{"id":8882,"date":"2023-07-03T00:08:34","date_gmt":"2023-07-02T22:08:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=8882"},"modified":"2023-07-03T00:08:34","modified_gmt":"2023-07-02T22:08:34","slug":"automoribundia-bipartidismo-viviseccion-y-arkhe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/automoribundia-bipartidismo-viviseccion-y-arkhe\/","title":{"rendered":"Automoribundia: bipartidismo, vivisecci\u00f3n y arkh\u00e9"},"content":{"rendered":"<h4>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\"><i>&lt;&lt;Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atr\u00e9vete a saber, empieza&gt;&gt; = &lt;&lt; Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude, incipe<\/i>&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"justify\">(Horacio)<\/p>\n<figure id=\"attachment_418\" aria-describedby=\"caption-attachment-418\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-418\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-418\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">Una de las cosas m\u00e1s chocantes del ciclo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico que asoma a su fin tras el fallo del 28M ha sido la seducci\u00f3n que sobre muchos anarquistas ejerci\u00f3 la irrupci\u00f3n de formaciones como Podemos y la CUP (Candidatura de Unidad Popular). Deslumbrados por la fanfarria de las pr\u00e1cticas asamblearias y emancipadoras que anunciaban, algunos cayeron en la tentaci\u00f3n de apoyarlos vehementemente e incluso respaldarles en las urnas en tantas cuantas ocasiones concurrieron. Abrazando est\u00fapidas consignas, aplaudiendo arengas caudillistas y jaleando cultos a la personalidad. Incluso lleg\u00f3 a darse la paradoja de asistir a sus m\u00edtines portando ense\u00f1as rojinegras y hemos visto a un prestigioso intelectual de &lt;&lt;ra\u00edz anarquista&gt;&gt; sentado en el consejo de ministros (Manuel Castells).<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de esa curiosa abducci\u00f3n por el sedicente radicalpopulismo, propiciado por los gur\u00fas que se autoproclamaban corriente realista del 15M, la causa m\u00e1s obvia de tan disciplinado alineamiento (y alienamiento) hay que buscarla en el machac\u00f3n discurso, casi pr\u00e9dica, de constituirse como la verdadera y genuina izquierda. La aut\u00e9ntica transformadora, hooligan en su arrogante combate con la derecha, la del \u00a1no pasar\u00e1n\u00a1, esa entente cavernaria que flambea sobre &lt;&lt;la ola reaccionaria&gt;&gt; de &lt;&lt;la Espa\u00f1a negra&gt;&gt; (a decir de los postulados &lt;&lt;progresistas&gt;&gt;). Torquemada redivivo en metaverso.<\/p>\n<p align=\"justify\">Manique\u00edsmo de garraf\u00f3n con el que, en la tradici\u00f3n del m\u00e1s rancio nacionalsocialismo, se hac\u00eda compadecer al adversario pol\u00edtico con el sa\u00f1udo enemigo al que es obligado exterminar sin contemplaciones. En este binarismo reduccionista y energ\u00fameno, pedestremente dial\u00e9ctico y bald\u00f3n simplicista, surfe\u00f3 gente que se reclamaba en la intimidad contra toda forma de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n (p\u00fablica, privada o mediopensionista). Una impostura que remite a la costumbre de cosificar al anarquismo como otro &lt;&lt;izquierdismo m\u00e1s&gt;&gt;. Y en la creencia de que hay un Estado buenista cuando gobierna &lt;&lt;uno de los nuestros&gt;&gt;. La nueva milagrer\u00eda pol\u00edtica, cuya mayor innovaci\u00f3n consiste en que a los &lt;&lt;hombres providenciales&gt;&gt; de anta\u00f1o (los Carrillo, los Suarez, los Gonz\u00e1lez, etc.) se unen ahora las &lt;&lt;mujeres providenciales&gt;&gt; (las Ayuso, las Montero, las Colau, las D\u00edaz: &lt;&lt;Quiero ser la primera presidenta de Espa\u00f1a&gt;&gt;).