{"id":7732,"date":"2019-09-08T20:07:35","date_gmt":"2019-09-08T18:07:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=7732"},"modified":"2019-09-08T20:07:37","modified_gmt":"2019-09-08T18:07:37","slug":"lo-que-el-anarquismo-debe-a-socrates","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/lo-que-el-anarquismo-debe-a-socrates\/","title":{"rendered":"Lo que el anarquismo debe a Socr\u00e1tes"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"http:\/\/rojoynegro.info\/articulo\/ideas\/lo-el-anarquismo-debe-s%C3%B3crates\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/a><\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"200\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3624\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption>Rafael Cid<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><em>\u201cNo puede construirse un mundo diferente<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><em>sobre una sociedad indiferente\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><strong>(Pedro Olalla, helenista)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con demasiada frecuencia nos acercamos al anarquismo como si fuera una especie de ovni, un endemismo sin ra\u00edces. Los movimientos sociales que se inspiran en la prescripci\u00f3n antiautoritaria, en su contumacia militante se han metabolizado a lo largo de la historia con sobredosis de activismo sin denominaci\u00f3n de origen. Como si hicieran suyos aquella hermosa frase del poeta Ren\u00e9 Char \u201cA nuestra herencia no la precede ning\u00fan testamento\u201d. Y en cierta medida es as\u00ed. Anarquismo es movimiento continuo, una recreaci\u00f3n incesante mediada por la realidad circundante, el epitome n\u00f3mada de la equalibertad. Pero el tropismo humanista de donde extrae gran parte de su ex\u00f3tica vitalidad no lo explica todo. De la nada no surge nada, volens nolens. Tambi\u00e9n hay un poso de pensamiento libertario en nuestro acervo com\u00fan, que si no llega a determinar su ser le influye soberanamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cl\u00e1sicos de la anarqu\u00eda del \u201cperiodo heroico\u201d, all\u00e1 por mediados del siglo XIX y las estribaciones del XX, eran personas instruidas. Y en bastantes casos preclaros intelectuales, por m\u00e1s que estuvieran distantes de la prosopopeya y los focos de la Academia y su arraigo anclara en las clases populares. Godwin, Proudhon, Kropotkin, Bakunin, Reclus, Rocker, Fabri, Nettlau, Mella, Landauer y otros de parecida estirpe, eran en toda la extensi\u00f3n de la palabra \u201cilustrados\u201d. Gentes que frecuentaban a las mentes m\u00e1s l\u00facidas de la ciencia, la filosof\u00eda, la antropolog\u00eda, la econom\u00eda y dem\u00e1s ciencias y humanidades. Como recoge Arthur Lehning, el compilador de las obras completas de Bakunin, el coloso ruso \u201cacab\u00f3 de aprender alem\u00e1n leyendo a Kant y a Fichte; luego se puso a estudiar a Hegel, cuyo m\u00e9todo y l\u00f3gica asimil\u00f3 perfectamente (Conversaciones con Bakunin, p\u00e1g.29).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una mochila epistemol\u00f3gica que ha acompa\u00f1ado a los hombres y mujeres de la Idea. Por eso, y con una diferencia sideral respecto a otras propuestas emancipadoras mejor pertrechadas material, log\u00edstica y organizativamente, el anarquismo siempre ha sido un vivero de publicaciones, ateneos y revistas. Aun recobrando la percepci\u00f3n friki de otro eminente \u00e1crata, el historiador del arte Herbert Read, en su Al diablo con la cultura, la sopa de letras constituye el vi\u00e1tico que ha aprovisionado al nomadismo libertario, independientemente de la posici\u00f3n que cada v\u00e1stago profesara dentro del polis\u00e9mico magma anarquista. Por poner un ejemplo pr\u00f3ximo en el tiempo, el libro El organismo econ\u00f3mico de la revoluci\u00f3n, publicado en 1936 por el pol\u00edgrafo Diego Abad de Santill\u00e1n, se inspira en las tesis keynesianas del texto premonitorio Inter\u00e9s del capital de su contempor\u00e1neo espa\u00f1ol Germ\u00e1n Bern\u00e1cer. En este sentido el anarquismo es mucho m\u00e1s unicornio que ovni.