{"id":7840,"date":"2019-11-15T00:56:24","date_gmt":"2019-11-14T22:56:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=7840"},"modified":"2019-11-15T00:56:24","modified_gmt":"2019-11-14T22:56:24","slug":"contra-la-dominacion-practicas-de-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/contra-la-dominacion-practicas-de-libertad\/","title":{"rendered":"Contra la dominaci\u00f3n: pr\u00e1cticas de libertad"},"content":{"rendered":"<h4>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\">&lt;&lt;<i>En pol\u00edtica somos anarquistas, en econom\u00eda, colectivistas; y en religi\u00f3n, ateos<\/i>&gt;&gt;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>(Francisco Pi i Margal.<i> La reacci\u00f3n y la revoluci\u00f3n<\/i>)<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_3624\" aria-describedby=\"caption-attachment-3624\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3624\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3624\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"JUSTIFY\">El \u00faltimo y rizom\u00e1tico libro de Tom\u00e1s Ib\u00e1\u00f1ez, <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i>, en su reciente y aumentada edici\u00f3n (la primera fechada en 2005 y en 2019 esta segunda), proporciona motivos adicionales para compulsar la vitalidad del ideal anarquista en la comparativa relativista que la obra analiza. De entrada, la propia cadencia espacio-temporal entre ambas entregas permite corroborar de la tesis expuesta cuestionando el car\u00e1cter universalista de las <em>&lt;&lt;verdades eternas&gt;&gt;<\/em> Catorce a\u00f1os de diferencia en los que el mundo ha cambiado y con \u00e9l tambi\u00e9n nosotros. Por ce\u00f1irnos solo a lo m\u00e1s obvio, en ese intervalo el neoliberalismo hegem\u00f3nico ha sobrevivido a su primera gran crisis existencial. Catarsis que asimismo afect\u00f3 a la percepci\u00f3n del espectador, obligando al reposicionamiento de una cosmovisi\u00f3n que parec\u00eda infalible hist\u00f3ricamente. Ya aventur\u00f3 Paul Waltzlawich: <em>&lt;&lt;La realidad es una construcci\u00f3n inventada por quien la observa&gt;&gt;<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Eso desde el lado objetivo, si es que catalogarlo as\u00ed no incurre en espejismo, dada la inherente fluidez de la tem\u00e1tica estudiada. Pero desde el punto de vista del sujeto las modificaciones han sido igualmente evidentes. Quien consult\u00f3 <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i> hace a\u00f1os no obtuvo el mismo retorno intelectual del que lo ha hecho ahora, reci\u00e9n el sistema se reformula desafiante sobre sus propios quebrantos. Volubilidad y provisionalidad que alcanzan nivel simb\u00f3lico si el protagonista de la doble incursi\u00f3n epistemol\u00f3gica es la misma persona. Por ejemplo, existe un troquel de la dominaci\u00f3n antes del 15-M y otro distinto, diferente o yuxtapuesto, despu\u00e9s de ese impacto sobrevenido sobre el <i>statu quo<\/i> imperante. Todos, en mayor o menor medida, estamos concernidos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Aunque se puede practicar la ataraxia ante el poder y a la vez surfear meritoriamente contra la dominaci\u00f3n, una cuesti\u00f3n que como libertarios nos plantea <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i> es determinar c\u00f3mo, por qu\u00e9 y para qu\u00e9 deber\u00edamos pasar de la disidencia militante a la emancipaci\u00f3n asertiva. Evolucionar o quemar etapas. En l\u00ednea con aquel <i>dictum<\/i> del marxismo sobre la necesidad de transitar la fase industrial como condici\u00f3n para pasar a mayores, que resultar\u00eda rotundamente desmentido por los hechos. Precisamente las formulaciones te\u00f3ricas de los pensadores antiesencialistas rese\u00f1ados (Cornelius Castoriadis, Michel Foucault, Richard Rorty y Michel Serres) en las p\u00e1ginas de <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i> nos orientan en esa mara\u00f1a. Ofrecen pistas para repensar el clinamen de la anarqu\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de los cl\u00e1sicos y su vigorosa