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“Tal vez del 29-S surjan brotes de combatividad”

Preparando la huelga: los sindicatos alternativos ante la huelga general

dimarts 28 de setembre de 2010, per  Ràdio Klara

La posibilidad de que el 29-S dé comienzo un ciclo de respuestas sociales contra los causantes de la crisis hace de esta huelga un punto de inflexión político y social que puede marcar el futuro de las movilizaciones.


Motivos para una huelga general

Huelga, crisis y respuestas ante la discriminación

PABLO ELORDUY (REDACCIÓN DIAGONAL)

No han rebajado sus aceradas críticas a Comisiones Obreras y UGT, pero los sindicatos alternativos del Estado español se han tomado la huelga general muy en serio. Organizaciones federales como CNT y CGT, y otras como la Corriente Sindical d’Izquierda asturiana (CSI), el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) o la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), convocan la huelga aun a sabiendas de que no se aprecia un clima de combatividad entre los y las trabajadoras.

“No es previsible un éxito como el 14-D de 1988, que es lo que tocaría”, expone Ramón Serna, de la IAC, “pero sí existe la posibilidad de que aparezcan nuestros ‘brotes verdes’, brotes de combatividad que se consoliden en un aumento de la organización”. Por su parte, María García, del Sindicato Andaluz de Trabajadores recalca que, aunque los sindicatos de concertación se dediquen al “pasteleo”, su sindicato no va a dejar que la huelga sea un fracaso, “porque los trabajadores tienen que tener confianza en esta herramienta”, explica la portavoz del SAT. Cándido González Carnero, de la Corriente Sindical d’Izquierda asturiana, también ve que el marco de unidad de acción es imposible pero anuncia que la CSI ya prepara el dispositivo de huelga porque “si sale mal los sindicatos de concertación se van a escorar más hacia las posiciones del Gobierno y del capital, y los trabajadores estaremos aún más vendidos”.

También el sindicato anarcosindicalista CNT se ha sumado al paro del 29 de septiembre. Su secretario general, Fidel Manrique, cree, no obstante, que UGT y CC OO buscan con esta huelga “un lavado de cara” y ahora reclaman el apoyo de sindicatos “a los que durante años han estado despreciando”.

A pesar de las duras críticas de los sindicatos alternativos, las fuentes consultadas coinciden en señalar que no se trata de una huelga convocada para perder. A este respecto, el economista y sociólogo Daniel Albarracín, no duda de que aunque convocaran la huelga “con dolor”, CC OO y UGT han puesto “toda la carne en el asador”, ya que se juegan mucho. En una línea parecida se expresa el secretario de acción sindical de CGT, Ángel Luis García: “El día 30 se deben retomar las críticas a estos dos sindicatos, pero la huelga del 29-S no es el momento para evidenciar las diferencias sindicales”.

No sólo cosa de sindicalistas

El clima para la huelga general es malo, reconoce Cándido González, “desde hace mucho tiempo se abandonó esa conciencia social y de clase y hay un alejamiento de la labor sindical que es nefasta para los trabajadores”. Una encuesta de El País publicada el 5 de septiembre anunciaba que el 73% de las personas trabajadoras españolas no secundarán la huelga del 29 de septiembre. “No hay ambiente de huelga general”, resumía el autor de la noticia.

Sin embargo, pese a la falta de “ambiente”, las protestas de mineros en León, Palencia y Asturias han sido secundadas por cientos de trabajadores. Al mismo tiempo se han prolongado conflictos como los de la empresa de transporte UPS o el de los trabajadores de salvamento marítimo. Además, movimientos y grupos se han sumado a la convocatoria en los últimos días. Organizaciones como Ecologistas en Acción, movimientos vecinales como las federaciones de asociaciones de vecinos de Madrid y Barcelona, la asociación de consumidores FACUA o grupos de trabajadores sin papeles como el Ferrocarril Clandestino han anunciado movilizaciones para esa jornada. Asimismo, en distintos puntos del Estado se están conformando asambleas barriales y de personas en paro para preparar la huelga al margen de las consignas de los grandes sindicatos.

El investigador del departamento de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Nacho Álvarez coincide en que es importante impulsar una acción que unifique las protestas de los asalariados con la de los parados, pensionistas o la población no activa. “Es importante avanzar hacia la construcción de un movimiento político de contestación”, apunta Álvarez. Daniel Albarracín considera la huelga una “oportunidad histórica”. Para este economista “es preciso agrupar a las personas trabajadoras en comités de apoyo con carácter duradero, extender las razones que explican este conflicto en una lógica alternativa y antisistema, a la ofensiva y a escala europea”.

“El inicio de la guerra social”

Con cinco millones de personas en paro y un millón y medio de familias que no perciben ningún tipo de prestación, la huelga se va a llevar a cabo en un contexto sociolaboral muy distinto al de anteriores protestas. Álvarez subraya que el nivel desempleo y el miedo a ser despedidas de las personas trabajadoras si van a la huelga dificultan la acción sindical, “además, la desreglamentación laboral de la última década ha modificado los centros de trabajo”, de forma que la cohesión de otros tiempos se ha diluido en el mar de relaciones desfragmentadas por subcontratas, trabajo temporal y deslocalizaciones. A la descentralización productiva se une un panorama político que Ramón Serna, de la IAC, define como desolador: “El pensamiento único al que se ha llegado es penoso, pero aunque nos preocupa como reflejo de los déficits de organización social, preferimos centrarnos en esa organización como base para la transformación necesaria”.

Para el sociólogo Daniel Albarracín, la importancia de esta huelga radica en que en los próximos años se decide el futuro de las próximas generaciones, “por eso es importante que este inicio de la guerra social salga bien, o al menos en condiciones para que las siguientes batallas se enfrenten con vigor suficiente”. “Desde luego la organización es imprescindible, es el paso previo a todo lo demás”, afirma Fidel Manrique, “por propia supervivencia los trabajadores tendremos que organizarnos porque cada uno de nosotros está en una situación de debilidad ante el empresario”.

Para Ramón Serna, “la cesión absoluta de soberanía ante los dictados de los organismos internacionales de corte descaradamente neoliberal y las repercusiones que las medidas están teniendo en la población, aumentando las diferencias sociales, hacen necesaria una respuesta”. Por este motivo, concluye, “hay que defender las mínimas conquistas sociales que tenemos y explicar y combatir la regresión que nos imponen los intereses de unos pocos”.

EL METRO DE MADRID, CLAVE

En las grandes ciudades una de las claves del éxito o fracaso de la convocatoria de huelga es la paralización de las comunicaciones, los servicios públicos o el transporte. En Madrid, el sindicato Solidaridad Obrera, que protagonizó la huelga sin servicios mínimos que en junio paralizó la ciudad, no ha convocado la huelga del 29-S. Solidaridad Obrera, que no convoca por sus diferencias con los sindicatos de concertación, ha dado a sus afiliados libertad de actuación en la jornada de huelga. Es preciso recordar que la Comunidad de Madrid mantiene abiertos 400 expedientes contra los huelguistas.

Artículo extraído de:

http://www.diagonalperiodico.net/Tal-vez-del-29-S-surjan-brotes.html

Huelga en www.radioklara.org


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