{"id":852,"date":"2011-05-10T20:40:57","date_gmt":"2011-05-10T18:40:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=852"},"modified":"2011-05-10T20:40:57","modified_gmt":"2011-05-10T18:40:57","slug":"en-homenaje-a-ramon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/en-homenaje-a-ramon\/","title":{"rendered":"En homenaje a Ram\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">\n<figure style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.google.es\/url?source=imgres&amp;ct=img&amp;q=http:\/\/alterglobalizacion.files.wordpress.com\/2010\/11\/ramon_fernandez_duran1.jpg%3Fw%3D200%26h%3D170&amp;sa=X&amp;ei=S4bJTbTEIcS38gO67KXsBg&amp;ved=0CAQQ8wc&amp;usg=AFQjCNHWhSsuUiEjZU4gnCElQ868Yx3Crw\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.google.es\/url?source=imgres&amp;ct=img&amp;q=http:\/\/alterglobalizacion.files.wordpress.com\/2010\/11\/ramon_fernandez_duran1.jpg%3Fw%3D200%26h%3D170&amp;sa=X&amp;ei=S4bJTbTEIcS38gO67KXsBg&amp;ved=0CAQQ8wc&amp;usg=AFQjCNHWhSsuUiEjZU4gnCElQ868Yx3Crw\" alt=\"Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez Dur\u00e1n\" width=\"200\" height=\"170\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez Dur\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n<p>Carlos Taibo<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez Dur\u00e1n ha muerto hoy, 10 de mayo de 2011. Recojo aqu\u00ed el texto de mi intervenci\u00f3n de hace un mes en una de las presentaciones madrile\u00f1as de sus dos \u00faltimos libros: La quiebra del capitalismo global y El antropoceno. Gracias, Ram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez Dur\u00e1n nos ofrece en estos dos libros una espl\u00e9ndida gu\u00eda para movernos en esa genuina edad de las tinieblas en la que ya hemos entrado. Son cuatro las apreciaciones que se me ocurre realizar sobre esos dos textos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Vaya la primera de ellas. Tengo la impresi\u00f3n de que en los circuitos en los que me muevo &#8211;que son, en sustancia, los circuitos en los que se mueve Ram\u00f3n&#8211; cada vez hablamos menos de las amenazas que se ciernen sobre nosotros. Cada vez hablamos menos del cambio clim\u00e1tico, del pico del petr\u00f3leo, de la crisis demogr\u00e1fica, de la marginaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de tantas mujeres o de la prosecuci\u00f3n del expolio de los recursos humanos y materiales de los pa\u00edses pobres. Ello es as\u00ed &#8211;supongo&#8211; porque damos por confirmado el vigor contempor\u00e1neo de todas esas amenazas.<br \/>\nY, si no hablamos de eso, \u00bfde qu\u00e9 hablamos? Creo que la pregunta que m\u00e1s veces oigo repetir en los \u00faltimos tiempos es la relativa a por qu\u00e9 la gente apenas est\u00e1 reaccionando ante un escenario tan delicado como el que se nos echa encima. No es \u00e9ste el momento ni el lugar para responder en detalle a esa pregunta. Bastar\u00e1 ahora con que subraye que en muchos casos damos por descontado que nuestros conciudadanos tienen una conciencia clara en lo que hace al relieve de problemas como los mencionados. Hay quien recordar\u00e1, tambi\u00e9n, que en muchos casos lo que se aprecia es una respuesta del tipo &#8216;d\u00e9jame tranquilo; ya tengo suficientes problemas en mi vida cotidiana para preocuparme de lo que pueda suceder dentro de diez o de veinte a\u00f1os&#8217;. No faltan, en fin, quienes parecen haber asumido la conducta de algunos pasajeros del Titanic que, conscientes de que el barco se iba a pique, prefirieron apurar las \u00faltimas copas de champ\u00e1n y siguieron bailando al son de un vals.