arqueolog\u00eda, sabiendo, como recuerda Ib\u00e1\u00f1ez, que toda realidad est\u00e1 habitada por el lenguaje. Los criterios compartidos entre \u201crelativismo\u201d y \u201canarquismo\u201d, ant\u00eddotos del principio de autoridad, sirven para instar pr\u00e1cticas de libertad contra las din\u00e1micas absolutistas de la servidumbre voluntaria. La cara legitimadora de la dominaci\u00f3n, el consentimiento de los dominados (porque en su imaginario contractual \u201ccompran\u201d seguridad)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De un Castoriadis al que Ib\u00e1\u00f1ez considera <em>&lt;&lt;tit\u00e1n del pensamiento&gt;&gt;<\/em>, la obra destaca su \u00e9nfasis en la \u201cautonom\u00eda\u201d y el concepto \u201cimaginario\u201d como parteaguas de la sociedad establecida. Y ello en el contexto de la cr\u00edtica radical a un tipo de marxismo convertido hoy en una ideolog\u00eda que se <em>&lt;&lt;aplica a la sociedad no para dilucidarla o transformarla, sino para justificarla en el imaginario&gt;&gt;<\/em>. Espejo ilustrativo de una convivencia extra\u00f1ada fruto de la delegaci\u00f3n de la experiencia individual y colectiva que corroe al impulso autodeterminacionista de la genuina constituci\u00f3n de la sociedad. En este sentido, Castoriadis describe el efecto bumer\u00e1n de un marxismo convertido a su pesar en avalista en \u00faltima instancia del capitalismo por la asfixiante, unilateral y obsesiva formulaci\u00f3n materialista que impregna su proyecto. <em>&lt;&lt;Con su insistencia sobre la decisiva importancia de lo econ\u00f3mico como factor de determinaci\u00f3n de la historia, el marxismo ha actuado como vector sumamente eficaz para la penetraci\u00f3n de los propios significados capitalistas en el seno del movimiento obrero&gt;&gt;<\/em>. Un registro reduccionista bajo el sagrado de una supuesta cientificidad castradora del ejercicio de autonom\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Foucault nos interesa por sus propuestas para elaborar \u201cla historia del presente\u201d y su acepci\u00f3n del \u201csujeto\u201d como atributo de la experiencia, que se precisa libre para ser real y no un simple simulacro vital. La arriesgada distinci\u00f3n entre \u201cpoder\u201d y \u201cdominaci\u00f3n\u201d resulta clave en dicho marco reflexivo. Mientras el poder se configura como algo intersubjetivo, la dominaci\u00f3n surge del poder cosificado en instituciones con gen\u00e9tica vegetativa. Avanzando en esta dimensi\u00f3n acaparadora, Foucault advierte sobre las nuevas formas de opresi\u00f3n intrusiva que afectan a los m\u00e1s sensibles escenarios de la actividad humana. Lo que en la Conferencia de R\u00edo de Janeiro de 1974 categoriz\u00f3 de \u201cbiopol\u00edtica\u201d, es decir <em>&lt;&lt;la vida a quien cualquiera puede dar muerte&gt;&gt;<\/em> (Giorgio Agambem. <i>Homo sacer<\/i>) o <em>&lt;&lt;que lo negativo, esto es, la amenaza de muerte, se convierta en pol\u00edtica&gt;&gt;<\/em> (Roberto Esp\u00f3sito. <i>Bios<\/i>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">T\u00e9rmino tanat\u00f3nico y eugen\u00e9sico el de una biopol\u00edtica negativa (pol\u00edtica sobre la vida) que subvierte a favor de la descarnada dominaci\u00f3n hol\u00edstica (que en su d\u00eda anticip\u00f3 el <em>&lt;&lt;Estado total&gt;&gt;<\/em> del nazismo) lo que desde las ant\u00edpodas del microcosmos anarquista supone celebraci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de la experiencia (pol\u00edtica de la vida), reformulado ahora como \u201cpr\u00e1cticas de libertad\u201d por el elenco antifundamentalista. En la genealog\u00eda de lo que Proudhon presagiaba en esa cascada disciplinaria que empieza <em>&lt;&lt;Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado, estimado, clasificado seg\u00fan tama\u00f1o, censurado y ordenado por seres que no poseen los t\u00edtulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa\u2026&gt;&gt;<\/em> La nueva sintaxis de la antigua propaganda por el hecho, vulgo ejemplaridad en el estatuto del acratismo en plenitud, contemplado como