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Barberá desafía de nuevo las leyes para salvar una estatua de Francisco Franco

El destino de la estatua ecuestre del dictador

dimarts 19 de gener de 2010, per  Ràdio Klara

La relación de la alcaldesa de València, Rita Barberá, con las leyes estatales no está siendo muy buena en los últimos días. Tras el conflicto en el Cabanyal, en el que exigió a la Generalitat que se saltase una sentencia del Tribunal Supremo, ahora su intención es trasladar la estatua del dictador Francisco Franco que se encuentra en Capitanía General, hasta el Museo Histórico-Militar, vulnerando claramente la Ley de Memoria Histórica, que es la que ha forzado al Ministerio de Defensa a retirar la escultura ecuestre.


JOSEP BELTRÍ.

Barberá se excusa en un Acuerdo del pleno Municipal de 1983, norma que quedaría muy cuestionada tras colisionar con una ley superior.

Según fuentes jurídicas consultadas por L’Informatiu, el artículo 15 obliga al ayuntamiento tomar “las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”. Así, emplaza al consistorio, propietario de la estatua, a trasladarlo a un almacén o a fundirlo, como se ha hecho en otros casos, como por ejemplo el busto de Franco de la Pobla de Vallbona, aunque en este caso antes de que entrara la ley en vigor.

Ante esta situación, el equipo de Barberá ha defendido que la estatua es un elemento histórico, tal vez amparándose en el párrafo dos de la misma ley que condiciona su retirada “cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la Ley”. De lo que no se habrá percatado, según explicaron las mismas fuentes, es del reglamento que desarrolla este artículo y que da la competencia al Ministerio de Cultura para decidir si la estatua ecuestre de Franco sería patrimonio histórico o no. Sólo en el caso que Cultura la protegería como obra de arte, se podría exhibir públicamente en un museo.

Una vez más, los intereses de la alcaldesa de Valencia quedarían en manos del Ministerio de Cultura, una institución que no le trae muy buenos recuerdos. Pero, pase lo que pase, la intención de Barberá de trasladar la estatua ecuestre del dictador a un museo estaría vulnerando la Ley de Memoria Histórica. La única manera de que la primer edil pudiera proteger la figura del dictador es que Cultura considerara la escultura como patrimonio histórico, algo que tardaría un larga temporada y que en estos momentos no se ha dado.

Por otra parte, el concejal del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Valencia Juan Soto consideró que si la estatua ecuestre de Francisco Franco va a un museo debería estar “en el rincón de los horrores” y no en “el espacio de los honores”. El edil del PSPV consideró “discutible, en virtud de la normativa de memoria histórica”, que la estatua tenga que ir ahora a un museo. No obstante, sostuvo que “en cualquier caso, si finalmente va a un museo, que lo haga como elemento histórico” y agregó que en ese caso “debería estar contextualizada como símbolo de uno de los periodos más oscuros y dramáticos de nuestra historia”.

Juan Soto estimó que en lugar de ir al Museo Histórico Militar, la estatua ecuestre de Franco debería trasladarse “a los almacenes municipales, junto a la estatua de José Antonio Primo de Rivera, en tanto que es un bien propiedad del Ayuntamiento”. Con todo, respecto a la propuesta que la primera edil hace de llevar la imagen de Franco al espacio museográfico, atendiendo a lo recogido en el acuerdo municipal de septiembre de 1983, el concejal socialista declaró que no le “sorprende el interés y la fijación de Rita Barberá de querer perpetuar el protagonismo público de Franco a través de su estatua ecuestre”.

Soto indicó que situarla en un museo está en “las convicciones más profundas” de la alcaldesa, según dijo, “las mismas que le llevaron a rechazar la retirada de los honores a Franco como alcalde honorario de Valencia” y “las mismas por las que no se retira la simbología franquista de los edificios públicos y que le impiden musealizar y proteger los refugios antiaéreos”.

Respecto al acuerdo municipal de 1983 sobre el futuro de esta imagen, Juan Soto sostuvo que desde ese año “han pasado muchas cosas, entre ellas, la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica, que obliga a retirar los símbolos de exaltación del franquismo”, explicó. Dijo, así, que “la ley obliga a retirar la estatua del máximo representante de la dictadura”.

Por otro lado, se refirió a la autoría de la escultura ecuestre del general después de que la alcaldesa señalara ayer que “independientemente de su significado o no” se trata de una imagen que es obra de Capuz, un “escultor importante”. A este respecto, el representante del PSPV aseguró que “la ley no distingue entre estatuas de autor o no” y dijo que “todas” han de tener “el mismo destino”. ¿Tal vez la fundición?

Noticia extraída de:

http://www.linformatiu.com/nc/portada/detalle/articulo/barbera-desafia-de-nuevo-las-leyes-para-salvar-a-francisco-franco/

Memoria en www.radioklara.org


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