{"id":8384,"date":"2021-06-14T03:32:22","date_gmt":"2021-06-14T01:32:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=8384"},"modified":"2021-06-14T03:32:40","modified_gmt":"2021-06-14T01:32:40","slug":"antes-de-que-sea-demasiado-tarde-del-15m-rebelde-al-14m-pandemico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/antes-de-que-sea-demasiado-tarde-del-15m-rebelde-al-14m-pandemico\/","title":{"rendered":"Antes de que sea demasiado tarde (del 15M rebelde al 14M pand\u00e9mico)"},"content":{"rendered":"<h4>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>&lt;&lt;No es una crisis; es que ya no te quiero&gt;&gt;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>(Pancarta en la Puerta del Sol. Mayo 2011)<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_418\" aria-describedby=\"caption-attachment-418\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-418\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-418\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"justify\">Camino del ocaso, y cuando se cumple un decenio del alumbramiento de la comunidad moral que cobij\u00f3 el 15-M, la memoria viva de aquella radiante experiencia podr\u00eda ayudar a neutralizar la distopia total que proyecta la nueva normalidad de la era covid.<\/p>\n<p align=\"justify\">Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la irrupci\u00f3n de la multitudinaria protesta de los indignados en la Espa\u00f1a urbana, siguiendo la estela de las movilizaciones ciudadanas surgidas en otras latitudes, la perspectiva ha cambiado radicalmente de rumbo. Donde antes hab\u00eda camarader\u00eda f\u00edsica y emocional; alegr\u00eda de vivir; solidaridad orgullosa; creatividad social; esperanza en la mejora; percepci\u00f3n de autoestima, autonom\u00eda de la experiencia; empat\u00eda intergeneracional; y afectos y cuidados entre propios y extra\u00f1os; hoy domina un rev\u00e9s de perfil deshumanizador, ingrato y receloso, que se articula sobre un sentimiento de profunda inseguridad y dependencia ajena. De aquella utop\u00eda que casi acarici\u00e1bamos con la punta de los dedos hemos pasado a la inquietante sima de un infortunio que nos mortifica como la peste. Los lodos de 2020 no provienen de los vientos de 2011. Estamos ante la cr\u00f3nica de un fracaso jam\u00e1s anunciado. Un agujero negro cuyo turbio enigma conviene descifrar para saber si solo nos encontramos ante una d\u00e9cada perdida, una reca\u00edda coyuntural, o ante el doloroso parto de una regresi\u00f3n can\u00edbal que ha venido para quedarse.<\/p>\n<p align=\"justify\">Empecemos sin rodeos, por la necesaria autocr\u00edtica. Para deslindar la inevitable tendencia a la autocomplacencia que implica la posici\u00f3n interesada del observador sobre lo observado (su punto de vista). En t\u00e9rminos absolutos, el anarquismo organizado fue una nota marginal durante el estallido del 15M de 2011, y tampoco se super\u00f3 en m\u00e9rito frente a los innumerables y b\u00e1rbaros estragos del 14M de 2020. No as\u00ed en t\u00e9rminos relativos. Porque en ambos ciclos han sido notorios los comportamientos de estima, cooperaci\u00f3n, asistencia y apoyo mutuo desplegados por la gente (personas y grupos) ante los acontecimientos sobrevenidos. Incluso cabr\u00eda decir que ni falta que hacia ese protagonismo libertario, porque lo importante era precisamente lo que devino espont\u00e1neamente. Que fuera la din\u00e1mica de la misma ciudadan\u00eda, sin tutelas ni tonsuras, la que se abriera al magma solidario. Pero si creo que la escasa incidencia de la Idea debe atribuirse a procesos mentales disfuncionales respecto a lo que la \u00e9tica emancipadora exig\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fall\u00f3 en el movimiento quincemayista, quiz\u00e1 porque una cierta <em>&lt;&lt;superioridad