.valenciallibertaria.org/noticia.php?id=2364


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