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n seria saber de d\u00f3nde mana el combustible an\u00edmico que ha alimentado ese fervor ilimitado por la libertad y la solidaridad que caracteriza al pensamiento anarquista desde la cruz a la raya. No vamos a cometer la osad\u00eda de emprender esa investigaci\u00f3n que se nos antoja tan imprescindible como inabarcable. Solamente haremos una menci\u00f3n argumentada a un aspecto seminal de ese linaje. El que entronca con la matriz antiautoritaria preexistente al absorbente discurso pol\u00edtico de la escuela plat\u00f3nica, que ha caracterizado el devenir filos\u00f3fico hasta fechas recientes con su paradigma del saber entendido como \u201ccreencias verdaderas justificadas\u201d (Teeteto). Este antecedente subterr\u00e1neo, el viejo topo de la sociedad abierta que persigue la tradici\u00f3n \u00e1crata frente a la hegem\u00f3nica saga antidemocr\u00e1tica (por elitista, desp\u00f3tica y heter\u00f3noma) inaugurada por Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, tiene epicentro en S\u00f3crates.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disc\u00edpulo y memorialista de S\u00f3crates, el autor de La Rep\u00fablica construy\u00f3 su colosal edifico sapiencial sobre la base de una doble y contradictoria filiaci\u00f3n. Su admiraci\u00f3n por el maestro que solo sab\u00eda que no sab\u00eda nada y el severo despecho ante una polis que hab\u00eda inducido al suicidio a S\u00f3crates bajo la falsa acusaci\u00f3n de idolatr\u00eda y perversi\u00f3n de la juventud. Pero incluso as\u00ed, Plat\u00f3n cumpli\u00f3 con el mayor homenaje que se puede hacer de un amigo: legar a la posteridad el ideario del ciudadano de Atenas que nos ense\u00f1\u00f3 la dignidad del pensar sin restricciones. Bajo esa impronta, Hannah Arendt avanzar\u00eda que \u201cla valent\u00eda es la primera de todas las virtudes pol\u00edticas\u201d (\u00bfQu\u00e9 es pol\u00edtica?, p\u00e1g.73). El \u201csapere aude\u201d (atr\u00e9vete a pensar) que preconizaba el autor de La cr\u00edtica dela raz\u00f3n pura. Porque, seg\u00fan Miguel Abensour, el miedo a la muerte representa el mayor vector de sumisi\u00f3n que atenaza a la humanidad (Para una filosof\u00eda pol\u00edtica, p\u00e1g.121). Aserto coincidente con la reflexi\u00f3n a contrapelo que realiza el norteamericano Todd May en su interesante texto La muerte, en realidad un an\u00e1lisis sobre la distop\u00eda que significar\u00eda el avatar de la inmortalidad. Estas son algunas trazas del socratismo que mir\u00f3 de frente a la parca incurso en el imaginario libertario, su m\u00ednima moralia. Ese \u201csamurai de la sabidur\u00eda\u201d, en el lapidario calificativo de Yvon Balaval (Historia de la filosof\u00eda. P\u00e1g. 130)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empecemos por esa suerte de irenismo que ha seguido como una sombra al ideal anarquista en su convicci\u00f3n sobre el potencial de la cultura y la instrucci\u00f3n como herramientas de liberaci\u00f3n personal y colectiva. Algo que la cruda realidad a menudo desmiente, pero que S\u00f3crates conjugaba al decir que &lt;&lt;nadie obra mal sino es por ignorancia&gt;&gt;. Y lo hac\u00eda echando mano de otro elemento af\u00edn a ambos esquemas de pensamiento: la necesidad vital de experimentaci\u00f3n propia. Lo que en el sabio griego es arte may\u00e9utica, su convicci\u00f3n de que la virtud solo es virtud si se basa en el conocimiento, en el mundo libertario se convierte en acci\u00f3n directa y ejemplaridad (propaganda por el hecho). Solo el ser