<\/p>\n<p align=\"justify\">En justa compensaci\u00f3n al estrabismo axiol\u00f3gico imperante, durante la campa\u00f1a electoral del 23 de julio aparecieron manifiestos de famosos (la cantera de los abajofirmantes de la era Zapatero, el de la reforma expr\u00e9s del art\u00edculo 135 de la Constituci\u00f3n para solaz de los grandes usureros de la tierra) que convocaban a votar de su parte bajo la r\u00fabrica de una estrofa del hist\u00f3rico himno de la CNT \u00a1A las barricadas\u00a1 (<i>Negras tormentas agitan los aires \/ nubes oscuras nos impiden ver<\/i>) Ante semejante batiburrillo a nadie puede sorprender que el resultado de esta declinante etapa haya sido la anulaci\u00f3n del esp\u00edritu cr\u00edtico y la postergaci\u00f3n de la sociedad civil, actitudes que han pasado a la modalidad ritual de &lt;&lt;fijas discontinuas&gt;&gt;. Precisamente los dos valores rescatados de la cuneta por aquella orgullosa rebeld\u00eda quincemayista que se conjur\u00f3 para imaginar m\u00e1s all\u00e1 del manido sudoku izquierda-derecha &lt;&lt;PSOE-PP. La misma mierda es&gt;&gt;). Prietas las filas, hoy todos reverencian a su abanderado, los indignados de hoy son mansos conformistas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este tipo de extrav\u00edos sucede al confundir el mapa por el territorio, con el resultado de concitar una realidad paralela en ninguna parte. Tradicionalmente es algo que ocurri\u00f3 en el periodo de entreguerras del siglo pasado. Aunque entonces el ilusionismo taumat\u00fargico tra\u00eda causa de fen\u00f3menos traum\u00e1ticos, porque se trataba de las r\u00e9plicas que la revoluci\u00f3n rusa y la fascista, coincidentes en la exaltaci\u00f3n del Estado y la parasitaci\u00f3n de la sociedad, provocaban en los esp\u00edritus m\u00e1s inquietos y temerarios de la \u00e9poca. Basta recordar el tr\u00e1fico de dirigentes pol\u00edticos que pasaron del comunismo al fascismo y viceversa, a\u00f1adiendo tambi\u00e9n en dicho c\u00f3mputo en menor cuant\u00eda a significados militantes \u00e1cratas. Aunque entre aquel espasmo de anta\u00f1o y este rigod\u00f3n de hoy no cabe color ni comparaci\u00f3n que lo resista.<\/p>\n<p align=\"justify\">El \u00fanico punto en com\u00fan entre ambos es la capacidad para polarizar la existencia. Al imponerse la mainstream jer\u00e1rquica, de arriba-abajo, solo queda espacio de decisi\u00f3n para una elite monopolista y autocr\u00e1tica. El r\u00e9gimen ahormado por los incondicionales (instalados y acomodados) de la casta gobernante acogi\u00e9ndose al sagrado del poder. Porque eso es lo que significa etimol\u00f3gicamente el t\u00e9rmino jerarqu\u00eda, &lt;&lt;orden sagrado&gt;&gt; (del griego &lt;&lt;hieros&gt;&gt;, sagrado, divino, y &lt;&lt;arkh\u00e9&gt;&gt;, orden, principio, gobierno). En las ant\u00edpodas de &lt;&lt;anarqu\u00eda&gt;&gt; (de &lt;&lt;an<span style=\"font-size: small;\">&gt;&gt;<\/span>, no, y &lt;&lt;arkh\u00e9&gt;&gt;, gobierno), la m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden, seg\u00fan la acepci\u00f3n del gran ge\u00f3grafo Eliseo Reclus, que lo sab\u00eda todo del mapa y del territorio. El terraplanismo ideol\u00f3gico puesto en solfa por los nuevos pont\u00edfices evergetistas (&lt;&lt;hierofantes&gt;&gt;, en la secuencia lexicogr\u00e1fica, los ungidos para dirigir los misterios de iniciaci\u00f3n) consiste en anteponer la confesionalidad activista al veredicto de los hechos. Y por supuesto, si ellos anuncian lo sagrado y divino, los infieles que se oponen o los descre\u00eddos merecen el eterno destierro al averno.