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¡Viva Honduras¡

Jueves 15 de noviembre de 2007, por Abel Ortiz


En el parlamento europeo, tan chic, Alessandra Mussolini, ultradiputada, arremete contra los inmigrantes rumanos. Sus ultracompañeros, también rumanos, algunos, en el grupo Identidad, tradición y soberanía, (grupo parlamentario, no de heavy postgótico) se sienten aludidos y abandonan la formación. Antes rumanos que ultraeuropeos. Al quedar por debajo de veinte ultradiputados pierden el derecho a formar grupo propio. El patinazo incluye recortes económicos y de presencia institucional.

El FBI acusa a Blackwater de matar “injustificadamente” a 14 personas. La patronal señalando a la subcontrata, el viejo truco. ¿Cuántas habrán matado “justificadamente”?

En Irán prohíben a García Márquez y Calderón, también chiíta, en México, habla de “deportaciones masivas”, “hostigamiento creciente” y “franca persecución” en EEUU hacia sus connacionales. Seguramente, por una vez, Calderón tiene razón. Podría, también, fijarse en sus fronteras con Guatemala y en el trato, de franca persecución, a aquellos centroamericanos que cruzan las fronteras mexicanas con los USA como destino.

Las empresas españolas están de moda en Latinoamérica. Ya ganaron mucho prestigio en el corralito argentino donde desplumaron, con ayuda de otros, por supuesto, a todo un país. Invirtieron en Bolivia para provecho de los bolivianos, seguro, para ayudar al desarrollo, no para ganar la mayor cantidad de dinero posible en el tiempo más corto posible. Maximizar beneficios, minimizar gastos, la biblia empresarial; uno, trino y, además, paloma. Las numerosas inversiones del Opus dei, en toda América, sus candidatos electorales en muchos países, son una fuente perpetua de simpatías hacia la madre patria, una suerte de apoyo allí donde la diplomacia no llega. Creando universidades y escuelas para las futuras élites dirigentes. Madrasas. Ingrata labor.

Vistos los días que se avecinan las autoridades, como su propio nombre indica, autorizan y desautorizan actos. Confunden. Lo que llaman extrema izquierda en televisiones y tertulias de pilaristas no es el antifascismo. Se supone, se suponía, o mucho ha cambiado el cuento, que antifascistas son los que se oponen al fascismo, es decir, en teoría todos, desde la derecha hasta al fondo a la izquierda. Parece ser que no. Que muchos están en esa mesa solo de boquilla. Figurando. Cuando las cosas se ponen feas cantinflean, disimulan; hechos aislados, no se puede generalizar, reyerta, bandas rivales. Antifascista era Carlos que acudía a enfrentarse a una manifestación fascista. Muchos reflexionaron en otros momentos sobre el antifascismo y la revolución. Grandes palabras. Demasiado grandes para un traje tan estrecho como es la extrema izquierda. Lo veremos las próximas semanas.


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