moral&gt;&gt;<\/em> mal entendida (Gabriel Kuhn dixit) hizo recelar de un activismo antiautoritario que hab\u00eda ganado las calles sin tributar a ninguna primogenitura. Y en el caso de los <i>idus de marzo<\/i>, por esa amalgama identitaria (un cierto aire de familia) que porta el anarquismo militante en el fondo de su mochila. Un tropismo ideol\u00f3gico que le hace sentirse de izquierda, sin m\u00e1s atributos que afirmarse en el combate contra todo lo que huela a lo contrario, derecha o asimilados. Esa pulsi\u00f3n subliminal de pertenencia obr\u00f3 como freno a la hora de disputar la estrategia del poder porque, al fin y al cabo, ahora en el gobierno est\u00e1n <em>&lt;&lt;unos de los nuestros&gt;&gt;<\/em>. Una l\u00f3gica que opera solo en oposiciones binarias, jibarizando la natural complejidad de las pol\u00edticas habilitantes (ergo clich\u00e9s tipo: <em>&lt;&lt;el enemigo de mi amigo es mi enemigo &gt;&gt;<\/em> y <em>&lt;&lt;o est\u00e1s conmigo o est\u00e1s contra m\u00ed&gt;&gt;<\/em>).<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed contemplado el escenario bifronte de ambas experiencias, la conciencia inconformista devino en asistente involuntario de un bloquismo que procedi\u00f3 como reemplazo del viejo bipartidismo. El aleteo de mariposa de una ambiciosa sociedad civil, al margen del Estado y del Mercado, pre\u00f1ada de oportunidades aunque falible por su humana condici\u00f3n, arrumb\u00f3 en una mediocre y mezquina reivindicaci\u00f3n del fetichismo estatal como refugio existencial. Y el inicial impulso de superaci\u00f3n sobre las contingencias de aquella realidad impostada por los rituales de la dominaci\u00f3n omn\u00edvora fue otra vez reseteado por la amarga severidad de la primaria lucha por la vida. La distancia social de obligado cumplimiento; la profil\u00e1ctica ocultaci\u00f3n del rostro y de sus facciones expresivas; el confinamiento de madriguera y sus dadivosas cuarentenas; los aspavientos sobre las bondades de una comunidad de reba\u00f1o; la vacunaci\u00f3n obligatoria como vi\u00e1tico; el pasaporte sanitario de los circuncidados en la fe como arancel biom\u00e9dico; el teletrabajo y el e-commerce inserto en la cadena pan\u00f3ptica del neofeudalismo electr\u00f3nico; el legislar por decreto ley del nuevo despotismo de emergencia con morri\u00f1a del antiguo plasma; el sentimiento de orfandad colectiva propiciado por el ambiente hostil y depresivo, y el retorno de la jerarqu\u00eda y lo piramidal en el terreno bald\u00edo donde antes crec\u00eda la transversalidad y lo horizontal; propiciaron la reconstrucci\u00f3n <i>urbi et orbi<\/i> del individualismo posesivo y con ello del Leviat\u00e1n digital en la reserva. Y todo ello se actu\u00f3 en un contexto tan traum\u00e1tico que casi nadie tuvo noci\u00f3n de p\u00e9rdida ni gesto de piedad que no viniera predeterminado desde las altas instancias del poder subsumido como ogro filantr\u00f3pico.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Sociedad pecera<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque ni de lejos podemos prever d\u00f3nde acabara la mutaci\u00f3n epocal en marcha, un somero balance de lo ya vivido podr\u00eda aproximarnos la dimensi\u00f3n de la tragedia en ciernes y a su socaire los valores a los que deber\u00edamos aferrarnos para contener el diluvio que nos har\u00e1 transitar del Arca de No\u00e9 (para un elenco de elegidos) a la infinita pecera donde vegetar\u00e1 en holograma la inmensa mayor\u00eda (prescindible) que encarna el mito inici\u00e1tico de la nueva normalidad. Formas de representaci\u00f3n a control remoto que har\u00e1n olvidar la necesidad de la acci\u00f3n ciudadana para el fortalecimiento de las demandas de una democracia que el Estado y el Mercado, en disciplinado acople, boicotean y reducen a