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al inocular esta actitud can\u00edbal en el ADN de la nueva pol\u00edtica hemos pasado del bipartidismo rampante que, ganara la derecha o triunfara la izquierda, garantizaba que lo principal segu\u00eda igual, o una suerte de vivisecci\u00f3n ideol\u00f3gica que construye su proyecto sobre la destrucci\u00f3n del contrario, previa su estigmatizaci\u00f3n en carne viva. Muchas de las soflamas que desde el bando de la izquierda progresista (el solo enunciado presupone que los otros son reaccionarios de libro) se lanzan para su propio encumbramiento, promueven e incentivan una sociedad a dos mentalidades, mediante la cretinizaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica por la opini\u00f3n publicada. Blanco o negro, claro y oscuro, puros e impuros, buenos y malos, una mitolog\u00eda que para nada responde a la complejidad y biodiversidad de la vida social contante y sonante. Acabar con los matices, los grises, las tonalidades, conduce a la formaci\u00f3n de pueriles actitudes totalitarias. Cuando durante la rep\u00fablica de Weimar el partido comunista alem\u00e1n tild\u00f3 de &lt;&lt;socialfascistas&gt;&gt; a sus oponentes socialdem\u00f3cratas, cre\u00f3 las condiciones para la positivaci\u00f3n de la alternativa nazi. Esa concurrencia de intereses explicar\u00eda porqu\u00e9 la Segunda Guerra Mundial se fragu\u00f3 tras una alianza militar entre Hitler y Stalin. Ya en el siglo V antes de Cristo, Esquilo escribi\u00f3 su trilog\u00eda <i>La Orestiada<\/i> para mostrar que el avance civilizatorio, m\u00e1s all\u00e1 de clich\u00e9s arrojadizos tipo &lt;&lt;progresista&gt;&gt; o &lt;&lt;reaccionario&gt;&gt;, consiste en pasar de los usos cainitas, afirmados en estimular los bajos instintos, el tribalismo y la venganza de sangre, a la soluci\u00f3n razonada y equitativa de los conflictos.<\/p>\n<p align=\"justify\">La naturaleza de esta trepanaci\u00f3n es de tal jaez que deja huella hasta en el lenguaje cotidiano, como ya anticip\u00f3 Orwell en su libro <i>1984<\/i>.inspirado en lo que el novelista observ\u00f3 en la guerra de Espa\u00f1a. T\u00e9rminos y conceptos, esgrimidos como dial\u00e9ctica de los pu\u00f1os y las pistolas, pasan a ser uno y lo contrario seg\u00fan quien los emplee y para qu\u00e9. Ese tr\u00e1gala se ha experimentado recientemente con la palabra &lt;&lt;derogar&gt;&gt;, utilizada como comod\u00edn de agitpop a diestra y siniestra. Cuando la derecha (reaccionaria, por ende) promete &lt;&lt;derogar el sanchismo&gt;&gt;, la izquierda (progresista, a m\u00e1s m\u00e1s) argumentar que solo quiere destruir lo bueno y mucho hecho por ella. En el env\u00e9s, desde la inc\u00f3moda la oposici\u00f3n la izquierda habla de derogar (la reforma laboral, la ley mordaza, etc.), convirtiendo la expresi\u00f3n en una especie imperativo categ\u00f3rico, para hacerla decaer al llegar al gobierno. Un observador independiente, ajeno al esquematismo pugilista del ring partidista, se atrever\u00eda a sugerir que la derecha al llegar al poder no derogara la Ley de Memoria Democr\u00e1tica, por ejemplo, y que la izquierda ya instalada derogara sin dilaci\u00f3n la entrega a Marruecos del pueblo saharaui. Diferente es constatar que en este agonismo diacr\u00f3nico la izquierda parte con ventaja. Ello es as\u00ed porque, a priori, goza del cr\u00e9dito de considerarse performativos sus enunciados (supremacismo obliga). O sea, palabras que traducen acciones en el sentir del receptor. Y como eso otras tantas cosas, que no son ni lo uno ni lo otro.