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece razonable asumir, de cualquier modo, que buena parte de las percepciones populares en relaci\u00f3n con estas cosas beben de lo que dicen los medios de incomunicaci\u00f3n del sistema. Me importa, y mucho, subrayar que esos medios en los hechos han procurado asumir dos caminos diferentes. El primero, y el m\u00e1s com\u00fan, consiste sin m\u00e1s en negar que haya problemas graves en el horizonte (para qu\u00e9 hablar, dicho sea de paso, del presente). Desde esa percepci\u00f3n discursos como el de Ram\u00f3n se describen sin m\u00e1s como alarmistas y catastrofistas, al tiempo que se se\u00f1ala que la historia demuestra que la especie humana ha encontrado tecnolog\u00edas que le han permitido salir del atolladero. No me interesa ahora replicar a argumentos tan livianos como \u00e9sos: mayor urgencia corresponde a la tarea de identificar un segundo discurso que se revela en los medios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablo de aquel que, llamativamente, empieza a retratar con sa\u00f1a la hondura de la cat\u00e1strofe con un prop\u00f3sito, claro, bien perfilado: el de subrayar que la \u00fanica manera de hacer frente a aqu\u00e9lla pasa por la instauraci\u00f3n &#8211;a esto vamos&#8211; de una suerte de estado de excepci\u00f3n permanente. La cat\u00e1strofe sirve entonces de pilar fundamental para imprimir una nueva vuelta de tuerca a tramadas estrategias de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puedo sino constatar que lo que acabo de decir nos coloca ante una tarea dif\u00edcil: si, por un lado, en modo alguno podemos renunciar a la obligaci\u00f3n imperiosa de explicar lo que se nos viene encima, por el otro no podemos darle alas a los esfuerzos que el sistema que padecemos est\u00e1 realizando para sacar adelante un ambicios\u00edsimo programa de militarizado darwinismo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. En esos mismos circuitos de los que antes he hablado se manifiestan, a mi entender, dos posiciones distintas en lo que se refiere a lo que podemos y debemos hacer. La primera, crudamente realista, se\u00f1ala que no nos queda m\u00e1s remedio que aguardar que el colapso del sistema abra los ojos de mucha gente. Aunque en modo alguno faltan los motivos para asumir esa posici\u00f3n, hay que partir de la certeza de que el colapso es, por s\u00ed solo, una fuente ingente de problemas que a duras penas podr\u00edamos solventar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda de las propuestas, que es la m\u00eda, acarrea una demanda expresa de salir ya del capitalismo. Admito de buen grado que, habida cuenta de la precariedad de apoyos de la que disfruta esta opci\u00f3n, mucho tiene de voluntarista. Lo \u00fanico s\u00f3lido que se me ocurre decir en su provecho es que, de no trabajar para que este camino se haga realidad, las cosas ser\u00e1n innegablemente peores. Agregar\u00e9, eso s\u00ed, que de manera casi espont\u00e1nea son muchas las personas que han empezado a buscar caminos que implican dejar atr\u00e1s el capitalismo. Esos caminos pasan siempre por la generaci\u00f3n de espacios de autonom\u00eda en los que se hagan valer reglas del juego diferentes de las que impone el sistema que padecemos, por la autogesti\u00f3n y por un franco recelo en lo que se refiere a las presuntas virtudes del crecimiento y del consumo. Da en el clavo al respecto el proverbio que Ram\u00f3n cita en uno de los dos libros que hoy presentamos. Reza as\u00ed: \u00abLo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas como fueren, \u00e9ste es el momento de ratificar el buen sentido de una idea que Ram\u00f3n maneja desde tiempo atr\u00e1s: si la crisis ecol\u00f3gica ha sido durante mucho tiempo el hermano menor de tantos movimientos de emancipaci\u00f3n, hoy, y en virtud de una notable paradoja, est\u00e1 en el origen de muchos de los m\u00e1s cr\u00edticos discursos de contestaci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Si alguien me preguntase por un par de ideas que est\u00e1n presentes en estos libros de Ram\u00f3n y que, a mi entender, iluminan de manera singular nuestro conocimiento de lo que va a ocurrir en los dos decenios venideros, no tendr\u00eda mayores dudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera es la afortunad\u00edsima sugerencia de que no podemos olvidar en modo alguno que nuestros discursos son percibidos de manera a menudo diferente seg\u00fan las generaciones. Para entender lo que significan, sin ir m\u00e1s