{"id":7472,"date":"2019-01-08T09:03:34","date_gmt":"2019-01-08T07:03:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=7472"},"modified":"2019-01-08T15:04:02","modified_gmt":"2019-01-08T13:04:02","slug":"minorias-en-el-radar-de-las-mayorias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/minorias-en-el-radar-de-las-mayorias\/","title":{"rendered":"Minor\u00edas en el radar de las mayor\u00edas"},"content":{"rendered":"<h4>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201c<i>Dejemos el pesimismo para tiempos mejores\u201d<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>(Amedeo Bertolo)<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<figure id=\"attachment_3624\" aria-describedby=\"caption-attachment-3624\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3624\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3624\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p align=\"JUSTIFY\">La democracia representativa se ha topado con la horma de su zapato. Al menos eso parece en vista de los \u00faltimos trompicones. Habituada a conciliar solo con las tallas XXL que exige la sociedad de masas, est\u00e1 a punto de morir de \u00e9xito. La producci\u00f3n a escala del proceso tecnoindustrial, alfa y omega del modelo capitalista, empieza a provocar un efecto invernadero en su reflejo pol\u00edtico, el sistema electoral, tambi\u00e9n clonado en la divisa de la mayor cuant\u00eda. La contumaz defecci\u00f3n de las mayor\u00edas, tanto tiempo dopadas en el conformismo introspectivo, anticipa el fuego amigo en el que pueden naufragar sus tradicionales patrocinadores.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Lo que est\u00e1 en crisis es la representaci\u00f3n, no la democracia <i>stricto sensu<\/i>, los suced\u00e1neos franquiciados del modelo econ\u00f3mico. El \u201cno nos representan\u201d que distingui\u00f3 a los indignados demandaba un cambio de titularidad. No era una refutaci\u00f3n espec\u00edfica de la representaci\u00f3n, algo poco viable en las actuales sociedades complejas. A menos que modifiquemos radicalmente el modelo de organizaci\u00f3n jerarquizada. Lo que implicar\u00eda una desescalaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica, su decrecimiento integral. Ocurre que, a r\u00edo revuelto, el rechazo lo ha sufrido tambi\u00e9n el concepto de democracia, su compa\u00f1ero de viaje. Y esa insatisfacci\u00f3n indiscriminada ha permitido, aprovechando el hueco abierto, la irrupci\u00f3n de opciones demag\u00f3gicas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Si \u201crepresentar\u201d significa \u201cactuar en lugar de\u201d, los nuevos actores pol\u00edticos sobrevenidos aparecen como genuinos representantes representativos. Dispuestos a cumplir el mandato imperativo de abajo-arriba como aval de transparencia. Y ello gracias a que las mayor\u00edas defraudas han vuelto sus ojos hacia el recambio surgido de sus cenizas. Aunque ese trasbordo no conlleve una aut\u00e9ntica regeneraci\u00f3n. Al contrario, ejemplifica la \u00faltima fase del ciclo agotado, su espasmo. La definitiva y concluyente sustituci\u00f3n de la democracia de valores, virtuosa, por la demoscopia estad\u00edstica. Donde antes hab\u00eda mayor\u00edas de personas e individuos ahora habr\u00e1 cantidad y algoritmo, aunque con la fanfarria de los grandes fastos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mayor\u00edas, el humus de la democracia representativa que serv\u00eda para elegir a minor\u00edas dirigentes (que dice Christian Ferrer), han perdido su humanidad al hacerse insensibles a los necesarios atributos democr\u00e1ticos. Mientras, las minor\u00edas esenciales, cuya protecci\u00f3n indicaba un plus de legitimidad de las mayor\u00edas designantes, pasan a ser directamente ignoradas. Dejan de tener sentido pol\u00edtico, semejan un saldo irrelevante. Esa es una de las principales caracter\u00edsticas de la nueva pol\u00edtica que impregna a los populismos en boga. La reconquista del fervor de las mayor\u00edas, inoculadas del virus de la codicia, se perpetra sobre la devastaci\u00f3n de las minor\u00edas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Con ello llega la ruptura del v\u00ednculo \u00e9tico que hist\u00f3ricamente signaba la democracia como una gozosa relaci\u00f3n entre individuo y colectividad. El <i>zoon politik\u00f3n<\/i>, eslab\u00f3n primordial de la cadena tr\u00f3fica que galvaniza el ser social. El conflicto desatado lo analiza Thomas Nagel en un libro con el expresivo t\u00edtulo de \u201cIgualdad y parcialidad\u201d: &lt;&lt;En gran medida las instituciones tratan de externalizar las demandas pol\u00edticas y sus justificaciones te\u00f3ricas desde el punto de vista impersonal. Pero tienen que configurarse y ser construidas por individuos en quienes la posici\u00f3n impersonal coexiste con la personal, aspecto que debe reflejarse en su dise\u00f1o&gt;&gt;. Y advierte sobre el efecto abrasivo de esta disputa asim\u00e9trica:&lt;&lt; De hecho no sabemos vivir juntos&gt;&gt;.