<\/p>\n<p align=\"justify\">La izquierda en sus dos principales exponentes, socialista y comunista, es intr\u00ednsicamente estatista y siempre lo ha sido. Ya consideren al Estado que gestiona como un factor de nivelaci\u00f3n social (paternalismo) o como un elemento de dominaci\u00f3n social (autoritarismo). Uno y otro justifican su acci\u00f3n pol\u00edtica como un tropismo frente y contra a la derecha (ese infantil &lt;&lt;el enemigo de mi amigo es mi enemigo&gt;&gt;, y al rev\u00e9s), que convencionalmente promueve un Estado bricolaje (salvo la extrema derecha, que se identifica teleol\u00f3gicamente con el llamado socialismo de Estado). Ambas modalidades parten de un mismo principio para ese destino manifiesto, su escalada hacia el poder: el fin justifica los medios. Esta es la diferencia nodal respecto al anarquismo sin adjetivos, que surgiendo hist\u00f3ricamente de la estirpe ideol\u00f3gica de la izquierda asume como raz\u00f3n de ser la \u00e9tica inseparable de la pol\u00edtica. Por tanto, que los medios condicionan los fines y que la legitimidad en el uso de la violencia que se concede <i>urbi et orbi<\/i> al Estado supone un arma potencial de destrucci\u00f3n masiva. De ah\u00ed que hablar de democracia en puridad signifique hablar de anarquismo, aunque el anarquismo que se percibe como una izquierda m\u00e1s est\u00e9 contaminado de la banalizaci\u00f3n que de la democracia hacen las izquierdas operantes.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ese descreimiento de la democracia por contagio izquierdista es el principal h\u00e1ndicap del anarquismo. Por eso, al referirse a la crisis del movimiento libertario, el fallecido Amadeo Bertolo, tras catalogar la anarqu\u00eda como &lt;&lt;una forma extrema de democracia&gt;&gt;, y para precisar categor\u00edas, se mostraba partidario de nombrar &lt;&lt;demarqu\u00eda en lugar de democracia y acracia en lugar de anarqu\u00eda&gt;&gt; (<i>Al di l\u00e1 della democrazia<\/i>. L\u00b4Anarqu\u00eda. Volont\u00e1 n. 4, 1994). En parecidas coordenadas, llevo tiempo reivindicando el t\u00e9rmino DemoAcracia para reconstruir el imaginario polis\u00e9mico de la Idea como ecosistema moral. Actuando proactiva y solidariamente, pues como advirtiera Claude Levi-Strauss en su obra <i>Lo crudo y lo cocido<\/i>&lt;&lt;solo las nuevas experiencias permiten alumbrar nuevos paradigmas&gt;&gt;. Propaganda por el hecho, si no queremos que el anarquismo se convierta en pensamiento m\u00e1gico o una especie en peligro de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ni giro copernicano ni ruptura epistemol\u00f3gica, <i>sapere aude<\/i>. La necesaria reubicaci\u00f3n antiautoritaria exige una reflexi\u00f3n geneal\u00f3gica, epocal, no f\u00f3sil, del &lt;&lt;arkh\u00e9&gt;&gt; (principio, origen, comienzo, mandato rector, orden, fundamento, autoridad; en lat\u00edn pr\u00ednceps, pr\u00edncipe, el que va primero, delante, el soberano: potestas con auctoritas) sobre supuestos que no prefiguren un sistema establecido ex ante. Eso es lo que han intentado pensadores tan alejados en el tiempo y tan distanciados en el terreno cultural como el gran historiador musulm\u00e1n Ibn Khaldun en el siglo XIV, el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Reiner Sch\u00fcrmann en la actualidad y recientemente nuestro amigo Tom\u00e1s Ib\u00e1\u00f1ez en el imprescindible texto &lt;&lt;Aproximaciones a un anarquismo postfundacional<i>&gt;&gt; <\/i>con el que comienza su \u00faltimo libro (<i>Anarquismos en perspectiva, pp. 15-30<\/i>). Escribe del primero el antrop\u00f3logo brit\u00e1nico Ernest Gellner que ten\u00eda raz\u00f3n contra Thomas Hobbes al asegurar que &lt;&lt;La anarqu\u00eda y solo la anarqu\u00eda determina la cohesi\u00f3n social&gt;&gt; (<i>Antropolog\u00eda y pol\u00edtica<\/i>, p.201). Mientras, el segundo sostiene