{"id":8358,"date":"2021-05-19T08:00:08","date_gmt":"2021-05-19T06:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=8358"},"modified":"2021-05-18T13:30:57","modified_gmt":"2021-05-18T11:30:57","slug":"ni-utopias-de-tetrabrik-ni-distopias-de-neon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/ni-utopias-de-tetrabrik-ni-distopias-de-neon\/","title":{"rendered":"Ni utop\u00edas de tetrabrik, ni distop\u00edas de ne\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<figure id=\"attachment_418\" aria-describedby=\"caption-attachment-418\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-418\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-418\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los amigos del Ateneo Al Margen, que tanto y bien hacen por la cultura libertaria con simpar tenacidad y enorme m\u00e9rito, me piden un texto para el n\u00famero de primavera de su revista bajo la r\u00fabrica Distop\u00eda para un mundo imperfecto. Y la sugerencia me llega con una nota justificativa conteniendo como nexo argumental sendas ideas de las que modestamente me permito discrepar y sobre las que basar\u00e9 mi aportaci\u00f3n. La primera afecta a la Revoluci\u00f3n Industrial como el momento en que se torci\u00f3 el curso positivo de la historia, presuponiendo que hasta entonces hubo un tiempo mejor. La segunda y concluyente estimula como manifiesto de supervivencia a<em> &lt;&lt;seguir caminando hacia esas utop\u00edas siempre necesarias como referentes de nuestros actos&gt;&gt;<\/em>. Creo, por el contrario, que por esa savia-vaiv\u00e9n, utop\u00edas-distop\u00eda, arbitrariamente conjugadas y amalgamadas, circula buena parte de cierto esquema maniqueo construido sobre el desideratum y la mitolog\u00eda escatol\u00f3gica. Desde esa perspectiva incurrir\u00edamos en el vicio cl\u00e1sico de la posici\u00f3n del observador que modifica el objeto observado. Principios de m\u00e1ximos, prejuicios proyectados como certezas que a menudo sofocan el anarquismo experimentado, que no es sino una teor\u00eda de la Justicia en plenitud de Libertad, no una <em>&lt;&lt;ciencia subversiva&gt;&gt;<\/em> como anunciaba una promo de RNtv con inmerecida fe de carbonero. Me explico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revoluci\u00f3n y Utop\u00eda son dos conceptos abracadabrantes. Alfa y omega de un mismo sistema alternativo. El universo del Todo ya, aqu\u00ed y ahora. El non plus ultra vital. Continente contenido. Significante significado. Y, en consecuencia, el eterno yunque de nuestra frustraci\u00f3n. Ese \u00e1mbito cognitivo en el que el engre\u00eddo Aquiles jam\u00e1s es superado por la esforzada tortuga. Pero la condici\u00f3n S\u00edsifo en s\u00ed misma no es algo rechazable, al contrario, implica voluntad de esperanza legada generacionalmente. El problema nace cuando Revoluci\u00f3n y Utop\u00eda se convierten en consignas que envenenan nuestros sue\u00f1os. Sue\u00f1os de la raz\u00f3n que, como muestran los famosos grabados de Goya, tienen car\u00e1cter dual. En cuanto fantas\u00eda abandonada a la raz\u00f3n, produce monstruos imposibles; unida a ella es madre de las artes y origen de las maravillas (copio la cita que explica las pinturas negras en el Museo del Prado).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que Plat\u00f3n escribiera la que se ha considerado la primera utop\u00eda pol\u00edtica, La Rep\u00fablica, (en realidad dist\u00f3pica y desp\u00f3tica porque sacrificaba la libertad personal al igualitarismo uniformador), el g\u00e9nero ha contado con ilustres propagandistas. Todos aquellos pensadores que de una u otra manera consideraron ilimitadas las capacidades de la raz\u00f3n, pr\u00e1ctica o te\u00f3rica, contribuyeron a enmarcarla dentro de lo posible en diferido. Por hablar solo de los tiempos modernos, Ren\u00e9 Descartes con su <em>&lt;&lt;pienso, luego existo&gt;&gt;<\/em>; Carlos Marx cuando sostiene que <em>&lt;&lt;la humanidad solo se propone objetivos que puede alcanzar&gt;&gt;<\/em>, en colisi\u00f3n con lo afirmado antes por su amigo y benefactor Friedrich Engels, quien en su libro Anti-D\u00fchring hab\u00eda distinguido entre un socialismo ut\u00f3pico, disfuncional, y un socialismo cient\u00edfico, de probidad asegurada; incluso Max Weber se aproxim\u00f3 al secreto de la esfinge al declarar: <em>&lt;&lt;el hombre no hubiera alcanzado lo posible a menos que, una y otra vez, no hubiera intentado lo imposible&gt;&gt;<\/em>. Bien es cierto que en el caso del padre de la sociolog\u00eda comprensiva su acercamiento a la problem\u00e1tica ut\u00f3pica en la