lejos, conceptos como los de &#8216;sobriedad&#8217; o &#8216;sencillez voluntaria&#8217; no es lo mismo haber nacido en 1930 que haberlo hecho en 1970 o tener hoy diez a\u00f1os, de la misma suerte que no es lo mismo ser mujer o ser var\u00f3n. Hay que desterrar, en otras palabras, la intuici\u00f3n de que cuando alguien se dirige a un p\u00fablico, el mensaje transmitido es percibido en t\u00e9rminos razonablemente similares por todos los integrantes de ese p\u00fablico. La certificaci\u00f3n de que ello no es as\u00ed nos obliga a trabajar sobre la acuciante necesidad de repensar formas de transmisi\u00f3n y comunicaci\u00f3n que con frecuencia son muy problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda de esas ideas remite a algo que Ram\u00f3n ha repetido incansable desde bastante tiempo atr\u00e1s. En virtud, una vez m\u00e1s, de una excelsa paradoja, muchos de los desheredados del plantea &#8211;habitantes casi siempre de los pa\u00edses del Sur&#8211; se encuentran en mejor posici\u00f3n que nosotros para hacer frente al declive que se avecina. Viven en comunidades poco complejas, mantienen una activa vida social, han preservado una relaci\u00f3n equilibrada con el medio natural y, m\u00e1s all\u00e1 de todo lo anterior, son mucho menos dependientes que nosotros. Prefiero dejar hablar, en este caso, a Ram\u00f3n: \u00abLa situaci\u00f3n ser\u00e1 particularmente delicada en los espacios altamente modernizados (&#8216;sobredesarrollados&#8217;), pues ellos ser\u00e1n los m\u00e1s afectados por el progresivo colapso de la civilizaci\u00f3n industrial, sobre todo los territorios altamente urbanizados e industrializados, donde se consumen m\u00e1s de las tres cuartas partes de la energ\u00eda mundial, principalmente en los espacios centrales, pero tambi\u00e9n en las \u00e1reas m\u00e1s din\u00e1micas de los grandes actores emergentes. Mientras que los espacios menos modernizados (&#8216;subdesarrollados&#8217;), m\u00e1s rurales, menos industrializados, menos tecnologizados, menos consumidores de recursos y en definitiva m\u00e1s aut\u00f3nomos, se encontrar\u00e1n en mucha mejor posici\u00f3n de cara al largo declive.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos hablando nada m\u00e1s y nada menos que de unos dos mil millones de personas en los mundos campesinos y de unos cuatrocientos millones en los ind\u00edgenas, que adem\u00e1s ayudan a &#8216;enfriar el planeta&#8217; y utilizan en general la biomasa como fuente energ\u00e9tica. Por otro lado, estos mundos dejar\u00e1n de tener la enorme presi\u00f3n que sobre ellos ejercen los mundos modernizados en su expansi\u00f3n hasta ahora irrefrenable (y probablemente hasta entonces), que no es s\u00f3lo f\u00edsica e institucional sino tambi\u00e9n cultural\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. En los \u00faltimos tiempos no damos a basto. Cuando empez\u00e1bamos a dominar &#8211;o eso cre\u00edamos&#8211; las claves de las crisis que nos atenazan, nos ha llegado la revuelta \u00e1rabe, que plantea problemas de interpretaci\u00f3n muy agudos. Y cuando apenas sal\u00edamos de la sorpresa de esa revuelta se ha hecho valer el efecto ingente de las secuelas del tsunami japon\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta vor\u00e1gine de hechos relevantes que se suceden no hay por qu\u00e9 descartar la posibilidad de que nos empiecen a llegar &#8211;la revuelta \u00e1rabe algo tiene de premonici\u00f3n al respecto&#8211; noticias saludables. Hace unos d\u00edas uno de los chavales que hace Diagonal formulaba una idea que bebe de lo anterior: cuando se produzca nuestra revuelta &#8211;\u00bfcu\u00e1l ser\u00e1, por cierto, la plaza Tahrir madrile\u00f1a?