{"id":8146,"date":"2020-10-04T11:50:57","date_gmt":"2020-10-04T09:50:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=8146"},"modified":"2020-10-04T11:50:57","modified_gmt":"2020-10-04T09:50:57","slug":"pandemonium-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/pandemonium-2\/","title":{"rendered":"Pandem\u00f3nium"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&lt;&lt;Hemos derrotado al virus, controlado la pandemia y doblegado la curva)&gt;&gt;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Pedro S\u00e1nchez, 5\/07\/2020)<\/p>\n<figure id=\"attachment_3624\" aria-describedby=\"caption-attachment-3624\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3624\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3624\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 19 de septiembre, en plena segunda oleada de la pandemia y pocas horas antes de que entrar\u00e1n en vigor las limitaciones a la movilidad en distintas zonas de la capital, Pedro S\u00e1nchez dec\u00eda por televisi\u00f3n que <em>&lt;&lt;nos esperan semanas complicadas&gt;&gt;<\/em> al tiempo que descartaba <em>&lt;&lt;un confinamiento del pa\u00eds&gt;&gt;.<\/em> Palabra de presidente, un d\u00e9j\u00e0 vu. Literalmente lo mismo hab\u00eda manifestado el pasado 11 de marzo, solo tres d\u00edas antes de decretar el Estado de Alarma m\u00e1s radical, duradero y frustrante de toda Europa: <em>&lt;&lt;nos esperan semanas complicadas&gt;&gt;<\/em>(<a href=\"https:\/\/elpais.com\/hemeroteca\/elpais\/portadas\/2020\/03\/11\/\">https:\/\/elpais.com\/hemeroteca\/elpais\/portadas\/2020\/03\/11\/<\/a>). Sin embargo, la segunda declaraci\u00f3n no era solo un corta y pega de la inicial. El mensaje formaba parte de una estrategia de acoso y derribo contra la negligente presidenta madrile\u00f1a, que al dar a conocer las nuevas restricciones se hab\u00eda mostrado rotundamente contraria a<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>solicitar el confinamiento general <em>&lt;&lt;por los efectos econ\u00f3micos que comporta&gt;&gt;<\/em>.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Aunque para consumar esa estrategia dise\u00f1ada por el zar monclovita Iv\u00e1n Redondo a\u00fan hab\u00eda que experimentar un escabroso rodeo. El que abarcaba desde la escenificaci\u00f3n de una tregua entre S\u00e1nchez y Ayuso el 21 de septiembre y la imposici\u00f3n del aislamiento perimetral por el Gobierno central a la Comunidad de Madrid ochenta horas despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que lo anticipado por el jefe del Ejecutivo, sin duda con informaci\u00f3n privilegiada sobre la casi segura negativa evoluci\u00f3n de los contagios en esa comunidad, significara en la pr\u00e1ctica hacer responsable a D\u00edaz Ayuso de lo que mucho y malo que iba a venir. Un eslab\u00f3n m\u00e1s en la escalada para repetir all\u00ed el modelo de moci\u00f3n de censura que hab\u00eda logrado colocar un gobierno de coalici\u00f3n progresista en la Moncloa. De hecho, nada m\u00e1s anunciarse las primeras medidas punitivas, colectivos ciudadanos ligados a grupos de la oposici\u00f3n en la asamblea regional<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>se hab\u00edan manifestado ante la antigua Casa de Correos pidiendo la dimisi\u00f3n de<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Ayuso. Le acusaban poco menos que de fomentar el darwinismo social por <em>&lt;&lt;estigmatizar a los barrios obreros del sur&gt;&gt;<\/em> y <em>&lt;&lt;castigar a los trabajadores rojos&gt;&gt;<\/em>. Otro d\u00e9j\u00e0 vu. Como cuando PSOE y Unidas Podemos fletaron autobuses en toda Andaluc\u00eda para boicotear la toma de posesi\u00f3n del presidente pepero de la Junta. Durante el pico de la pandemia, algunas de las \u00e1reas m\u00e1s castigadas estaban en la parte acomodada de la ciudad, como el distrito de El Retiro, y entonces el plante de los &lt;&lt;cayetanos&gt;&gt; cosech\u00f3 la rechifla de medios de comunicaci\u00f3n y activistas sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre estos episodios se enmarca el <i>pandem\u00f3nium<\/i> al que ha derivado la crisis sanitaria en Espa\u00f1a.