aut\u00f3nomo, due\u00f1o de sus actos y con asunci\u00f3n de responsabilidad, sin delegaci\u00f3n ni intermediaci\u00f3n suplantadora, puede acceder a la personalidad moral. El m\u00e9todo socr\u00e1tico de alumbramiento cognitivo en la apertura al mundo est\u00e1 en la base de la pol\u00edtica antiautoritaria. W.K.C.Guthre lo refleja as\u00ed:&lt;&lt; Ya que \u00e9l [S\u00f3crates] no ense\u00f1a nada, sino que \u00fanicamente saca lo que ya est\u00e1 all\u00ed, no pueda hacer nada con alguien que no haya concebido previamente en su mente&gt;&gt; (Historia de la filosof\u00eda griega, Vol. III, p\u00e1g.383).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Presunci\u00f3n de inocencia que siglos despu\u00e9s desarrollar\u00e1 J. J. Rousseau en el mito del buen salvaje frente a las categor\u00edas competitivas del &lt;&lt;hombre lobo para el hombre&gt;&gt; de T.Hobbes. Abarcando estas constantes, en el Teeteto aparece la siguiente reflexi\u00f3n dial\u00e9ctica:&lt;&lt;los cielos me obligan a servir de comadrona, pero me han negado el dar a luz&gt;&gt;. La confianza en la humanidad del sujeto, la virtud como conocimiento, no implica solipsismo. Muy al contrario, es una prueba de su car\u00e1cter como \u201czoon politik\u00f3n\u201d (animal social), que l\u00f3gicamente remite a una exigencia de comunicaci\u00f3n para realizarse. El mismo S\u00f3crates resum\u00eda su filosof\u00eda en la idea de la &lt;&lt;b\u00fasqueda en com\u00fan&gt;&gt;. En ese contexto es donde aparece la noci\u00f3n del &lt;&lt;dialogar&gt;&gt; que Jenofonte, admirador y disc\u00edpulo del maestro, supone arranca de la expresi\u00f3n &lt;&lt;juntarse en com\u00fan aparte&gt;&gt;. Y ya sabemos por Georges Gurvitch que &lt;&lt;Mucho antes que Marx, Proudhon relaciona la dial\u00e9ctica con la pr\u00e1ctica social y la orienta hacia un contacto con el pragmatismo, no como doctrina sino en tanto que manifestaci\u00f3n de la vida social cotidiana&gt;&gt;. (Dial\u00e9ctica y sociolog\u00eda, p\u00e1g.145).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro elemento de motivaci\u00f3n entre socratismo y anarquismo, desbrozados estereotipos sobrevenidos, se haya en la actitud que ambas percepciones adoptan frente al fen\u00f3meno del de\u00edsmo, sus pompas y sus obras. En Las nubes de Arist\u00f3fanes, S\u00f3crates aparece negando la existencia de Zeus, y Cicer\u00f3n recordaba que &lt;&lt;fue el primero que baj\u00f3 a la filosof\u00eda del firmamento&gt;&gt;. Ese pasar de las musas al teatro, superadora de la ilusi\u00f3n escatol\u00f3gica, aunque suele verse solapado por las propuestas contingentes de tipo econ\u00f3mico-social, constituye otra de la razones de ser de la polinizaci\u00f3n libertaria. El dicho \u201cNi Dios ni Amo\u201d, del franc\u00e9s Sebasti\u00e1n Faure, no debe tomarse como un avatar de la promesa de eternidad celestial. Sirve para reflejar la profundidad del h\u00e1lito \u00e1crata en la b\u00fasqueda de una emancipaci\u00f3n integral, cabr\u00eda decir que aunando sincr\u00e9ticamente el plano pol\u00edtico, el econ\u00f3mico y el espiritual. Porque los grilletes que los hombres han puesto ac\u00e1 sobre los vivos tienen tambi\u00e9n asiento en el m\u00e1s all\u00e1. Un librepensador como Francisco Pi i Margal, introductor de Proudhon entre nosotros, lo despachaba as\u00ed: &lt;&lt;En pol\u00edtica somos anarquistas; en econom\u00eda colectivistas; y en religi\u00f3n ateos&gt;&gt; (La reacci\u00f3n y la revoluci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las analog\u00edas exploradas demuestran la existencia de un continuum en la esfera mental, por encima del tiempo y del espacio, pero no la existencia de un determinismo hist\u00f3rico como pretendieron los \u00e9mulos de las omniscientes doctrinas plat\u00f3nicas. En la Historia de la cultura griega, Jacob Burckhardt denomin\u00f3 a este v\u00ednculo subsistente que