un mero simulacro. Estragados en ese l\u00edquido amni\u00f3tico, resultar\u00e1 pr\u00e1cticamente imposible propiciar espacios de movilizaci\u00f3n y cercan\u00eda al margen de los canales y plataformas de cooptaci\u00f3n pol\u00edtica, franquiciados desde el podio gubernamental y patrocinados por sus consortes tecnol\u00f3gicos de la inteligencia artificial. El reino de <em>&lt;&lt;no hay alternativa&gt;&gt;<\/em> acechaba tras la deflagraci\u00f3n de la pandemia, y nada indica que la vacuna ofertada suponga un verdadero ant\u00eddoto que reponga el tiempo de la memoria insumisa y su calor humano. Es la ant\u00edtesis de <i>El final de la historia y el \u00faltimo hombre<\/i> que Francis Fukuyama aventur\u00f3 como definitivo avance civilizatorio en el mejor de los mundos posibles con el triunfo de una democracia estabulada.<\/p>\n<p align=\"justify\">En un escalofriante texto publicado al comienzo de la crisis sanitaria, titulado<i> El virus y el mundo del ma\u00f1ana<\/i>, el ensayista surcoreano Byung-Chul Han alertaba sobre lo que entra\u00f1ar\u00eda el futuro dise\u00f1ado tras la <em>&lt;&lt;cuarta revoluci\u00f3n industrial&gt;&gt;<\/em>, donde la norma ser\u00eda el estado de excepci\u00f3n y el asalto a la raz\u00f3n y a las sentimientos vendr\u00edan inoculados desde un poblaci\u00f3n zombi satisfecha de su gravidez virtual. Todo ello poniendo como modelo de referencia pionera a la China capitalista-comunista de los dos sistemas (una <i>hybris<\/i> de la gesti\u00f3n p\u00fablico-privada). La revancha del modo de producci\u00f3n asi\u00e1tico, versi\u00f3n 5G, en el siglo XXI, que se erige como banco de pruebas global para la era poscovid, merec\u00eda estos sombr\u00edos apuntes por parte del autor citado: <em>&lt;&lt;En China no hay ning\u00fan momento de la vida cotidiana que no est\u00e9 sometido a observaci\u00f3n. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales [\u2026] Nadie se enoja por el frenes\u00ed de las autoridades para recopilar datos [\u2026] En el vocabulario de los chinos no existe el t\u00e9rmino \u201cesfera privada\u201d [\u2026] Si uno rompe clandestinamente la cuarentena, un dron se dirige volando a \u00e9l y le ordena regresar a su vivienda [\u2026] A la vista de la pandemia deber\u00edamos redefinir incluso la soberan\u00eda. Es soberano quien dispone de datos [\u2026] Los peligros no acechan hoy desde la negatividad del enemigo, sino desde el exceso de positividad, que se expresa como exceso de rendimiento, exceso de producci\u00f3n y exceso de comunicaci\u00f3n [\u2026] De alg\u00fan modo cada uno se ocupa solo de su propia supervivencia&gt;&gt;<\/em>. El coronavirus ha servido en bandeja la <em>&lt;&lt;doctrina del shock&gt;&gt;<\/em> para implementar el <i>big data<\/i> como primera naturaleza, pero el problema hunde sus ra\u00edces en la introspecci\u00f3n de la servidumbre voluntaria como placebo. Lo se\u00f1alaba el propio Byung-Chul a comienzos del 2018, un a\u00f1o antes de la expansi\u00f3n de la epidemia: <em>&lt;&lt;Ahora uno se explota as\u00ed mismo y cree que est\u00e1 realiz\u00e1ndose&gt;&gt;<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">A caballo de ese distanciamiento autista sujeto-objeto, que toma la forma de alienaci\u00f3n simbi\u00f3tica, se metaboliza una manera de ser y estar ciega y sorda ante las agresiones que el comportamiento personal inflige en el entorno. Con el resultado perverso de obviar la propia responsabilidad en algunos de los problemas que se padecen. V\u00edctimas y verdugos al un\u00edsono, el bucle as\u00ed generado opaca cualquier posibilidad de rectificaci\u00f3n de la falsa percepci\u00f3n. La neurosis contempor\u00e1nea se sublima con recursos de \u00edndole supersticiosa utilizando como v\u00e1lvula de escape la experiencia diferida. Bien sea, delegando