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Un lamentable ejemplo de <em>&lt;&lt;descoordinaci\u00f3n&gt;&gt;<\/em> e <em>&lt;&lt;incompetencia&gt;&gt;<\/em>, en expresi\u00f3n de dos destacados<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>epidemi\u00f3logos que, junto 170.000 sanitarios en representaci\u00f3n de 55 sociedades m\u00e9dicas, han suscrito un manifiesto reclamando a las Administraciones <em>&lt;&lt;estrategias que permitan mejorar la gesti\u00f3n&gt;&gt;<\/em> de la pandemia. Ni a nivel estatal ni en el de las comunidades se ha generado una pol\u00edtica com\u00fan y solidaria para contener al Covid-19 que dejara aparcadas las discrepancias ideol\u00f3gicas. Al contrario, se exacerban hasta convertir al adversario pol\u00edtico en una pieza a batir, en la l\u00f3gica amigo-enemigo (o conmigo o contra m\u00ed). El mismo revanchismo de que hace gala el PP de Pablo Casado ante las demandas de lealtad institucional lanzadas por el gobierno de la naci\u00f3n, con casposas descalificaciones de socialcomunistas y amigos de separatistas y filoterroristas, utiliza el PSOE y UP cuando se trata de cerrar filas con altura de miras para hacer otro tanto en Madrid, enarbolando la manoseada muleta denigratoria del trifachito, las tres derechas y otras sandeces para consumo de tonsurados en la fe.<b> <\/b>Con un desprecio absoluto de la m\u00ednima \u00e9tica democr\u00e1tica, los pol\u00edticos han visto la pandemia como una oportunidad hist\u00f3rica para reforzar sus intereses cortoplacistas de casta. Un obsceno negocio particular que, lejos de cohesionar<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>una sociedad civil virtuosa en la direcci\u00f3n \u00fanica de derrotar al coronavirus con todos los recursos disponibles (humanos, materiales y pol\u00edticos), la ha fanatizado hasta l\u00edmites de fractura insostenibles. No salimos m\u00e1s fuertes, como asegura el gran hermano de la <em>&lt;&lt;nueva normalidad&gt;&gt;<\/em>; salimos m\u00e1s est\u00fapidos y encanallados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Objetivamente, el coronavirus no es de derechas ni de izquierdas: es un pat\u00f3geno asesino. Se lleva por delante a rojos y azules, ancianos y j\u00f3venes, blancos y negros, y se ensa\u00f1a con todo tipo de seres sin reparar en su renta per c\u00e1pita, estatus, color, edad, nacionalidad o ideolog\u00eda. Pero subjetivamente, descendiendo a ras de suelo, la realidad cambia. Confinamientos selectivos o integrales; restricciones de movilidad; asistencia sanitaria; aprovisionamiento de mascarillas para protecci\u00f3n personal (otro atraco de una Administraci\u00f3n que cobra el 21% de IVA mientras en Europa est\u00e1 al 4%); capacidad para realizar PCRs;<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>y dem\u00e1s contingencias para frenar al Covid-19, tienen distinta incidencia seg\u00fan la clase social y su resiliencia econ\u00f3mica y cultural. No es lo mismo pasar la pandemia en un chalet con jard\u00edn y piscina que sufrirla en un piso patera en \u201cbarrios t\u00f3xicos\u201d de alta densidad poblacional. O poder atender a los compromisos laborales con habilidades de teletrabajo que necesitar de la actividad presencial para llevar el sustento a casa. Como ocurre entre los sectores ciudadanos menos pudientes, que son las que se encuentran en los espacios habitacionales m\u00e1s hacinados y vulnerables. Por eso es tan importante que los todos los poderes p\u00fablicos gestionen la crisis con criterio de discriminaci\u00f3n positiva. Favoreciendo desde el Estado y las Autonom\u00edas a los grupos potencialmente m\u00e1s indefensos. Pero tambi\u00e9n incentivando lazos relacionales que hagan prevalecer el bien com\u00fan.