{"id":9333,"date":"2024-03-05T02:56:27","date_gmt":"2024-03-05T00:56:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=9333"},"modified":"2024-03-07T15:25:29","modified_gmt":"2024-03-07T13:25:29","slug":"los-reyes-breves-apuntes-sobre-poder-y-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/los-reyes-breves-apuntes-sobre-poder-y-tiempo\/","title":{"rendered":"Los Reyes Breves (apuntes sobre poder y tiempo)"},"content":{"rendered":"<h4>La Veranda de Rafa Rius<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201c<span style=\"font-family: Arial, serif;\"><i>no hay mal que cien a\u00f1os dure\u201d<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. En Roma exist\u00eda una tradici\u00f3n que, procedente de los primitivos tiempos mon\u00e1rquicos, atraves\u00f3 la Rep\u00fablica y pervivi\u00f3 hasta bien avanzado el Imperio. Ten\u00eda lugar el 24 de febrero y era conocida como \u201cla fuga del rey\u201d. En ella se acostumbraba a hacer un sacrificio en los Comicios y, cuando \u00e9ste terminaba, la persona elegida como rey de los ritos sacros, hu\u00eda del Foro. Sal\u00eda tomando una ventaja y los competidores corr\u00edan tras \u00e9l. Cuando el m\u00e1s r\u00e1pido de los perseguidores adelantaba al rey, \u00e9ste le entregaba la corona y la vida. De ser ciertas las conjeturas de los analistas de tan cruenta ceremonia deportiva, supondr\u00eda la ritualizaci\u00f3n de tradiciones m\u00e1s remotas en las que los reyes latinos personificaban a un dios y en calidad de tal, eran condenados a muerte con regularidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. A los antiguos reyes de Camboya, no les era permitido morir de muerte natural. Al primer s\u00edntoma de enfermedad o flaqueza de \u00e1nimo, eran apu\u00f1alados por sus allegados.<br \/>\n3. Los Shilluk, en la regi\u00f3n del Nilo Blanco, observaban una conducta similar: en cuanto el rey presentaba los primeros s\u00edntomas de debilidad, evidenciada en la incapacidad de satisfacer sexualmente a sus numerosas mujeres, lo encerraban en una choza y lo dejaban morir de inanici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. En esta misma regi\u00f3n africana, los Fazoql conservaban hasta tiempos recientes una dr\u00e1stica costumbre: el rey tenia que administrar justicia a diario bajo cierto \u00e1rbol. Si, por enfermedad o cualquier otra causa, no acud\u00eda a la cita durante tres d\u00edas consecutivos, lo colgaban de una rama con un nudo corredizo que ten\u00eda dos navajas tan ingeniosamente dispuestas que, al cerrase el nudo por el peso del real cuerpo, cortaban lentamente el cuello del informal monarca que hab\u00eda osado hacer novillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. A finales del Siglo XIX, todav\u00eda exist\u00eda entre los Yorubas del \u00c1frica Occidental, la tradici\u00f3n de juzgar y condenar al rey. Si \u00e9ste se hab\u00eda granjeado el odio de su pueblo por excederse en el ejercicio del poder, era requerido para que se fuera \u201ca dormir\u201d, eufemismo mediante el cual era invitado a suicidarse, en evitaci\u00f3n de males mayores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. En la vieja y sabia Europa, era costumbre entre los antiguos prusianos que su rey fuera inmolado en una pira a la que \u00e9l mismo prend\u00eda fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Sin salir de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, es de ver la cantidad de reyes godos que hubo en apenas doscientos a\u00f1os. Es algo que s\u00f3lo encuentra explicaci\u00f3n cuando, tras consultar los correspondientes libros de Historia, descubrimos que la brevedad de la mayor\u00eda de sus reinados -en algunas ocasiones no llegaba a las dos semanas- se deb\u00eda al hecho de que el mecanismo m\u00e1s habitual de sucesi\u00f3n era el asesinato.<br \/>\nEn otros lugares, el final de los monarcas no se produc\u00eda por decadencia o mal gobierno, sino que, cualquiera que fuese el signo de su reinado, su muerte estaba predeterminada a plazo fijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. En Quilcar\u00e9, en la India meridional, el plazo era de doce a\u00f1os. Al t\u00e9rmino de este plazo, el rey ante todo el pueblo cog\u00eda unos cuchillos afilados y se cortaba la nariz, los labios, las orejas y cuantos miembros pod\u00eda, arroj\u00e1ndolos a los espectadores. Por \u00faltimo, cuando la p\u00e9rdida de sangre amenazaba con desvanecerlo, se seccionaba la garganta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. De barros, un historiador portugu\u00e9s, refiere una curiosa costumbre en la costa Norte de Sumatra: ning\u00fan