su ejercicio en representantes (autoridades, gobiernos, partidos, sindicatos, iglesias, influyentes de todo tipo y ralea; etc.) o en un m\u00e1s all\u00e1 que proveer\u00e1 la catarsis armonizadora. Eso explicar\u00eda, la necia ignorancia acerca de los efectos perversos de los sistemas extractivos y degradantes de producci\u00f3n; la compulsi\u00f3n de un consumo banal; la contaminaci\u00f3n de los r\u00edos y los oc\u00e9anos; la destrucci\u00f3n exponencial de los bosques y los territorios vegetales; o la poluci\u00f3n atmosf\u00e9rica. Una conculcaci\u00f3n que es fruto de la homologaci\u00f3n de un concepto de progreso centrado en esquilmar todo lo que contenga valor de cambio y que conlleva de correlato una existencia solipsista.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Derechos con deberes<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Al no reconocer m\u00e1s que derechos para s\u00ed y obligaciones hacia los que mandan, y casi nunca deberes, mengua la capacidad para valorar la dote recibida al nacer y la necesidad de dejar un legado mejorado al morir. Todo gira en un disfrute entre dos nichos, alfa y omega en las ant\u00edpodas. La misma desenfadada disposici\u00f3n de la deuda p\u00fablica, dilapidada como gasto corriente, es un reflejo hormonal de ese desprecio a los que habr\u00e1n de venir, condenados a sufragar una carga financiera que no han originado. Dinero tra\u00eddo del futuro. Aunque pueda parecer anacr\u00f3nico, un ejemplo de la condici\u00f3n unidimensional de eso que llamamos <em>&lt;&lt;progreso&gt;&gt;<\/em> lo encontramos en la decadencia del factor humano entre amplios sectores de la tradicional clase trabajadora. Sin \u00e1nimo de simplificaciones ni caricaturizar la realidad, podemos decir que se ha pasado de una Primera Internacional que pon\u00eda al mismo nivel derechos y deberes en su declaraci\u00f3n de principios (<em>&lt;&lt;No m\u00e1s deberes sin derechos ni m\u00e1s derechos sin deberes&gt;&gt;<\/em>) a un estamento social que, en buena medida, prima los valores materiales y cuantitativos (econ\u00f3micos, salariales, patrimoniales, sacralizaci\u00f3n del trabajo forzado, etc.), alimentando el darwinismo social del enemigo. Parafraseando a Bakunin: deberes sin derechos es esclavitud y brutalidad; derechos sin deberes, privilegio y concesi\u00f3n. De ah\u00ed la dificultad para construir una alternativa real al sistema de dominaci\u00f3n, exclusi\u00f3n y explotaci\u00f3n vigente.<\/p>\n<p align=\"justify\">No nos enfrentamos a una sutil amenaza, sino a la realidad que troquelar\u00e1 el inmediato porvenir si nadie lo impide. Pero antes hay que <em>&lt;&lt;inspirar&gt;&gt;<\/em> ese alguien. Y en ese sentido la memoria del 15M se muestra todav\u00eda como un baluarte ante la barbarie naciente. Lo primero y esencial es establecer los mecanismos de veracidad capaces de alumbrar la indignaci\u00f3n y con ella de la esperanza, clausurando ese t\u00f3rrido periodo de duelo en que nos hemos abismado, para as\u00ed servir de partera a futuros acontecimientos. El cisne negro, lo que ocurre cuando nadie lo espera. Hoy contamos con la ventaja de haber identificado nuestras limitaciones y los c\u00f3digos para constituirnos en agentes del cambio social; encarnar la legitimaci\u00f3n de la rebeli\u00f3n; despertar significados en mentalidades entumecidas; y traducir la cultura de la libertad y la equidad en consensos de mayor\u00edas. Porque, como afirma Manuel Castellls: <em>&lt;&lt;el big bang de un movimiento social comienza con la transformaci\u00f3n de la emoci\u00f3n en acci\u00f3n&gt;&gt;<\/em> (<i>Redes de indignaci\u00f3n y esperanza,<\/i> p\u00e1g. 30). Para democratizar la democracia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo que ocurre es que el tiempo social no pasa en balde. Nadie