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa deber\u00eda ser la prioridad en un pa\u00eds que concibiera lo p\u00fablico desde una perspectiva democr\u00e1tica, y m\u00e1s en el caso de Espa\u00f1a, donde el poder de decisi\u00f3n est\u00e1 en manos de una coalici\u00f3n de izquierdas, a la que por definici\u00f3n se supone progresista. Hasta aqu\u00ed la teor\u00eda. El problema se plantea en el momento en que esas autoridades, abrumadas por la magnitud de la pandemia y temerosas de que se incube un rechazo social que las desestabilice, optan por<i> sostenella y no enmendalla<\/i> vali\u00e9ndose de la propaganda y la impostura como parapeto.<b> <\/b>Y en un pa\u00eds sin apenas memoria de sociedad civil organizada, la tentaci\u00f3n de convertir el tsunami de la pandemia en una forma de afirmarse en el poder est\u00e1 a la orden del d\u00eda. Huelga decir que frente a la opci\u00f3n de la competici\u00f3n y la revalidad, los responsables pol\u00edticos podr\u00edan haberse decantando por el apoyo mutuo, utilizando sus ingentes medios para activar entre la gente impulsos de solidaridad y cooperaci\u00f3n. Pero la clase pol\u00edtica sabe que cuando en el pueblo se despiertan esas energ\u00edas autogestionarias, la demanda de dirigentes sabihondos mengua. De ah\u00ed que en estas situaciones, lo normal es que desde el Estado se opte por ejercer el m\u00e1ximo de autoritarismo, instando a que la ciudadan\u00eda acepte mansamente las normas que el gobierno tenga a bien disponer. Nunca como en estos momentos de zozobra se ha puesto en evidencia la verticalidad del poder <em>&lt;&lt;por nuestro propio bien&gt;&gt;<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En solo 5 d\u00edas a principios de marzo pasamos de confiar en un gobierno que consideraba l\u00f3gicas las manifestaciones y actos masivos a declarar el Estado de Alarma con mando \u00fanico e integral. Por nuestro propio bien se constituy\u00f3 un comit\u00e9 de seguimiento de la pandemia dirigido por un experto que semanas antes se permit\u00eda opinar p\u00fablicamente que como mucho habr\u00eda dos o tres contagios. Con id\u00e9ntica confianza la gente acept\u00f3 como normal que Sanidad fuera incapaz de facilitar los equipos de protecci\u00f3n para los sanitarios, lo que hizo que result\u00e1ramos el pa\u00eds con m\u00e1s infectados entre el personal hospitalario. Y lo mismo ocurri\u00f3 con las contradicciones en el recuento de fallecidos (opacidad que se mantiene); el cambio de opini\u00f3n sobre el uso de mascarillas, pasando de afirmar que no serv\u00edan para nada a considerarlas imprescindibles (despu\u00e9s reconocieron que en un primer momento se opt\u00f3 por desaconsejarlas por no disponer de ellas); el barullo con la existencia de una comisi\u00f3n de expertos para evaluar la desescalada (que nunca existi\u00f3); la tesis de que en el verano con el calor el virus perder\u00eda letalidad; o las diferentes teor\u00edas en torno a la eficacia de los test de detecci\u00f3n PCR (otro agujero negro de la pol\u00edtica informativa), entre otros desvar\u00edos promocionados desde las alturas. Todo ello para, ante la enormidad de la tragedia de los miles de ancianos muertos en las residencias, cambiar el guion y trasladar la carga de la prueba a las comunidades y a los mismos ciudadanos. Era el inicio de una transferencia de responsabilidades que intentaba diferir la gravedad de unos hechos que nos sit\u00faan de nuevo como el pa\u00eds del mundo con mayor n\u00famero de contagiados por habitante.