{"id":8073,"date":"2020-06-29T01:23:15","date_gmt":"2020-06-28T23:23:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=8073"},"modified":"2020-06-29T01:23:15","modified_gmt":"2020-06-28T23:23:15","slug":"viejas-recetas-para-la-nueva-normalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/viejas-recetas-para-la-nueva-normalidad\/","title":{"rendered":"Viejas recetas para la nueva normalidad"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/perezcolladoantonio\/posts\/3548009721894068\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Art\u00edculos Perecederos<\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.cgtpv.org\/entrevistes-opinio\/viejas-recetas-para-la-nueva-normalidad\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Antonio P\u00e9rez Collado<\/a><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7689\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/articulos-perecederos.jpg 381w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La crisis que estamos pasando y, mucho nos tememos, de la que tardaremos bastante en salir era una buena ocasi\u00f3n para reflexionar y dar un giro radical al modelo econ\u00f3mico y social dentro del cual la mayor\u00eda parec\u00eda estar a gusto, o al menos se resignaba por miedo a las incertidumbres. Sin embargo el coronavirus ha puesto en evidencia la fragilidad de un sistema que iba de triunfador invencible y nos ha dejado al descubierto todas las carencias que el capitalismo nunca tuvo la intenci\u00f3n de cubrir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si esta crudeza de la realidad se ha hecho patente en todo el mundo desarrollado (en el subdesarrollado ya lo era mucho antes), en nuestro pa\u00eds las consecuencias de la crisis van a ser m\u00e1s dr\u00e1sticas y duraderas por las peculiaridades de nuestro panorama econ\u00f3mico y productivo. Con una legislaci\u00f3n laboral m\u00e1s propia del siglo XIX que del XXI, con un tejido industrial sacrificado con las reconversiones de los sectores anta\u00f1o pujantes y con la agricultura y ganader\u00eda en franco retroceso frente a las multinacionales de la agroindustria, era previsible que nuestro tejido social resultase m\u00e1s fr\u00e1gil que el del entorno europeo. Fiarlo todo en el turismo y los servicios no ha sido un gran acierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si a esto a\u00f1adimos los altos \u00edndices espa\u00f1oles de desempleo y precariedad laboral, resulta comprensible el drama que millones de familias trabajadoras est\u00e1n sufriendo. Es de temer que se queden cortas las medidas de emergencia tomadas por el gobierno: asunci\u00f3n del costo de todos los ERTE presentados por las empresas y establecimiento de un ingreso m\u00ednimo para las familias m\u00e1s necesitadas, as\u00ed como la exenci\u00f3n o la reducci\u00f3n de diversas cargas fiscales a pymes y aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La crisis puede ser de tal calado que estas y otras medidas que se anuncian a corto plazo no van a evitar el cierre de peque\u00f1os negocios, la reducci\u00f3n de plantillas en numerosas empresas y el consiguiente incremento del paro y la precariedad para muchos miles de personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a pesar de la oportunidad que la pandemia supon\u00eda para revisar y corregir las grandes l\u00edneas del proyecto capitalista, si es que a la l\u00f3gica de buscar el m\u00e1ximo beneficios -arrasando derechos y recursos naturales si hace falta- se le puede considerar un proyecto para la humanidad, las respuestas que se est\u00e1n dando desde las altas esferas del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico distan mucho de orientarse hacia la b\u00fasqueda del bienestar y la salud del conjunto de habitantes del planeta. Y es que no se puede ignorar que aunque el virus de marras no distingue de clases, ideas ni nacionalidades, lo cierto es que sus letales consecuencias las est\u00e1n sufriendo principalmente los sectores m\u00e1s empobrecidos. A mayor dificultad para acceder a unos sistemas de sanidad p\u00fablicos y eficaces, a unas residencias de mayores que sean un buen servicio p\u00fablico y no un suculento negocio privado, se eleva exponencialmente el riesgo de morir incluso antes de ser atendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las recetas de los expertos no han cambiado en lo esencial desde hace d\u00e9cadas. Se basan en dar prioridad absoluta a los grandes capitales para seguir destruyendo el planeta y a quienes lo habitamos, en poner dinero p\u00fablico para salvar negocios como las compa\u00f1\u00edas a\u00e9reas, los bancos, los operadores tur\u00edsticos, las grandes marcas del auto y la construcci\u00f3n de fara\u00f3nicas y costosas infraestructuras, a mayor gloria del dinero y las cotizaciones en bolsa. Da la sensaci\u00f3n de que lo que determina las condiciones y duraci\u00f3n