enlaza cultural y an\u00edmicamente a generaciones con el t\u00e9rmino &lt;&lt;sinoiquismo&gt;&gt;, palabro que en la Antigua Grecia alud\u00eda al proceso de juntar dos o m\u00e1s aldeas para hacer una polis, el tronco del que nace la demo-kratia como matriz de organizaci\u00f3n de abajo-arriba sin merma de la pluralidad. Otro factor que emparenta con el gradiente confederal del proyecto libertario. En ese orden de cosas el pensador galo recientemente fallecido Michel Serres, en su \u201cautobiograf\u00eda de un zurdo cojo\u201d, sostiene que pensar es inventar:&lt;&lt;[\u2026] la vida evolutiva opera mediante emergencias, mediante s\u00edntesis inesperadas&gt;&gt; (Figuras del pensamiento. P\u00e1g.25). O dicho mediante un viejo adagio latino: &lt;&lt;Quidquid recipitur, secundum modum recipientis rec\u00edpitur&gt;&gt; (Todo lo que se recibe se recibe seg\u00fan el formato del recipiente)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La trabaz\u00f3n derechos-deberes es un eslab\u00f3n m\u00e1s de nuestra cadena de equivalencias. Ciertamente S\u00f3crates comparte la fe en el racionalismo como camino para una definici\u00f3n universal de justicia. En ese sentido la reputaci\u00f3n del anarquismo, casi siempre escorado hacia la tradici\u00f3n occidental, se resiente de los mismos achaques que las ideolog\u00edas de la modernidad. Aquellas confiadas en \u201cla colonizaci\u00f3n de la experiencia vital por la previsi\u00f3n y el c\u00e1lculo\u201d, Alain Touraine dixit. Hablamos de la construcci\u00f3n del \u201cderecho\u201d como prerrogativa, presente en muchas creencias (desde el cristianismo de los Diez mandamientos hasta la Declaraci\u00f3n universal de los derechos del hombre y del ciudadano de la Revoluci\u00f3n Francesa). Aunque con un menor quebranto, al evitar darle un car\u00e1cter supremacista y completarlo con la asunci\u00f3n de \u201cdeberes\u201d, eslab\u00f3n donde el t\u00e1ndem encuentra la expresi\u00f3n de la libre voluntad de los hombres, su sentido moral (S\u00f3crates acept\u00f3 la condena a ingerir cicuta en vez de optar por el destierro como eximente). Y aqu\u00ed hay otro elemento que conduce al territorio antiautoritario, y m\u00e1s en concreto a su inmersi\u00f3n en la clase obrera. La pista nos la da el manifiesto de la Primera Internacional, a\u00fan de sesgo principalmente bakuninista. Un programa donde se proclama la radical autonom\u00eda de los productores (\u201cQue la emancipaci\u00f3n de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos\u201d, primer considerando) y su certero compromiso de responsabilidad (\u201cNo m\u00e1s deberes sin derechos, no m\u00e1s derechos sin deberes\u201d, considerando final). Estatuto de plenitud del sujeto que remite tambi\u00e9n al \u201cgobernar y ser gobernados\u201d de la democracia en la polis. Porque, mientras los derechos toman cuerpo respecto a otros y precisan del consenso, los deberes nacen de la propia estructura de la individualidad, y escindirlos supone una acci\u00f3n deshumanizadora mutante y mutilante. M\u00e1s adelante, el comunismo rampante reseteo esa din\u00e1mica y la puso bajo la manumisi\u00f3n del Estado ampar\u00e1ndose en la soberan\u00eda de lo p\u00fablico. Quiz\u00e1s en este discurso cabr\u00eda intercalar la chocante frase que Plat\u00f3n atribuye a S\u00f3crates en su Apolog\u00eda: &lt;&lt;El que quiera combatir la injusticia tiene su lugar en la vida privada, noi en la vida p\u00fablica&gt;&gt;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegados a este punto conviene decir, siguiendo la lectura forense que Leo Strauss realiza de los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad, que a S\u00f3crates (que no leg\u00f3 nada escrito) se le considera el fundador de la filosof\u00eda pol\u00edtica, cosa diferente al pensamiento pol\u00edtico, algo siempre coet\u00e1neo de la vida pol\u00edtica. Tambi\u00e9n, y