biopol\u00edtica afirmativa en los c\u00f3digos del actual debate relativista. A su manera, una respuesta a la cuesti\u00f3n que exhibe Plat\u00f3n en el <i>Men\u00f3n<\/i> cuando plantea si la virtud se puede ense\u00f1ar o m\u00e1s bien es el resultado de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El pragmatista norteamericano Rorty comparece en <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i> desde su compromiso sin complejos con la democracia parlamentaria para impugnar al totalitarismo doctrinario y censurar a <em>&lt;&lt;la izquierda cultural&gt;&gt;<\/em> que se divorcia de la realidad palpitante. En este orden de cosas, su discurso es el m\u00e1s prosaicamente pol\u00edtico de todos, de marcado registro socialdem\u00f3crata y liberal. Confeso contextualista, <em>&lt;&lt;el fil\u00f3sofo vivo m\u00e1s citado&gt;&gt;<\/em> hasta su fallecimiento en 2007, eleva su proclama antiesencialista derogando la posibilidad de afirmar algo definitivo y universal, como un Her\u00e1clito redivivo. Un c\u00f3digo de conducta progresista y circunstancialista que le lleva a validar el avance social a trav\u00e9s de un reformismo sin concesiones academicistas ni sesgos paternalistas. En coincidencia con la exaltaci\u00f3n antiatoritaria de los otros autores citados, Rorty entiende que <em>&lt;&lt;si cuidamos la libertad tenemos de regalo la verdad&gt;&gt;<\/em>. Fraternidad que parece inspirada en aquella consigna de <i>Los Suplicantes<\/i> de Eur\u00edpides: <em>&lt;&lt;la libertad consiste en la libertad de decir verdad&gt;&gt;<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por \u00faltimo, est\u00e1 Serres con <em>&lt;&lt;una exigencia casi salvaje de libertad&gt;&gt;<\/em> que le lleva a cuestionar el manique\u00edsmo amigo- enemigo, aunque se mimetice de lucha ideol\u00f3gica izquierda-derecha, o de litigio social arriba-abajo. Un artificio para justificar el conflicto derivado de la <em>&lt;&lt;construcci\u00f3n del adversario&gt;&gt;<\/em>. Marcado por los holocaustos de Hiroshima y Nagasaki, como G\u00fcnther Anders, originados por la mutaci\u00f3n que la Ilustraci\u00f3n introdujo entre raz\u00f3n y ciencia, piensa que la paz es el <i>&lt;&lt;summum bonum&gt;&gt;<\/i>. El antidogmatismo entra en el mundo de Serres a trav\u00e9s de la teor\u00eda de la relaci\u00f3n, una suerte de sincretismo cambiante que lo atraviesa todo. La m\u00e1s rotunda impugnaci\u00f3n de cualquier doctrina absolutista basada en conceptos como pureza, esencia, universal, invariable o definitivo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ciertamente, <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i> no ilustra sobre la visibilidad del \u201cparadigma anarquista\u201d ni debe interpretarse buscando equivalencias superlativas. Pero sus p\u00e1ginas ayudan a monitorizar hasta qu\u00e9 punto la corriente libertaria entra\u00f1a una forma \u00e9tica de entender el mundo, explorar la realidad circundante y tratar de dignificarla. Las aportaciones de Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres balizan un magma antiautoritario que acredita el humanismo anarquista como un ecosistema frente a las m\u00faltiples regulaciones trepanadoras del fundamentalismo religioso, el despotismo timocr\u00e1tico y el decisionismo tecnol\u00f3gico. Lo que nos permite encarar con ventaja la secuela rigorista que proyecta ese determinismo pol\u00edtico mediante sus m\u00faltiples y asentadas &lt;&lt;organizaciones de dominio&gt;&gt;, seg\u00fan la elocuente expresi\u00f3n de Herbert Marcuse en su libro <i>El final de la utop\u00eda<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n son v\u00f3rtices del sometimiento fruto de la amputaci\u00f3n del trabajo humano y su ascendente en la vertical del poder. Pero transitar esa encrucijada por encima de la logomaquia habitual implica superar el \u201cestado de naturaleza\u201d de un anarquismo fiado a su mitolog\u00eda como realidad paralela. Y aqu\u00ed es donde el estudio de Ib\u00e1\u00f1ez alcanza un cl\u00edmax familiar interpelando \u201cprincipios\u201d que por definici\u00f3n son inapelables (nuestro autor escribi\u00f3 un ensayo titulado <i>Anarquismo es movimiento<\/i>).Es decir, quedar\u00eda por saber si, como consecuencia de esa apuesta intelectual por la polinizaci\u00f3n de \u201cpr\u00e1cticas de libertad\u201d, \u00e9ticas y responsables, se puede transcender alg\u00fan tipo de nomos vinculante en el predicado antiautoritario. \u00bfCabr\u00eda hablar de un proyecto de \u201c<i>dismonia\u201d<\/i>, la menor ley? \u00bfIncluso de una socializaci\u00f3n en la \u201c<i>eunomia\u201d<\/i>, la buena ley? O cualquier ejercicio de autonom\u00eda que rebase el umbral de la \u201cdial\u00e9ctica negativa\u201d derrapa en los territorios cognitivos de la acracia cuando se debate de la auto-organizaci\u00f3n civil en las sociedades complejas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estas reflexiones extempor\u00e1neas suscitadas al hilo del visionado del libro <i>Contra la dominaci\u00f3n<\/i> intentan explorar si la Babel anarquista est\u00e1 abocada a ser como el pueblo jud\u00edo de la di\u00e1spora: un imaginario pa\u00eds port\u00e1til, sin Estado, sin territorio, pero orgullosamente identitario. Una comunidad de ideas y pr\u00e1cticas ap\u00e1tridas ejercidas por colectivos e individuos errantes y n\u00f3madas, celosos del apartheid autoinfligido. Un pensamiento abusivamente contraf\u00e1ctico, habituado a &lt;&lt;rascarse donde no pica&gt;&gt;, como ironizaba Rorty de J\u00fcgen Habermas en una c\u00e9lebre pol\u00e9mica. Desde esa perspectiva, la pregunta otra vez ser\u00eda: \u00bfla impugnaci\u00f3n del artefacto Estado (de Derecho, Social, Teocr\u00e1tico, Nuclear\u2026), bisectriz del ideal anarquista, debe asumirse como dogma petrificado o es la variable operativa que permite evitar la heteronom\u00eda, la dominaci\u00f3n de la naturaleza y la pol\u00edtica sacrificial de <i>nuda vida<\/i> que denuncian Foucault, Agambem y Esp\u00f3sito, entre otros?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los libertarios del siglo XXI tienen que explicar c\u00f3mo, siendo por su compromiso \u00e9tico una corriente de minor\u00edas, pueden comunicar sus valores a una mayor\u00eda suficiente para incentivar la transformaci\u00f3n social sin incurrir en el autoritarismo o la coacci\u00f3n p\u00fablica (<em>&lt;&lt;la m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden&gt;&gt;<\/em>, a juicio de Eliseo Reclus). Nos compete, en fin, descifrar el c\u00f3digo oculto de esa contumaz tradici\u00f3n de la ciencia pol\u00edtica que achaca a toda sociedad a escala basada en el autogobierno degenerar en caos. Por \u00faltimo, tampoco conviene olvidar que el autodidatismo anarquista es tributario de la Idea (<i>eidos<\/i>), y que la \u201cTeor\u00eda de las Ideas\u201d del platonismo, diana de repudio por los autores citados, es semillero de realidades eternas e inmutables.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nadie humano puede \u201cestar en posesi\u00f3n de la verdad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"JUSTIFY\"><a name=\"_GoBack\"><\/a>(Nota. Publicado en el <a href=\"http:\/\/rojoynegro.info\/sites\/default\/files\/rojoynegro%20339%20noviembre.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00famero de Noviembre de Rojo y Negro<\/a>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid &lt;&lt;En pol\u00edtica somos anarquistas, en econom\u00eda, colectivistas; y en religi\u00f3n, ateos&gt;&gt; (Francisco Pi i Margal. La reacci\u00f3n y la revoluci\u00f3n) El \u00faltimo y rizom\u00e1tico libro de Tom\u00e1s Ib\u00e1\u00f1ez, Contra la dominaci\u00f3n, en su reciente y aumentada edici\u00f3n (la primera fechada en 2005 y en 2019 esta segunda), proporciona motivos adicionales<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6198,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[13,14],"class_list":["post-7840","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-vaiven","tag-rafael-cid"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7840"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7840\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}