hombre deseaba ser rey, porque sus s\u00fabditos no lo dejaban vivir mucho tiempo. Peri\u00f3dicamente el pueblo se concentraba en las calles al grito de \u201cel rey debe morir\u201d. Cuenta el portugu\u00e9s que, formando parte de una expedici\u00f3n comercial, pudo contemplar en pocos d\u00edas la muerte de dos reyes, y esto, de la forma m\u00e1s pac\u00edfica y ordenada y sin ninguna clase de tumulto. El viajero comentaba: \u201cDaba la sensaci\u00f3n de que matar a un rey era cosa de todos los d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consultando bibliograf\u00eda hist\u00f3rica y antropol\u00f3gica, encontrar\u00edamos decenas de ejemplos como los citados, en las m\u00e1s diversas \u00e9pocas y regiones. El tiempo siempre ha sido un factor fundamental en la configuraci\u00f3n de las formas de poder, sin embargo, a partir del \u00faltimo cuarto del siglo XVIII, con el final del Antiguo R\u00e9gimen y el ascenso de la burgues\u00eda en Europa -y, consecuentemente, en todo el \u00e1mbito colonial- esas muertes a plazo fijo se han ritualizado y convertido en simb\u00f3licas batallas electorales, en las que los contendientes, pueden perder el poder, pero nunca, salvo acreditadas excepciones, la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que la tradici\u00f3n de la eliminaci\u00f3n f\u00edsica del m\u00e1ximo representante del poder estatal sea algo propio de otros tiempos en las sociedades \u201cdesarrolladas\u201d occidentales y que s\u00f3lo haya pervivido en sociedades de las llamadas \u201cprimitivas\u201d nos puede llevar a establecer conclusiones apresuradas, por ejemplo, que el Progreso es el agente civilizador que ha hecho desaparecer tan b\u00e1rbara costumbre. Nada m\u00e1s lejos de la realidad a poco que lo analicemos. Para empezar, ser\u00eda demasiado aventurado calificar -descalificar- tal costumbre como b\u00e1rbara, sin m\u00e1s. Bien al contrario, la eliminaci\u00f3n f\u00edsica del sujeto que encarna el poder estatal, denota un alto grado de reflexi\u00f3n sobre los mecanismos que operan en el ejercicio de dicho poder y especialmente sobre los peligros que comporta su uso indiscriminado, arbitrario y sin fecha de caducidad. Por otra parte, la especie pregonada por voces interesadas en la perpetuaci\u00f3n de Estado como m\u00e1ximo dios civil, de que el Progreso es la panacea que curar\u00e1 todas nuestras dolencias ancestrales, convendr\u00eda que nos la tom\u00e1ramos con calma y le di\u00e9ramos la vuelta para ver que oculta en su env\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si, en el caso que nos ocupa, la anteriormente citada ritualizaci\u00f3n de la violencia contra el poder, significa que sea convenientemente canalizada por los oportunos cauces electorales, no acabar\u00eda de verle yo las ventajas al invento. Llamar Democracia a esa especie de Cristo del Gran Poder Civil que planea sobre nuestras cabezas, controla hasta nuestros m\u00e1s rec\u00f3nditos rincones y elimina en su interior cualquier posibilidad de rebeli\u00f3n, entonces es un escarnio a la etimolog\u00eda: llamar a eso \u201cgobierno del pueblo\u201d s\u00f3lo puede entenderse desde un elevado grado de intoxicaci\u00f3n et\u00edlica o desde la demagogia m\u00e1s descarada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si democracia es abdicar de nuestra libertad de acci\u00f3n y opini\u00f3n, reduciendo nuestro libre albedr\u00edo a elegir (\u00bf?) cada cuatro a\u00f1os a aquellos a quienes hemos de permitir administrar nuestra sumisi\u00f3n, entonces, vistas as\u00ed las cosas, no resultan tan descabellados los regicidios de los supuestos b\u00e1rbaros; al menos ellos eran due\u00f1os del destino de sus opresores y \u00e9stos ya sab\u00edan -quien algo quiere algo le cuesta- el precio de degustar la er\u00f3tica del poder<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Visto desde aqu\u00ed, si no tenemos la posibilidad de llamar a las cosas por su nombre, sin t\u00f3tems objeto de tab\u00faes; si, en cualquier momento, no podemos remover de su alto sitial cualquier tipo de autoridad; si no tenemos m\u00e1s remedio que esperar la noche del cinco de enero para descubrir que los reyes siguen pasando de largo; si no tenemos un as guardado en la manga que gane la baza a cualquier rey, entonces: \u00a1Qu\u00e9 tenemos!<\/p>\n<p><iframe style=\"width: 100%;\" src=\"https:\/\/www.ivoox.com\/player_ej_125491991_6_1.html?c1=b74f58\" height=\"200\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Veranda de Rafa Rius \u201cno hay mal que cien a\u00f1os dure\u201d 1. 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