{"id":8421,"date":"2021-09-07T23:44:58","date_gmt":"2021-09-07T21:44:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=8421"},"modified":"2021-09-07T23:44:58","modified_gmt":"2021-09-07T21:44:58","slug":"sindicalismo-de-clase-preferente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/sindicalismo-de-clase-preferente\/","title":{"rendered":"Sindicalismo de clase preferente"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/perezcolladoantonio\/posts\/4833333510028343\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Art\u00edculos Perecederos<\/a><\/h4>\n<h4><a href=\"https:\/\/www.cgtpv.org\/sindicalismo-de-clase-preferente\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Antonio P\u00e9rez Collado<\/a><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7689\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos.jpg 381w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hasta no hace tanto, cuando se pretend\u00eda resaltar el distanciamiento progresivo o la repentina altivez de alg\u00fan conocido, un dicho popular aseguraba aquello de siempre ha habido clases. Llegados al siglo XXI parece que las clases no han desaparecido en la pr\u00e1ctica; otra cosa es que la clase trabajadora ya no tenga conciencia de serlo y sufrirlo y que las clases altas hayan prescindido de los antiguos s\u00edmbolos de su buena posici\u00f3n econ\u00f3mica y social (t\u00edtulos nobiliarios, escudos de armas, puestas de largo, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los grandes medios de comunicaci\u00f3n han ayudado lo suyo a este desclasamiento del cl\u00e1sico proletariado. Arrinconadas quedaron en el vocabulario profesional del periodismo no solo la misma lucha de clases, sino expresiones como explotaci\u00f3n, plusval\u00eda, organizaciones obreras, huelga, despidos, capitalismo, etc. Ahora resultan m\u00e1s pol\u00edticamente correctos eufemismos como di\u00e1logo social, conflicto, ajuste de plantilla, agentes sociales, recursos humanos y cosas as\u00ed de ambiguas. El sumun de esa pr\u00e1ctica blanqueadora lo podr\u00eda representar la pretensi\u00f3n de incluir en la denominaci\u00f3n clase media (tambi\u00e9n en una novedosa \u201cclase media trabajadora\u201d) al conjunto de los asalariados, incluso de los que disfrutan de un salario que no les permite llegar a fin de mes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no solo desde el poder y sus voceros se desarrolla esta pr\u00e1ctica uniformadora interclasista, sino que tambi\u00e9n las organizaciones pol\u00edticas y sindicales (especial y lamentablemente estas \u00faltimas) se han habituado a usar un lenguaje as\u00e9ptico, donde explotadores y explotados, ricos y pobres, parecen m\u00e1s una cuesti\u00f3n de suerte individual que el reflejo fiel de la injusta distribuci\u00f3n de la riqueza y de la posici\u00f3n ocupada en el proceso productivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No debe sorprendernos, a estas alturas, que lo que hasta finales del siglo pasado era conocido por organizaciones obreras o sindicatos de clase se etiquete hoy preferentemente como agentes sociales. Podr\u00eda alegarse que si los frutos del citado di\u00e1logo social son tan favorables para los trabajadores como lo fueron en su momento las luchas del movimiento sindical el cambio del lenguaje tiene poca importancia. Pero la gravedad del asunto es, precisamente, que la p\u00e9rdida de combatividad ha ido paralela al proceso de descafeinado de los objetivos y propuestas del sindicalismo mayoritario. En las \u00faltimas d\u00e9cadas no solo no se han logrado avances significativos en los derechos laborales o en las retribuciones econ\u00f3micas, sino que se han ido cediendo en ese conciliador di\u00e1logo social las principales conquistas de las generaciones obreras precedentes (no parece necesario hacer una lista de esas renuncias porque cualquier trabajador de cierta edad lo ha experimentado en sus propias y castigadas carnes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo de \u201clos mayoritarios\u201d, usado intencionada y machaconamente, es otra maniobra para silenciar al conjunto del sindicalismo alternativo, que aun teniendo menos representantes electos, en determinados sectores y territorios s\u00ed que cuenta con una fuerte y creciente implantaci\u00f3n. Pero como lo que no se nombra es como si no existiese, ya se cuidan los medios convencionales de ningunear a esos sindicatos (CGT, LAB, CNT, SO, CIG, Intersindical, SOC, etc.) dando todo el protagonismo a los dos grandes aparatos, aunque en muchos conflictos y campa\u00f1as su presencia y activismo sea poco rese\u00f1able.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No parece casual ni sorprendente que gobiernos y patronal mimen a estos dos sindicatos mayoritarios con todo tipo de ventajas para su actuaci\u00f3n en las empresas, con suculentas subvenciones desde todas de administraciones y mediante felicitaciones p\u00fablicas a sus dirigentes por lo bien que entienden las dificultades que, a pesar de los muchos beneficios, atraviesan los grupos empresariales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculos Perecederos Antonio P\u00e9rez Collado Hasta no hace tanto, cuando se pretend\u00eda resaltar el distanciamiento progresivo o la repentina altivez de alg\u00fan conocido, un dicho popular aseguraba aquello de siempre ha habido clases. 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