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Las mentiras de Europa

Por Abelardo Muñoz para Radio Klara

dimecres 13 d'octubre de 2010, per  Ràdio Klara

Dice Tzvetan Todorov, en una jugosa entrevista del diario El Pais, que con la expulsión de inmigrantes la UE ha quedado contaminada, dice verdad el filósofo búlgaro, pero se queda corto. La vieja Europa quedó pringada de manera manifiesta con el estallido de la guerra de los Balcanes en la antigua Yugoeslavia. La barbarie serbia tuvo que ser contenida una vez más por los Estados Unidos, como tantas otras veces en el pasado- desde la exigencia de Roosevelt a Francia e Inglaterra de no hacer la guerra a Egipto tras la II Guerra Mundial hasta la intervención en ayuda de Stalin contra los nazis, pese a las intrigas del anticomunista Churchill.


Europa nunca se apaña sola. Proclama su independencia del Imperio pero corre despavorida cuando tose Wall Street. Las grandes ciudades europeas toleran la antiestética invasión de las marcas yanquis en sus centros históricos, desde hamburgueserías hasta cafés. Europa es hipócrita y su unidad es ficticia. Sólo Alemania ofrece credibilidad; con hechos y no palabrerías.

En la guerra salvaje de los Balcanes, Rusia apoyaba el fascismo serbio y los otros defendían a los musulmanes. La única realidad es que Europa sigue muy contaminada por los hechos no contados de su última gran guerra. Sólo los alemanes han comenzado por ley a resolver viejos fantasmas. Francia tiene pendiente saldar cuentas con Vichy, Italia con el fascismo, Inglaterra con su incesante sedición y terrorismo en Grecia y otros países para evitar el poder comunista de los resistentes y no digamos España, país que ni siquiera cuenta en sus libros de texto la verdad de la guerra civil y que aun no mete en la cárcel, como hace Alemania, a quien defiende o exalta a Franco.

Bélgica mantiene estatuas, museos y plazas del sicópata rey Leopoldo II, genocida confeso del Congo. Rusia no se ha disculpado por la barbarie estalinista ni ha reparado bien a Polonia; los Estados Unidos no han reconocido aun su papel perverso en Chile con Pinochet, Argentina con Videla, Batista, Trujillo y un largo etcétera. Francia no ha admitido su implicación en la carnicería de los Grandes Lagos.

En otras palabras, la UE en Bruselas es una especie de teatro de guiñol donde los mercaderes negocian sus negocios pero se ocultan unos a otros sus verdaderas ambiciones neocoloniales. Francia mangonea contra España en Marruecos; defiende espurios intereses en África central y mete las narices cuanto le place en sus antiguas colonias.

Europa y USA cierran los ojos ante las satrapías de Marruecos y Guinea Ecuatorial para beneficiarse de sus negocios. Inglaterra aun saca tajada de la Commonwealth y el Caribe sigue siendo un reducto colonial en pleno siglo XXI. En Guadalupe y Martinica la represión inmisericorde ha esfumado el magro y utópico independentismo creole que yo conocí en 1981. Holanda e Inglaterra tienen colonias en las Antillas.

La única verdad política y social es que la Europa social demócrata, de izquierdas o derechas, es capitalista, es la Europa de los ricos y no de los ciudadanos. Las cosas comienzan a ponerse feas ante el ascenso de la extrema derecha en países muy modernos. En Europa continúa vivo el espíritu de Carlos Martel y de Roncesvalles y traga con la peligrosa paranoia gringa de demonizar el Islam.

Las cosas andan tan chungas que hasta las visiones del comandante Castro podrían materializarse. Si la mafia financiero-militar-industrial yanqui ha sido capaz de desbaratar Irak y montar un pifostio de mil demonios en Oriente Medio, ¿Quién nos garantiza que no cometa la locura de atacar al estado más culto y emblemático de la cultura islámica? Irán. A los EEUU les gustaría más tener otro Sha pero no lo dicen. Y no hablo de Palestina y del fascismo sionista porque ese asunto que me aburre.

La Unión Europea es una mentira piadosa y sólo sirve para que los muy racistas y explotadores propietarios agrarios franceses o españoles se lucren con ayudas en detrimento de otras necesidades más perentorias.

¿En qué malvada Europa vivimos que al tiempo que sus estados proclaman la necesidad de la mano de obra inmigrante para salvar a sus cebados viejos pensionistas, fomenta en los medios, en su policía, en sus partidos, la xenofobia más obscena? Estos europeos hipócritas le han colgado el sambenito a Hitler y Stalin y piensan que con eso el peligro de la barbarie está exorcizado. Pero Berlusconi, Aznar y Zarkosy se ríen.

Y para acabar, una pequeña digresión ilustrativa: el delegado del gobierno valenciano, antiguo comunista y ahora socialista Ricardo Peralta, está a punto de dar permiso a la habitual manifestación fascista de la secta nazi valenciana España 2000 que recorre los barrios populares con población inmigrante exigiendo expulsión y difundiendo odio. Cuando los grupos antisistema tratan de impedirles el paso, la policía antidisturbios del delegado socialista carga contra ellos. Ha pasado todos los años. Esa Europa no me gusta, camaradas.

Abelardo Muñoz

Abelardo Muñoz en www.radioklara.org


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