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El divorcio personal-impersonal, secuela ingrata del trenzado individual-colectivo, se estructura en esta ocasi\u00f3n parasitariamente. Se ha quebrado la dial\u00e9ctica que le ha sido propia mientras progresaba hacia la s\u00edntesis. Ahora domina la l\u00f3gica can\u00edbal de las mayor\u00edas contra las minor\u00edas para acaparar sus prerrogativas. Es lo que pas\u00f3 durante la reciente crisis econ\u00f3mica. Cuando la \u201cminor\u00eda elegida por la mayor\u00eda\u201d, prevali\u00e9ndose de la regulaci\u00f3n estatal, esquilm\u00f3 a los representados en forma de trasferencias de renta de los m\u00e1s a los menos. Ese es el significado de la devaluaci\u00f3n salarial en forma de ajustes y recortes y de la reversi\u00f3n de derechos y libertades con que se sufrag\u00f3 el tsunami financiero del 2008. Un artefacto de reparto desigual similar es el activado tras la llegada al poder de las fuerzas ultranacionalistas. Solo que en esta ocasi\u00f3n la diana pende sobre otro tipo de minor\u00edas en colmataci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El preg\u00f3n \u201clos nuestros primero\u201d es el com\u00fan denominador de los Salvini, Bolsonaro, Orb\u00e1n, Abascal, Le Pen y dem\u00e1s gur\u00fas del populismo autoritario. Un bander\u00edn de enganche con que fidelizar a la mayor\u00eda electoral a costa de las pol\u00edticas de g\u00e9nero, opciones identitarias, ayudas a migrantes y dem\u00e1s \u201cderechos secundarios\u201d. En eso no se diferencia mucho de lo que teorizan algunos tonsurados del marxismo-leninismo cuando anatemizan a la \u201cizquierda postmoderna\u201d desde la tarifa plana \u201cnacionalcomunista\u201d (caso de los doctos Jorge Verstrynge y Santiago Armesilla). Unos y otros tienen una agenda social ante la que desmerecen otros avances ciudadanos de \u00faltima generaci\u00f3n. El primer decreto firmado por Bolsonaro fue la subida del salario m\u00ednimo de aquella manera, y Julio Anguita y sus socios ideol\u00f3gicos elogiaron sin matices el Decreto Dignidad del xen\u00f3fobo vicepresidente italiano, que derogaba la reforma de pensiones y reduc\u00eda la duraci\u00f3n m\u00e1xima de los contratos temporales. Mejoras innegables dotadas con recursos arrebatados, principalmente, a las partidas destinadas para la acogida de emigrantes y refugiados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Retrotraer la cuesti\u00f3n social a los planteamientos uniformadores de hace un siglo es poner palos en la rueda del proceso civilizatorio. El ecologismo, el feminismo, las pol\u00edticas de g\u00e9nero, la solidaridad con los ap\u00e1tridas y otras demandas identitarias constituyen el cemento que cohesiona en su biodiversidad lo igualitario sin denominaci\u00f3n de origen, reafirmando su sistema inmunol\u00f3gico. Ni existe libertad sin igualdad ni igualdad sin libertad. Las mayor\u00edas electorales y de clase est\u00e1n integradas por minor\u00edas identitarias, ellos y nosotros somos uno y lo mismo. Y todo lo que tienda a separarlo, dando supremac\u00eda a una parte sobre el todo o al todo sobre la parte, supone una regresi\u00f3n hist\u00f3rica, un retorno al nicho zool\u00f3gico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El derecho de la minor\u00eda es deber de la mayor\u00eda, su emulsi\u00f3n humanista. De ah\u00ed que un futuro no dist\u00f3pico pase por lograr una masa cr\u00edtica entre esas minor\u00edas que refuerce y aporte integridad moral a las mayor\u00edas que caminan hacia la cosificaci\u00f3n fratricida en la casa-cuartel de los populismos emergentes. Hoy a nadie se le ocurrir\u00eda decir que el rechazo de la esclavitud y la segregaci\u00f3n racial, la denuncia de la intolerancia religiosa o la defensa de los valores de la Ilustraci\u00f3n (burguesa) deber\u00edan sacrificarse en el altar de lo social-igualitario nuclear. Lo personal es pol\u00edtico y lo social su partera. Se trata, una vez m\u00e1s, de aprender a vivir juntos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid \u201cDejemos el pesimismo para tiempos mejores\u201d (Amedeo Bertolo) La democracia representativa se ha topado con la horma de su zapato. Al menos eso parece en vista de los \u00faltimos trompicones. 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