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Esta misma semana el semanario brit\u00e1nico The Economist (\u00ab<i>La venenosa pol\u00edtica ha empeorado la pandemia y la econom\u00eda en Espa\u00f1a<\/i>\u00ab) resum\u00eda as\u00ed el curioso traspaso de competencias en el fragor de la crisis: <b>\u00ab<\/b>S\u00e1nchez les entreg\u00f3 el control de la epidemia y se fue de vacaciones\u201d. El mismo gobierno que trat\u00f3 de confiscar los remanentes de tesorer\u00eda por una cuant\u00eda de 14.000 millones a los municipios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a esta realidad insoslayable el gobierno ha respondido con la militarizaci\u00f3n de la crisis y la propaganda de parte. Jefes de la Polic\u00eda, el Ej\u00e9rcito y la Guardia Civil escoltando al responsable de comunicar a la poblaci\u00f3n el seguimiento de la pandemia; militares desplegados para controlar las infracciones del Estado de Alarma, y hasta rastreadores de uniforme como soporte de la vigilancia epidemiol\u00f3gica, en un pa\u00eds que tiene el mayor \u00edndice de paro entre j\u00f3venes de toda Europa (para formar una rastreador no parece que haya que ir a la universidad). Y complementando ese escenario b\u00e9lico (la Operaci\u00f3n Balmis en la que todos \u00e9ramos soldados), el pat\u00e9tico intento de convertir a Fernando Sim\u00f3n, m\u00e1ximo responsable de la comunicaci\u00f3n epidemiol\u00f3gica, en un simp\u00e1tico <i>influencer<\/i> medi\u00e1tico, ora en plan James Dean motorizado con chupa de cuero y todo, ora de Indiana Jones en la \u00f3rbita del Planeta<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Calleja, mientras volv\u00edamos a coronar las peores estad\u00edsticas del Covid-19. Con pat\u00e9tica sincronizaci\u00f3n, expresiva del bochorno de una \u00e9lite que ni siquiera se respeta a s\u00ed misma, en la misma noche del viernes 2 de octubre que entraba en vigor el cierre de la ciudad de Madrid y otros 9 municipios de la Comunidad,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Telecinco emit\u00eda en prime time el indecente reportaje con el intr\u00e9pido director del Centro de Coordinaci\u00f3n de Alertas y Emergencias Sanitarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es todo lo que puede esperarse de una clase dirigente que se vanagloria de haber aprendido casi todo en pol\u00edtica viendo series televisivas como <i>Juego de Tronos, Borgen o Bar\u00f3n Noir<\/i>, donde se ilustra sobre el arte de manipular al pueblo desde la presunta legitimidad que da detentar el poder. Espa\u00f1a es el \u00fanico pa\u00eds de su entorno en que la Fiscal\u00eda ha solicitado el archivo de las querellas presentadas contra el gobierno por su gesti\u00f3n de una pandemia que ha arrojado ya m\u00e1s de 30.000 v\u00edctimas (cerca de 50.000 seg\u00fan otros registros oficiales). Como dec\u00eda el escritor Antonio Mu\u00f1oz Molina en un reciente art\u00edculo ins\u00f3lito por su valent\u00eda (<i>La otra pandemia<\/i>, El Pa\u00eds, 27 de septiembre): \u201cLa pol\u00edtica espa\u00f1ola es tan destructiva como el virus. Contra \u00e9ste llegara una vacuna, pero contra el veneno espa\u00f1ol no parece que haya remedio. Si no hacemos algo, esta gente va a hundirnos a todos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(Nota. Este texto es una actualizaci\u00f3n del publicado en el n\u00famero de octubre de Rojo y Negro).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid &lt;&lt;Hemos derrotado al virus, controlado la pandemia y doblegado la curva)&gt;&gt; (Pedro S\u00e1nchez, 5\/07\/2020) El 19 de septiembre, en plena segunda oleada de la pandemia y pocas horas antes de que entrar\u00e1n en vigor las limitaciones a la movilidad en distintas zonas de la capital, Pedro S\u00e1nchez dec\u00eda por televisi\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6198,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[13,14],"class_list":["post-8146","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-vaiven","tag-rafael-cid"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8146\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}