de las medidas tomadas por los gobiernos contra la pandemia del coronavirus son las presiones de los poderes econ\u00f3micos y no las indicaciones del personal sanitario o cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el bando que viene perdiendo casi todas las batallas de la ya larga lucha entre clases tampoco es que las alternativas para la nueva normalidad -que ser\u00e1 igual o peor que la normalidad en la que ven\u00edamos sobreviviendo- brillen por su radicalidad y rupturismo. Con el Covid-19 hemos pasado de la incredulidad, sembrada desde arriba, al miedo y el desconcierto paralizantes. Salvo algunas excepciones de autoorganizaci\u00f3n en los barrios y las protestas delante de varios hospitales, poco m\u00e1s se ha hecho que seguir los habituales debates en las redes o las rondas de aplausos desde el balc\u00f3n. Tal es el grado de paralizaci\u00f3n y confusi\u00f3n, que la extrema derecha ha visto su gran ocasi\u00f3n para manipular y capitalizar este tiempo de estupor y falta de salidas por el ala izquierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pasar de todo, aunque parezca que vamos a perder otra oportunidad, estamos obligados a no rendirnos. Bien es cierto que nos van a decir que ahora no es el momento; que hay que apoyar a un gobierno que hace lo que puede a favor de los de abajo y, sobre todo, que tengamos cuidado con no provocar que vuelva (o que nos traigan) el fascismo.<br \/>\nPor el contrario es la recuperaci\u00f3n de las calles, de la lucha, de las utop\u00edas y los sue\u00f1os de libertad y justicia, lo que puede darnos fuerza para resistir y seguir avanzando, para contagiar a la mayor\u00eda social las ganas de cambiar el err\u00e1tico rumbo que una minor\u00eda privilegiada nos impone.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La crisis que hemos vivido nos ha ense\u00f1ado (o deber\u00eda haberlo hecho) que nuestras propuestas y reivindicaciones siguen siendo m\u00e1s justas y vigentes que nunca; por mucho que nos digan que son imposibles de conseguir. En CGT sabemos que la lucha que se pierde es la que no se inicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra defensa durante todos estos a\u00f1os de los servicios p\u00fablicos (sanidad, ense\u00f1anza, cuidados a dependencia y mayores, etc.) es incluso m\u00e1s necesaria y v\u00e1lida hoy. La exigencia de la reducci\u00f3n de la jornada laboral, el adelanto de la edad de jubilaci\u00f3n y la renta b\u00e1sica; el reparto del trabajo y la riqueza en definitiva, son la \u00fanica alternativa realista a la p\u00e9rdida de puestos de trabajo que a todas luces parece inevitable. La apuesta por redes de consumo y producci\u00f3n ecol\u00f3gica, por las energ\u00edas renovables, por las formas tradicionales de cultivo e intercambios, por el transporte sostenible son opciones eficaces para detener el cambio clim\u00e1tico y mitigar el \u00e9xodo de los pueblos expoliados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya sab\u00edamos y ahora hemos comprobado que todos los seres humanos somos una gran familia, que no podemos aumentar indefinidamente nuestro consumo a costa de la escasez y la miseria para otros zonas de la Tierra. La solidaridad sigue siendo el m\u00e1s eficaz ant\u00eddoto contra el racismo, los odios y las guerras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, esta tremenda y dolorosa crisis sanitaria se acabar\u00e1 superando, como se han superado otras en \u00e9pocas pasadas. Lo que ser\u00eda imperdonable es que renunci\u00e1semos al deseo de cambiar un mundo que no nos gusta. Y para cambiarlo se necesita que sea la gente la que impulse un sindicalismo de lucha y transformaci\u00f3n, la que se organice en el barrio y en las zonas rurales y cree redes de apoyo y participaci\u00f3n, la que transforme la escuela y la cultura poni\u00e9ndolas al servicio del aprendizaje y la felicidad de la clase trabajadora y no en las manos del poder para que moldeen seres sumisos y acr\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculos Perecederos Antonio P\u00e9rez Collado La crisis que estamos pasando y, mucho nos tememos, de la que tardaremos bastante en salir era una buena ocasi\u00f3n para reflexionar y dar un giro radical al modelo econ\u00f3mico y social dentro del cual la mayor\u00eda parec\u00eda estar a gusto, o al menos se resignaba por miedo a las<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7359,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[183,680],"class_list":["post-8073","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-antonio-perez-collado","tag-articulos-perecederos"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8073","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8073"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8073\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7359"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}