escena de lo social se construye distinguiendo entre acciones guiadas por la <em>&lt;&lt;\u00e9tica de la convicci\u00f3n&gt;&gt;<\/em> y acciones encomendadas a la <em>&lt;&lt;\u00e9tica de la responsabilidad&gt;&gt;<\/em>. Pero todos ellos ten\u00edan en com\u00fan, de entrada, considerar la utop\u00eda un v\u00e1stago del progreso y, en segundo t\u00e9rmino, al plantear la condici\u00f3n del hombre como ser social, que lo racional domina a lo emocional. Seguramente porque en mayor medida eran tributarios del Hegel de <em>&lt;&lt;lo real es racional y lo racional real&gt;&gt;<\/em> (Filosof\u00eda de la historia). Un silogismo que cobij\u00f3 tanto al utopismo de izquierda (comunismo) como al utopismo de derecha (fascismo). Dos totalitarismos uncidos al Estado como supremo regulador para asaltar los cielos. Otro cantar es Hebert Marcuse y su ensayo El final de la utop\u00eda. Aqu\u00ed por primera vez se liga la utop\u00eda y la emancipaci\u00f3n al terreno de lo f\u00e1ctico y realizable gracias al favorable grado de desarrollo econ\u00f3mico. Dotando al pensamiento ut\u00f3pico hasta entonces dominante de aliento antiautoritario, el fil\u00f3sofo alem\u00e1n se\u00f1ala que <em>&lt;&lt;con las fuerzas productivas t\u00e9cnicamente disponibles, ya hoy es posible la eliminaci\u00f3n material e intelectual del hambre y de la miseria&gt;&gt;<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidencia constada por Marcuse nos devuelve a un evento crucial: la utop\u00eda como prosperidad. En ese sentido, ser\u00eda consecuentemente la Revoluci\u00f3n Industrial, con sus avances en todos los \u00e1mbitos del conocimiento, la fuente de donde manar\u00eda la concreci\u00f3n de la utop\u00eda. La encrucijada precisa en que, debido a los avances instrumentales t\u00e9cnico-cient\u00edficos, la humanidad empieza a abandonar la larga noche de las necesidades fundamentales insatisfechas por la dram\u00e1tica escasez de recursos. Cierto es que al mismo tiempo en que se inaugura una nueva etapa de abundancia material que lleva hasta la sociedad del bienestar que hoy declina, son muchos los millones de personas que se quedan al margen del nuevo orden de presunta igualdad de oportunidades. Que el capitalismo, con su axioma del beneficio caiga quien caiga, se haya instalado como sistema hegem\u00f3nico, con su correlato de grandes desigualdades y lacerantes injusticias, no significa que a nivel macro no se hayan dado cambios favorables para una inmensa minor\u00eda donde antes reinaba la indigencia general. Es lo que Marcuse refleja en su trabajo y las estad\u00edsticas corroboran. Por ce\u00f1irlo solo a \u00e1mbitos que tienen que ver con la <em>&lt;&lt;calidad de vida&gt;&gt;<\/em>, con datos de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial (BM), registramos: que la esperanza de vida se ha duplicado en un siglo (en 1909 el promedio era de 38,8 a\u00f1os en los hombres y de 43,6 a\u00f1os en las mujeres, y en 2009 de 78,4 a\u00f1os en los hombres y de 84,5 a\u00f1os en las mujeres); la pobreza extrema ha fluctuado del 64 % de la poblaci\u00f3n mundial en 1960 al 10% en 2012; y la mortalidad infantil ha dado un vuelco desde 1960, cuando de cada cinco ni\u00f1os uno mor\u00eda antes de cumplir cinco a\u00f1os hasta la actualidad en que sobreviven 19 de cada 20. Ejemplos exportables a temas como acceso el a fuentes de agua protegidas de la contaminaci\u00f3n; escolarizaci\u00f3n; m\u00e9dicos por habitante; analfabetismo; etc. Pero ni de lejos estamos en el mejor de los mundos posibles, mientras contin\u00faan las guerras, el hambre y el 11% de la poblaci\u00f3n sobrevive con menos de 2 d\u00f3lares al d\u00eda frente a una \u00e9lite depredadora que atesora la mayor parte de la riqueza planetaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3gicamente la percepci\u00f3n de Marcuse, esa posibilidad de realizar la utop\u00eda con un excedente de medios que son enajenados a una parte significativa de la sociedad por la dominaci\u00f3n pol\u00edtica, supone una llamada a la rebeli\u00f3n que nada ni nadie puede paliar. Porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones que crece a cada instante. Ese es el factor humano que los anarquistas y todas las personas de bien deben comprometerse a preservar. Un imperativo categ\u00f3rico y solidario que debe guiar una vida plena. Extensible a lo que Hans Jon\u00e1s defini\u00f3 como <em>&lt;&lt;el principio de responsabilidad&gt;&gt;<\/em>: obrar de tal manera que los efectos de nuestra acci\u00f3n sean compatibles con la permanencia de una vida humana aut\u00e9ntica sobre la