se ba\u00f1a dos veces en el mismo r\u00edo, ni siquiera una, porque mientras uno lo hace deja de ser el mismo r\u00edo. Tampoco basta con volver a las fuentes. Adem\u00e1s, hay que localizar el <i>kayros <\/i>que haga posible un nuevo punto de ignici\u00f3n, sin perder de vista el potencial del arraigo n\u00f3mada de aquel 15M pero con los pies en el tipo de sociedad espectral (pan\u00f3ptica y algor\u00edtmica) destapada por este pand\u00e9mico 14M. Nunca como en estos momentos, con un gobierno de coalici\u00f3n de izquierdas, la juventud ha sido tan maltratada y nunca ha estado tan resignada. Los <i>mileniales<\/i>, una acotaci\u00f3n arbitraria para designar a la primera generaci\u00f3n pertrechada de habilidades tecnol\u00f3gicas que fris\u00f3 la mayor\u00eda de edad con el siglo, son los que m\u00e1s han sufrido el impacto de la crisis (excepci\u00f3n hecha, en el otro extremo de edad, de los miles de ancianos anal\u00f3gicos que fueron abandonados a su suerte en <i>apartheids<\/i> de mayores). Sin embargo, con un 40,9% de paro juvenil sobre sus espaldas, la mayor tasa de desempleo de la Uni\u00f3n Europea (UE) incluida la tres veces rescatada Grecia, su indignaci\u00f3n no est\u00e1 ni se la espera. Al contrario, con frecuencia se sit\u00faa a la generaci\u00f3n JASP (J\u00f3venes Aunque Sobradamente Preparados) en la diana del vandalismo callejero y los comportamientos ego\u00edstas. Bien sea por sus airadas protestas contra la represi\u00f3n de libertades o por hacerla responsable del descontrol de los contagios por las juergas, fiestas y botellones, contribuyendo con esas cr\u00edticas a la dramatizaci\u00f3n de la disidencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuesta entender c\u00f3mo los grandes perjudicados de ayer que prendieron la protesta del 15M aceptan hoy permanecer pasivos ante una situaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s desfavorable. Pero como en la obra de Pirandello <em>&lt;&lt;as\u00ed es si as\u00ed parece&gt;&gt;<\/em>. La sociolog\u00eda convencional sostiene que esa par\u00e1lisis es debida a que aquella crisis se\u00f1alaba culpables claros y directos, mientras que la actual no se puede personalizar, porque de una pandemia nadie es responsable. <i>Non e vero ma e ben trovato<\/i>. Es cierto que la pandemia ha venido y nadie sabe c\u00f3mo ha sido. Pero una cosa es la pandemia y otra muy distinta la gesti\u00f3n de la pandemia. Y ah\u00ed si existen autores intelectuales y materiales: quienes tienen el poder y los recursos del mando. No solo porque durante la primera ola Espa\u00f1a fue uno de los pa\u00edses del mundo con m\u00e1s v\u00edctimas, infectados y sanitarios afectados. Es un copia y pega. Seg\u00fan un informe del Banco Central Europeo (BCE), tambi\u00e9n hemos sido los que menos dinero gastamos contra la crisis de toda la zona euro. Un 1,3% del PIB contra un 4% de media de sus 19 miembros, en su inmensa mayor\u00eda gobiernos liberales o conservadores, y casi cinco veces menos que Lituania y Austria. Sin embargo, entre enero y julio de 2020, las autorizaciones de venta de armas aumentaron un 650%, por importe de 22.544,8 millones de euros, m\u00e1s que la suma de 2018 y 2019 juntos (21.493).<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo llaman resiliencia; y no lo es. La herencia recibida es una tragedia a la espa\u00f1ola. Pero nunca un destino manifiesto. Si no se nos pas\u00f3 el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><a name=\"_GoBack\"><\/a>(<em>Nota. Este art\u00edculo se ha publicado en el \u00faltimo n\u00famero de la revista Libre Pensamiento)<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid &lt;&lt;No es una crisis; es que ya no te quiero&gt;&gt; (Pancarta en la Puerta del Sol. 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