este es un hecho que nos devuelve al marco de las reverberaciones que indagamos, que en la filosof\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica no cab\u00eda el concepto de \u201cEstado\u201d. &lt;&lt;Cuando la gente habla hoy del \u201cEstado\u201d, habitualmente comprende \u201cEstado\u201d y no \u201csociedad\u201d[\u2026] No basta con decir que la polis (ciudad) abarca a la vez Estado y sociedad; por tanto, no entendemos \u201cla ciudad\u201d diciendo que la ciudad comprende Estado y sociedad. [Los fil\u00f3sofos pol\u00edticos] se interesaron sobre todo por la ciudad porque prefer\u00edan la ciudad a esas otras formas de sociedad pol\u00edtica&gt;&gt; (Historia de la filosof\u00eda pol\u00edtica.P\u00e1g.19). Cabe, pues, ver en el rechazo del pan\u00f3ptico Estado , tan fiel al anarquismo, el af\u00e1n de reencontrar el modelo de organizaci\u00f3n social prexistente al Estado, troquel de la dominaci\u00f3n, haciendo as\u00ed posible f\u00f3rmula socr\u00e1tica de democracia como &lt;&lt;el gobierno de hombres libres en que la libertad es lo m\u00e1s preciado&gt;&gt;. Luigi Ferrajoli, un destacado te\u00f3rico del garantismo jur\u00eddico considera que el constitucionalismo democr\u00e1tico de la posmodernidad solo puede tener futuro si se entiende al margen del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta aqu\u00ed este esbozo pensado para interpretar el clinamen (que no realidades paralelas) socratismo-anarquismo a trav\u00e9s de textos de reconocido prestigio sobre las ense\u00f1anzas de ese hombre \u201cteor\u00e9tico\u201d a que alud\u00eda Nietzsche despectivamente. Trabajos a los que podr\u00edamos a\u00f1adir otros estudios tambi\u00e9n analizados, como los de Frederick Copleston (Historia de la filosof\u00eda), Ren\u00e9 Kraus (La vida privada y p\u00fablica de S\u00f3crates), Theodor Gomperz (Pensadores griegos) o Johannes Hirschberger (Historia de la filosof\u00eda). A modo de s\u00edntesis y colof\u00f3n vayan dos notas del eminente historiador y fil\u00f3logo espa\u00f1ol Antonio Tovar en su imprescindible La vida de S\u00f3crates. En una afirma que &lt;&lt; la ra\u00edz del genio socr\u00e1tico est\u00e1 en el descubrimiento que \u00e9l hizo (y que no manifest\u00f3 en ninguna proposici\u00f3n, discurso, poema o s\u00edmbolo, sino con su vida entera y su muerte) de que el hombre no nace libre, sino dentro de la historia, vinculado a una ciudad&gt;&gt; (P\u00e1g.251). Y en la otra se refiere a lo que conoce como \u201cla paradoja socr\u00e1tica\u201d, de enorme vigencia pol\u00edtica en nuestras sociedades de la informaci\u00f3n y la postverdad:&lt;&lt;que el que conoce suficientemente qu\u00e9 es el bien, no puede menos de practicarlo, arrastrado por su conocimiento, porque si no lo practicara, con esto demostrar\u00eda que ignora lo que es el bien&gt;&gt; (P\u00e1g. 299).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco se puede descartar que S\u00f3crates, cuyo \u201cevangelio\u201d al igual que el de Jesucristo se bas\u00f3 en la palabra, fuera un personaje de ficci\u00f3n y el cincuenta por ciento de Plat\u00f3n su profeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rafael Cid<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Nota: Este art\u00edculo se public\u00f3 en el<a href=\"http:\/\/rojoynegro.info\/sites\/default\/files\/rojoynegro%20336%20julio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" n\u00famero de Julio-Agosto (abre en una nueva pesta\u00f1a)\"> n\u00famero de Julio-Agosto<\/a> de Rojo y Negro)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid \u201cNo puede construirse un mundo diferente sobre una sociedad indiferente\u201d (Pedro Olalla, helenista) Con demasiada frecuencia nos acercamos al anarquismo como si fuera una especie de ovni, un endemismo sin ra\u00edces. 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