tierra. En este dilema es donde aparecen como vasos comunicantes la utop\u00eda y la distopia (utop\u00eda en negativo), est\u00e1 reprobada desde las tribunas contestatarias con luces de ne\u00f3n, y aquella tan idealizada que se conserva en tetrabrik al alcance de todas las mitolog\u00edas revolucionarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque la necesidad de la utop\u00eda y la exigencia de la revoluci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la apariencia, forman un conjunto disjunto espoleado por la inmediatez. La utop\u00eda en cuanto af\u00e1n de mejora civilizatoria adquiere una dimensi\u00f3n err\u00e1tica al uncirse a un revolucionarismo que dicta la transformaci\u00f3n total a trav\u00e9s de un solo acto de fuerza. Una especie de \u00a1h\u00e1gase la luz! creacionista caracter\u00edstico del pensamiento m\u00e1gico. Una llamarada de sesgo milenarista capaz de voltear 360 grados el orden imperante sin volver donde sol\u00eda. Mutaci\u00f3n que presupondr\u00eda una madurez individual y colectiva del motor del cambio, y que por ser ajena a la maceraci\u00f3n de la experiencia que precisa el metabolismo de la conciencia, suele instar la necesidad de un agente o estructura mediadora como ejecutor representante. Extrapolaci\u00f3n que en \u00faltima instancia anula las virtudes que acompa\u00f1an idealmente al gradiente ut\u00f3pico y al proceso revolucionario. Que la naturaleza no procede a saltos (Natura non facit saltus), es una verdad convenida desde Arist\u00f3teles a Linneo. Quiz\u00e1s por una impropia asimilaci\u00f3n de lo que significa el t\u00e9rmino revoluci\u00f3n en el campo pol\u00edtico. Concepto este que tiene su raz\u00f3n de ser geneal\u00f3gico en el terreno de la ciencia, donde naci\u00f3, como recuerda Hannah Arendt, <em>&lt;&lt;gracias a la obra de Cop\u00e9rnico De revolutionibus orbium coelestium (Sobre la revoluci\u00f3n)<\/em>. De esa misma saga surgir\u00edan expresiones como la Revoluci\u00f3n Industrial para catalogar un cambio epocal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegados a este punto en que parece que ni contigo ni sin ti tienen nuestros males remedio, la cuesti\u00f3n a plantear ser\u00eda: \u00bfqu\u00e9 pintamos nosotros en este enredo? Y la respuesta m\u00e1s directa se resume en ser proactivos en la polinizaci\u00f3n libertaria y la centrifugaci\u00f3n del compromiso \u00e9tico. \u00bfQu\u00e9 c\u00f3mo se come eso? Sin atragantarnos. Asumiendo que la experiencia no se delega porque deja de ser existencia propia. Que la utop\u00eda en distop\u00eda es posible y necesaria pero que no nace de la nada, por un acto de fe revolucionaria. Que muchas veces la evoluci\u00f3n sin prisa pero sin pausa da mejores frutos y m\u00e1s duraderos que los saltos en el vac\u00edo, porque entra\u00f1a arraigo (entra en el terreno de la superstici\u00f3n esa pretensi\u00f3n de un <em>&lt;&lt;hombre nuevo&gt;&gt;<\/em> que liquidar\u00eda de un plumazo siglos de tradiciones, h\u00e1bitos, creencias, mitos y prejuicios desde la noche de los tiempos). Que en tanto seres racionales y afectivos, contamos con m\u00e1s capacidades para favorecer la empat\u00eda y la solidaridad que los limitados recursos que ofrece la pol\u00edtica cortoplacista e institucional del aqu\u00ed te pillo aqu\u00ed te mano. Que como dec\u00eda Proudhon no hay que confundir ser revolucionarios con ser atropelladores. Y, aprovechando que estamos en el centenario de Kropotkin, que el apoyo mutuo es un factor de la evoluci\u00f3n humana. Uno, pero no el \u00fanico. Que junto a la veta cooperativa tambi\u00e9n existe la competitiva que manej\u00f3 Hobbes para cimentar el contrato social del Estado Leviat\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(Nota. Este art\u00edculo se ha publicado en el n\u00famero de primavera de la revista Al margen).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid Los amigos del Ateneo Al Margen, que tanto y bien hacen por la cultura libertaria con simpar tenacidad y enorme m\u00e9rito, me piden un texto para el n\u00famero de primavera de su revista bajo la r\u00fabrica Distop\u00eda para un mundo imperfecto. Y la sugerencia me llega con una nota justificativa<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6491,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[13,14],"class_list":["post-8358","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-vaiven","tag-rafael-cid"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8358"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8358\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}