y reitera: &lt;&lt;El fundamento de lo pol\u00edtico que se debe deconstruir resulta ser el arkh\u00e9, en cuanto dirige una era, despu\u00e9s el principium<i>,<\/i> lo primero en la autoridad y en la inteligibilidad, que dispone esa era seg\u00fan un orden de coerci\u00f3n&gt;&gt;. Porfiando: &lt;&lt;Un principio gobierna, se manifiesta en sus efectos. Pero lo originario no manifiesta nada; es la manifestaci\u00f3n, el acontecimiento de manifestar. Un ente es verdadero cuando entra en presencia; su manifestaci\u00f3n es su verdad&gt;&gt; (<i>El principio de anarqu\u00eda<\/i>, pp.127-221).<\/p>\n<p align=\"justify\">L\u00facido aviso a navegantes, porque al discriminar la polisemia del arkh\u00e9 prevaliendo lo ordinal sobre lo cardinal y lo cardinal sobre lo nominal (axiomatismo axiol\u00f3gico) se ahorma un arquetipo (del lat\u00edn archetypum, con el prefijo de ra\u00edz griega arkh\u00e9). Es decir, un imaginario social que justifica y legitima la construcci\u00f3n de la jerarqu\u00eda (orden sagrado) como inconsciente colectivo simbolizado en el rol del Estado. El monopolio del uso leg\u00edtimo de la violencia, <i>sancta sanctorum<\/i>del Estado, es el adversario declarado de la \u00e9tica pol\u00edtica que caracteriza la perspectiva libertaria. Dig\u00e1moslo en t\u00e9rminos de andar por casa: es la distancia que existe entre socorrer a alguien en un accidente de tr\u00e1fico porque lo exige el c\u00f3digo penal bajo riesgo de sanci\u00f3n, o hacerlo porque lo dicta nuestra conciencia, por imperativo moral. La acci\u00f3n directa y espont\u00e1nea de uno fomenta la solidaridad, la empat\u00eda y la responsabilidad (no m\u00e1s deberes sin derechos ni m\u00e1s derechos sin deberes); la mediaci\u00f3n representativa y coactiva del otro es el caldo de cultivo de la subordinaci\u00f3n, el paternalismo y la indiferencia social. Estamos acostumbrados a ver como barcos de ONG dedicados al salvamento de inmigrantes en el mar se topan con la resistencia de los gobiernos a la hora de obtener permiso para acogerlos en sus puertos. Lo que, desde la ant\u00edtesis anarquista, solapada por la hegemon\u00eda de la historia de eventos, jam\u00e1s significa renunciar a un orden justo, un derecho positivado sobre una sociedad civil organizada, dado que el derecho no es sino &lt;&lt;un organismo objetivo de la libertad humana [\u2026] y el Estado una federaci\u00f3n de gentes&gt;&gt; (R. Von Hiering, <i>El esp\u00edritu del derecho romano<\/i>, pp. 23-89).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\">(Nota. <i>&lt;&lt;Me gusta cuando votas porque est\u00e1s como ausente&gt;.<\/i> Esta frase copiando a un famoso poema de Neruda, pintada sobre un muro de la ciudad, expresa a su manera la perplejidad de mucha gente ante la convocatoria de unas elecciones generales en plena estampida por la can\u00edcula)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid &lt;&lt;Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atr\u00e9vete a saber, empieza&gt;&gt; = &lt;&lt; Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude, incipe&gt;. (Horacio) Una de las cosas m\u00e1s chocantes del ciclo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico que asoma a su fin tras el fallo del 28M ha sido la seducci\u00f3n que sobre muchos anarquistas<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6491,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[13,14],"class_list":["post-8882","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-vaiven","tag-rafael-cid"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8882"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8882\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}