&#8211; alguien recordar\u00e1 que buena parte de las claves de comprensi\u00f3n al respecto estar\u00e1n, en las hemerotecas, en los n\u00fameros de una meritoria publicaci\u00f3n quincenal. Yo, por mi parte, me limitar\u00e9 a rescatar el contenido de un art\u00edculo que le\u00ed a\u00f1os atr\u00e1s &#8211;he olvidado, a decir verdad, el nombre del autor y el lugar en el que fue publicado&#8211; y que se asienta en la misma percepci\u00f3n. El texto en cuesti\u00f3n empezaba enunciando una obviedad: los pron\u00f3sticos que Marx y Engels formularon, en la segunda mitad del siglo XIX, en lo que se refiere a la presunta conducta del proletariado de la Europa occidental demostraron ser equivocados. Permitidme al respecto una iron\u00eda: el proletariado entr\u00f3 en un supermercado para comprar una barra de pan y decidi\u00f3 quedarse dentro del supermercado. No vaya a ser, sin embargo &#8211;prosegu\u00eda el autor&#8211;, que un siglo y medio despu\u00e9s, cuando el proletariado como clase va desapareciendo en la mayor parte del planeta, mientras se acumula con una fuerza gigantesca en las grandes ciudades de la costa china del Pac\u00edfico, en condiciones que recuerdan poderosamente a las de la Europa de la segunda mitad del XIX &#8211;la plusval\u00eda absoluta, la explotaci\u00f3n m\u00e1s extrema, la ausencia m\u00e1s dram\u00e1tica de derechos sindicales y laborales&#8211;, el proletariado chino acabe por hacer lo que Marx y Engels intuyeron que iban a hacer, un siglo y medio atr\u00e1s, los proletariados alem\u00e1n, franc\u00e9s e ingl\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se me mal interprete: no estoy afirmando de manera taxativa que va a ocurrir lo que anuncia el autor del texto que acabo de glosar. Me limitar\u00e9 a certificar que una opini\u00f3n de esa naturaleza publicada hace un decenio hubiera suscitado las m\u00e1s de las veces una sonrisa conmiserativa. Hoy, por el contrario, no vemos en la obligaci\u00f3n de escuchar lo que se nos cuenta y, en la zozobra en la que estamos instalados, en modo alguno nos atrevemos a descartar horizontes como el retratado&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termino, y lo hago con lo que, con mucho, es hoy lo m\u00e1s importante. El a\u00f1o pasado publiqu\u00e9 en Galicia un libro de ensayos sobre la vida, sobre las vidas, de Fernando Pessoa, el poeta portugu\u00e9s. En el pr\u00f3logo de esa obra me hago eco de una discusi\u00f3n que ha hecho correr mucha tinta: la relativa a por qu\u00e9 la vida y la obra de Fernando Pessoa producen tanta fascinaci\u00f3n entre nosotros. Luego de examinar diferentes argumentos vertidos al respecto, me acojo a dos ideas manejadas por Robert Br\u00e9chon, el bi\u00f3grafo franc\u00e9s del poeta. Br\u00e9chon cuenta que hace muchos a\u00f1os acudi\u00f3 a un congreso de estudios pessoanos que se celebraba en la universidad de Nashville, en Estados Unidos. En su transcurso escuch\u00f3, en un ingl\u00e9s que le costaba trabajo seguir, una intervenci\u00f3n de un profesor negro norteamericano que dijo sucintamente lo que sigue: \u00abAqu\u00ed estamos nosotros, luego de atravesar oc\u00e9anos y continentes, unidos por nuestro v\u00ednculo con un hombre que nunca sali\u00f3 de su tierra, y que perdi\u00f3 su vida para que la nuestra fuese m\u00e1s hermosa. Las palabras que intercambiamos carecen de importancia; son un ritual para instituir entre nosotros su presencia. Hacemos esto en su memoria\u00bb. Aun sin descartar que Ram\u00f3n haya permitido que nuestra vida fuese m\u00e1s hermosa, parece fuera de duda que la ha hecho m\u00e1s consciente, m\u00e1s d\u00edscola y m\u00e1s solidaria. No es poco. Br\u00e9chon echa mano, en fin, de un brev\u00edsimo trecho de un texto en el que el novelista Henry James evoca al poeta Aspern. En ingl\u00e9s dice, escuetamente, as\u00ed: \u00abHe is a part of the light by which we walk\u00bb. \u00abEs parte de la luz por la que nosotros nos movemos\u00bb. Esa luz &#8211;puedo garantiz\u00e1rselo a Ram\u00f3n&#8211; no se apagar\u00e1 nunca en esta edad de las tinieblas en la que nos adentramos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez Dur\u00e1n ha muerto hoy, 10 de mayo de 2011. Recojo aqu\u00ed el texto de mi intervenci\u00f3n de hace un mes en una de las presentaciones madrile\u00f1as de sus dos \u00faltimos libros: La quiebra del capitalismo global y El antropoceno. 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